diciembre 1, 2021
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Havana

Construyendo Antenas

Texto: Manolo Vázquez

Son las 10 de la mañana del sábado. Después de una semana cargada de trabajo me preparo para relajar frente a la pantalla del televisor, disfrutando de mi deporte favorito, el fútbol.

Me hago un desayuno ligero, me inclino en el sillón y agarro el mando. En 15 minutos arranca el Real Madrid-Villarreal. En Tele Rebelde están pasando videoclases, me cercioro de no estar equivocado de canal. Recorro la lista hasta los HD y no hay señales de ningún balón rodando. Espero un poco más por si el profe indica la tarea, pero no lo hace.

Los acordes del Cuarto de Tula nunca me habían estresado tanto. El clásico del son, interpretado por estudiantes de no sé qué año, se roban los minutos iniciales del encuentro y el incendio ahora parece que es en mi casa.

El celular empieza a sonar, un amigo también inquieto se pregunta lo mismo: ¿no van a poner el partido del Madrid? Etecsa seguro se carga a la hora de estas pifias del ICRT. Y es que nadie comprende como una señal que Cuba recibe gratis, como migajas de Mediapro, no es utilizada a favor del tan necesario entretenimiento del pueblo.

Finalmente empieza “el canal de los deportes” a transmitir con unos cuantos minutos de atraso, pero ya varios buscamos soluciones ante la imperante incertidumbre.

Así crece y prolifera cada día el negocio ilegal de la conocida como “antena”, a pesar de la censura. Más aún si hablamos de la Champions League, el torneo más importante a nivel de clubes del mundo, del cual esta temporada hemos podido ver muy poco a través de las vías oficiales en la isla.

La inoportuna coincidencia del horario de esta competición con las transmisiones de la Serie Nacional de Béisbol, de la cual vemos en alta a veces y casi siempre en muy baja definición tres partidos cada día, uno en vivo y dos diferidos, no dejan margen de oxígeno para los fanáticos del deporte de los goles y las atajadas en Cuba, que cada año somos más.

El denominado por los mandantes “pasatiempo nacional” decae como fly sobre sus propias cabezas. Mientras ellos siguen dejando que se les escapen las pelotas, medio país anota un gol de tiro libre y busca la manera de acceder a las transmisiones del más universal por la vía que sea, incluso gastando los datos móviles, para al menos seguir los resultados online, que como recitaba aquel otro clásico de la canción cubana: no es lo mismo, pero es igual.

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