agosto 16, 2022
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¿Cómo marcha el “Viaje Infinito” de Wilfredo Prieto en los marabuzales de Zaza del Medio?

Foto: Twitter

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Ni en los momentos más tensos de la ola Delta en Cuba, ni en pleno apogeo de la crisis económica, el “Viaje Infinito” del artista contemporáneo Wilfredo Prieto se ha detenido.

“No ha avanzado todo lo que debería según el cronograma de ejecución, pero tampoco se ha parado”, declaró a la prensa Jorge Enrique Suárez, jefe del departamento de desarrollo local del gobierno de Taguasco, municipio al que pertenece Zaza del Medio, donde se construye esta suerte de carretera sin principio ni fin que no conecta pueblo alguno ni lleva a ninguna parte.

Un paso a nivel en la intersección de la carretera, la futura cafetería, la oficina administrativa y un singular mirador de madera y guano desde donde ya se puede apreciar el progreso de las obras, son algunos de los trabajos acometidos este año en que Viaje Infinito se ha mantenido avanzando sin grandes aspavientos mediáticos.

Desde que, a inicios de 2021, el proyecto acaparara titulares por la novedad del empleo de cemento ecológico LC3 en su construcción, la obra de Wilfredo Prieto prácticamente había desaparecido de los medios, al punto de que se corrieron rumores sobre su posible cancelación debido a la fuerte crisis que vive el país.

Para apaciguar tales rumores han bastado las imágenes que los más cercanos colaboradores del proyecto han publicado en las redes sociales; fotografías que dan fe de la monumental estructura que ha venido posándose en medio de un monte hasta el otro día cundido de marabú.

Ese siempre fue un punto a favor de Viaje Infinito, el beneficio medioambiental; sin embargo, otras aristas han atizado la polémica desde que la obra apenas se asomaba en forma de maqueta: una de ellas, el elevado costo de ejecución.

Que Wilfredo Prieto corra con todos los gastos es un alivio a la maltrecha economía local, pero no se trata solo de que el artista pague de su bolsillo los costos de la pieza; se trata de que con los recursos destinados a ejecutar la obra se podrían mejorar algunas de las carreteras, en su mayoría en mal estado, emplazadas en varios kilómetros a la redonda.

Al principio, la vox populi manejó un amplio espectro de opiniones que iban desde el apoyo incondicional por haber visto corretear en el barrio a Wilfredo, hasta la negación de barricada porque “cómo vamos a gastar lo poco que tenemos en satisfacerle un capricho a ese muchachito”.

A los cuestionamientos de entonces y a la mediación de las autoridades locales, que insistieron en el uso social de la obra, se debe en buena medida el rumbo que tomó Viaje Infinito poco después. La escultura ambiental dejó de ser una prueba de fuerza y excentricidad para convertirse en lo que es hoy: el eje de un proyecto de desarrollo local que, gestado en la comunidad, termine por favorecerla.

La idea, según Prieto y sus representantes en el terreno, es que la carretera funcione como un gran parque al que las personas asistan para disfrutar el contexto, la vegetación, y puedan encontrar un complejo de servicios culturales y gastronómicos; todo ello con una plantilla mínima y el concurso del sector no estatal de la economía.

En el plano conceptual, la obra es ya un éxito; falta ver si logra concretarse el sueño megalómano de un emporio de consumo cultural en el medio del monte. De lo contrario, tamaña inversión pudiera quedarse en una simple cafetería al costado de la autopista, que no es lo que persigue el artista, ni mucho menos lo que necesita Zaza del Medio.

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