agosto 19, 2022
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Havana

Adiós al sueño mundialista del baloncesto cubano


Texto: Alejandro Varela

Sendas derrotas en casa frente México y Puerto Rico pusieron punto final al sueño de la selección cubana de baloncesto masculino de clasificar al Mundial de Indonesia, Japón y Filipinas del próximo año. El objetivo se antojaba bien difícil desde el mismo inicio de las eliminatorias, pero las buenas sensaciones dejadas por la escuadra en la primera ventana de noviembre pasado, hizo pensar que al menos podían incluirse en la siguiente fase.

Sin embargo, el Coliseo de la Ciudad Deportiva volvió a emanar una enorme presión sobre el grupo de jugadores que comanda Eduardo Moya y el equipo antillano volvió a deslucir ante su público. Dos fatídicos terceros cuartos resultaron clave en las derrotas, además de la discreta producción del mejor jugador cubano, Jasiel Rivero, que pese a liderar al conjunto en ambas presentaciones, quedó por debajo de sus descomunal actuación en Chihuahua durante la ventana anterior.

En el primer duelo, México demostró que su proyecto no es obra de la casualidad pese a no contar con jugadores de renombre. Ocho triples en el tercer período, de los 10 que encestaron en todo el encuentro, dio un vuelco a la pizarra y les daría una ventaja que ya no perderían más.

Con el sabor agrio del fracaso en boca, el quinteto antillano se dispuso a buscar la necesaria victoria a costa de Puerto Rico el domingo, y el escenario se tornó inmejorable dada la imposibilidad de viajar con la escuadra boricua de su mejor jugador, el cubano nacionalizado Ysmael Romero, por no tener listo su pasaporte a tiempo.

Pero ni aun así Cuba pudo dar muestras de superioridad ante los boricuas, y aunque el resultado fue el más reñido de todos sus duelos previos, por solo tres puntos, sus jugadores mostraron carencias técnicas para resolver las situaciones de presión en los minutos finales. Otra vez el comienzo de la segunda parte del juego fue letal para los antillanos, que vieron como de ganar por cinco perdían por la misma cantidad en solo un pestañazo.

No todo fue negativo para el equipo cubano. El debut de figuras contratadas por su cuenta en el exterior es un paso de avance para este deporte y la intención de traer a más jugadores con estas características deviene también halo de esperanza de cara al futuro.

A la selección nacional ya no lo quedan chances de seguir a la siguiente fase tras haber encajado cuatro reveses sin victorias, pero le queda la última ventana en julio con dos partidos, el primero en La Habana frente a Estados Unidos y el segundo en México, que vienen como anillo al dedo para seguir trabajando en el plantel.

El aficionado promedio podrá hablar de derrotas y hasta de mediocridad, pero la realidad es que, pese a quedarse con el olor del triunfo sin poder probarlo, la sensación de competir, en toda la extensión de la palabra, contra equipos de tradición y calidad habla bien del baloncesto cubano de la actualidad.

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