mayo 17, 2022
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Cuba, ¿un país violento?

Fotos: Jorge Luis Borges

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Muy pocos cuestionan que uno de rasgos más característicos de la sociedad cubana es la seguridad que se respira en las calles. A diferencia de otros países latinoamericanos los hechos de violencia callejera no están a la orden del día. Más allá de cualquier posicionamiento ideológico, muchos cubanos coinciden en que esa es una de las características  de la isla. Lo antes expuesto no quiere decir que no ocurran actos delictivos como robos, asesinatos o asaltos. Lo que sí es cierto que el número de estos hechos no se compara ni por asomo a otras regiones de América Latina.

Sin embargo, el panorama podría estar cambiando. En las últimas semanas del pasado año se reportaron robos violentos, asaltos y crímenes con víctimas mortales. El blanco de estos hechos han sido especialmente chóferes de motos eléctricas a los que han violentado para quitarle sus vehículos y en ocasiones puntuales han terminado asesinados.

Los asaltos también alcanzaron a conductores de carros y transeúntes a los que les han arrebatados prendas o celulares. En las redes sociales se han visto algunos videos que muestran a los delincuentes cuando protagonizan los robos en plena calle. La policía ha salido rápidamente a dar  su versión de los hechos luego de que miles de cubanos vieran, sorprendidos, la violencia implícita en  esas imágenes.

Una nota del Ministerio del interior indicó que algunas de esas publicaciones no correspondían a la realidad actual  del  país y que habían sido publicadas para alterar la tranquilidad ciudadana. Al mismo tiempo reconoció que sí se habían cometido delitos de esa naturaleza y que sus responsables estaban detenidos bajo investigación. Además, dijeron, que las autoridades trabajaban para esclarecer  otros actos delictivos y encontrar a los culpables.

La declaración fue interpretada de las formas más diversas por la población. Algunos agradecieron la respuesta del Ministerio del Interior y otros esgrimieron que era solo una justificación para quitarle mayores preocupaciones a un pueblo que sufre una grave crisis económica, con las consecuencias emocionales que ello, lógicamente, acarrea.

La calle, siempre lo ha sido, es el mejor termómetro para tomarle el pulso a la sociedad. Y muchos pensaban que ese inusitado clima de violencia se despediría con el nuevo año. Lamentablemente no ha sido así. Hay negocios privados que no brindan servicio a domicilio después de las 6: 00 p.m. para evitarle a sus choferes cualquier trago amargo en las calles y se reportan con cierta frecuencia más asaltos a motoristas o robos de carros.

Un chófer vinculado a la aplicación de taxis La Nave dijo a Cuba Noticias 360 que no trabajaban después de las 7:00 p.m. “Varios de mis colegas han tenido algún que otro percance y yo prefiero evitarlos aunque pierda algún dinero. Es verdad que en la aplicación se registran los nombres y direcciones de los pasajeros que montó pero es preferible evitar”, nos dijo.

Un  conductor de un “almendrón” azul que cubre la  ruta de La Víbora al Vedado nos comentó que antes de subir a un pasajero lo mira de “pies a cabeza” y si cumple con sus estándares lo sube. Nunca supimos cuáles son los requisitos para que pueda llevarlo, pero lo cierto es que ese tipo de actitudes, que se replican en otros chóferes, dan cuenta de cierta preocupación que permanece en las calles cubanas.

Es la misma preocupación de un joven motorista que trabaja para el negocio privado Mandao. Él, quien prefiere conservar su nombre en el anonimato, nos dice que ha tenido problemas con los clientes porque no sube a los apartamentos con los pedidos. “No puedo porque corro el riesgo de que me roben la moto. Algunos clientes lo han entendido y han bajado a recoger sus productos mientras con otros he tenido discusiones para que comprendan la situación. Yo los entiendo pero necesito que también me entiendan a mí”.

La situación con los asaltos ha permanecido aunque quizá en menor medida que en el último tramo del 2021. Nadie lo sabe a ciencia cierta porque ese tipo de cifras se manejan como si fueran un secreto de estado. No se publican en los medios y las personas no tienen más remedio que convertirse en profundos observadores de la realidad e interpretar los números de hechos violentos que van de boca en boca.

“Quizá si hubiera más información oficial al respecto la gente estuviera más calmada y no tendrían que guiarse por cualquier conversación o rumor que puede ser verdad o mentira”, comenta una enfermera del policlínico Rampa, en el Vedado, durante  su primer día de trabajo después de recuperarse del Covid-19, que le dejó como secuelas la hipertensión y la diabetes. 

Lo que sí hay algo muy cierto. Los cubanos, en su mayoría, están acostumbrados a vivir en un clima de tranquilidad social, sin grandes hechos delictivos ni violencia. La crisis económica del país puede revertir ese escenario junto a otros factores como el desencanto o el descreimiento político.

No obstante, no hay duda de que a muchos les gustaría conversar un país, con mayores oportunidades de todo tipo, sin que para ello se deba sacrificar esa tranquilidad ciudadana que, por lo general, ha caracterizado el devenir de Cuba.

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