noviembre 26, 2021
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Havana

Cuba no tiene quien la visite: la isla cinco años después de la llegada de Obama

Fotos: The New York Times/ Reuters

Texto: Darcy Borrero

A esta hora justo hace cinco años el Air Force One de Obama había aterrizado ya en la Habana. Entre la población predominaba el entusiasmo como nunca antes se había visto en casi 60 años.

A partir de ahí, todo fue un estallido de noticias que entraban en el género de crónica social: se contó cada pasaje de la visita del presidente de los Estados Unidos a Cuba por primera vez desde la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países en los lejanos 60 ‘s.

Air Force One en Cuba
Air Force One minutos antes de aterrizar en La Habana/Foto:Reuters

Más que el hecho histórico en sí, el ambiente de acogida tuvo que ver con el carisma indiscutible del presidente número 44 de la nación norteña. El afroamericano despertó simpatías también en el archipiélago, sobre todo cuando acudió a varias instalaciones privadas en su recorrido por La Habana Vieja.

Todavía se recuerda su paso por el restaurante o paladar San Cristóbal y otros lugares que se incluyen en la categoría de emprendimientos por cuenta propia. Asimismo el entonces mandatario de la nación tradicionalmente “enemiga” de Cuba, apareció en el programa humorístico más visto de la televisión cubana, hablando de cómo se tranca el dominó o de cómo los cubanos echan para alante.

Barack Obama en Cuba
Foto: The New York Times

De la visita junto a la primera dama Michelle Obama y a las dos hijas de ambos, queda también el recuerdo de lo que se prometía como un tiempo próspero para las cubanas y los cubanos.

Más sensación de libertad en toda regla; florecientes restaurantes, abundante turismo en las calles habaneras y de otras ciudades del país, armaban la escenografía que encontró Obama y que las relaciones que recién abría, prometían llevar a un nivel aún más alto.

Barack Obama en la Plaza de la Revolución, Cuba

Cinco años después, no sólo un tornado pasó por La Habana ni meteoritos cayeron al este y oeste de la isla, sino que una pandemia ha sacudido durante 12 meses la ya agonizante economía nacional. Escasean hasta los condones y, algunos, entre tristeza y risa, lamentan que ni el sexo escape de la crisis.

Incluso desde antes de la pandemia la situación económica de Cuba era convulsa para sus habitantes. Unido a la mala gestión de los recursos, la falta de libertades para denunciar desde dentro, vino una batería de sanciones desde la administración estadounidense de Donald Trump, quien entrara triunfal a la Casa Blanca en enero de 2017.

Durante sus años de mandato, algunos cubanos beneficiados por el deshielo, vieron caer sus pequeñas catedrales de esfuerzo propio.

Ahora con un presidente demócrata nuevamente en el poder —y no cualquier presidente si no el que fuera vicepresidente de la administración Obama—, no pocos esperan que cobre vida el empoderamiento económico de los cubanos y las cubanas, a fin de paliar con recursos el totalitarismo insular más allá de que Obama haya hecho historia dándole la mano a Raúl Castro o visitando la ‘isla prohibida’.

Barack Obama y Raúl Castro

La mesa está servida y resta ver si Biden recupera el tiempo de su predecesor para cambiar la política hacia Cuba, aunque ya ha dejado claro que no es una prioridad de su gobierno.

En momentos en que la crisis genera preocupación aderezada con coronavirus, la visita de Obama parece algo demasiado lejano en el tiempo, muchas vicisitudes le siguieron a lo que se veía venir como una nueva y mejor etapa, presagio de cambios sustanciales. Pero luego se declaró la irreversibilidad del socialismo, se volvió a poner coto a la iniciativa privada, se expuso en el Noticiero a los llamados acaparadores y coleros, dejando claro que el mayor peso en la economía cubana lo tiene el Estado.

En medio de todo esto, abrumados por lo que a su alrededor acontece, decenas de cubanos se han lanzado al mar. En los últimos meses, esa ha sido la puerta de escape para los que buscan llegar a Estados Unidos a pesar de que desde 2017 —como última medida de gracia—, Obama eliminó la política de ‘pies secos, pies mojados’, que permitía la regularización de cubanos, una vez que llegaban a territorio estadounidense legal o ilegalmente.

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