diciembre 5, 2021
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Caso Cousín, otra mancha más en el expediente del béisbol cubano

Foto: Toros de Camagüey


Texto: Alejandro Varela

Yosimar Cousín pidió su liberación de la Federación Cubana de Béisbol (FCB). La noticia irrumpió en la agenda mediática dominical y removió el nunca apacible avispero de la opinión pública respecto al pasatiempo nacional cubano. Y es que no por esperado, el suceso deja de tener varias lecturas, porque el caso del estelar pitcher camagüeyano lleva meses haciendo el río sonar.

Pero la solicitud de baja del lanzador de 23 años no es cosa nueva, aunque fue apenas hoy que salió a la luz. Fuentes a lo interno del equipo Toros de Camagüey confirmaron a Cuba Noticias 360 que el derecho pidió la liberación hace unas semanas cuando viajó con su padre a La Habana. Sin embargo, tras conocerse el hecho, autoridades de su provincia y miembros de la dirección del equipo han intentado buscar una solución entre bambalinas que no los haga perder a uno de los principales brazos del staff y del país.

Resulta que Cousín decidió que ya había esperado suficiente ante las injusticias a las que fue sometido este año. Pasaron uno, dos, tres cuarto eventos internacionales sin que fuera convocado al menos a una preselección nacional. Todo porque en febrero estuvo de contrato en Panamá y existieron problemas con su regreso, aunque nunca se ha aclarado realmente lo que pasó.

Algunas versiones apuntan que el joven intentó quedarse pero se echó para atrás a última hora. Otras que su nombre aparecía en un listado de posibles peloteros que estaban gestionando irse ilegalmente. Y la verdad, rumores hay muchísimos, de todo tipo, pero ninguno que arroje verdadera claridad sobre lo que sucedió con él.

Asumamos que sí intentó irse o quedarse, o abandonar, como se le quiera decir. En un país ideal, la FCB hace un comunicado y explica el asunto con las sanciones pertinentes y punto. Dar la cara, se le suele llamar. Pero en cambio silencio y más silencio, como siempre. Vino después la preselección para el Preolímpico y nada; Curazao, nada; hasta que llegó el torneo que desató de verdad la indignación popular: el Mundial sub 23.

Yosimar Cousín, en febrero de 2020, fue el mejor pitcher del torneo premundial de la categoría que se celebró en Honduras y Nicaragua. Su nivel en ese evento fue excelso y no hubo un solo cazatalentos que no quedara impresionado con su actuación. Entonces cómo justifican que no lo van a llevar a la lid universal. Realmente sí lo hicieron, el encargado fue el mánager del equipo, Eriel Sánchez, y alegó falta de patriotismo como una de las razones para que no hiciera el grado.

De lo que pasó luego en el Mundial de México y cómo Eriel hizo uno de los ridículos más grandes de un directivo cubano en un certamen internacional de béisbol ya escribimos bastante, solo recordemos que se quedaron 12 de los 24 integrantes de la selección de patriotas.

Uno pudiera pensar que después de aquello, los pecados de Cousín ya estarían perdonados, junto a los del cerrador santiaguero Yunior Tur, otro que ha vivido similar calvario. Total, no quedaban casi jugadores de la categoría en Cuba como para prescindir una vez más de sus prestaciones. Pero vino otro llamado para una preselección, esta vez a los Juegos Panamericanos Junior de Colombia a finales de noviembre, y tampoco apareció el nombre del camagüeyano. Esa fue la gota que colmó la copa.

Todo apunta que el caso de Cousín supera, incluso, las competencias del Inder, y es un tema que pasa directo por la Seguridad del Estado. Al menos esa es una de las versiones que circulan por las redes con más coherencia. Sabemos que en Cuba las cosas muchas veces funcionan de esa manera. Y algo que pudiera corroborar esa teoría son unas declaraciones que el propio Eriel dio hace unos días, en las cuales se lava las manos como Poncio Pilatos y alega que la decisión vino de arriba.

Recién ahora es que comienza la segunda temporada de esta novela, porque habrá que ver si le logran dar la famosa liberación al muchacho para que, imagino, se vaya entonces por vía legal a probar suerte en otras latitudes. Muchos dirán que si eso es lo que finalmente sucede, razón tenían los que decidieron dejarlo castigado, porque muy probablemente se hubiera quedado a la primera oportunidad.

Pero, ¿no es más lógico pensar que lo obligaron a ello con tanta injusticia? ¿Qué vías para encontrar un futuro mejor tendría un lanzador de esa calidad en un país donde ni siquiera tienen la deferencia de hablar claro públicamente? También saltarán entonces los que esgrimen el argumento de que la ruptura por parte del gobierno estadounidense del acuerdo MLB-Cuba es la causa de todos los males, y yo me pregunto ¿acaso era la solución absoluta para todos los problemas del béisbol cubano? ¿No seguiría la FBC poniendo todas las condiciones para los contratos y quedándose con una buena tajada?

En 2021 un total de 16 peloteros abandonaron equipos Cuba en el exterior: cuatro en el Preolímpico de la Florida y 12 en México. Pero la estampida no termina ahí, porque en cuanto un grupo de jóvenes deportistas vuelva a abordar un avión, las posibilidades se abrirán nuevamente. Si no, esperen al panamericano de Cali-Valle. Los motivos de las fugas exceden al propio béisbol. Se trata de la vida en sí, de salir a buscar un mejor futuro en una isla donde el mañana se hace cada vez más difícil de imaginar.

En esta historia de peloteros y federativos no hay santos. Todos velan por sus intereses y en muchos casos no coinciden. Y ante tanta inconsistencia, las oportunidades se aprovechan según aparecen. El caso de Yosimar Cousín bien pudiera compararse con ese capítulo de una novela cuyo desenlace ya se sabe cuál es pero igual se ve para saber cómo sucederá. De una u otra forma, su futuro no está en Cuba. Usted, yo y él lo sabemos. Solo es cuestión de tiempo.

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