diciembre 1, 2021
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Cubanos en largas filas para dar baja de la libreta a emigrados

Fotos: Manuel Larrañaga

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Las familias cubanas con parientes residentes en el exterior por estos días están siendo inducidas a concurrir a las oficinas de registros de consumidores, las denominadas Oficodas, para dar baja de la libreta de abastecimientos a esos ausentes  que un día decidieron dar un vuelco a sus vidas.

Esta medida, por supuesto, no es una novedad. Ya estaba legislada desde tiempo atrás, pero los responsables de hacerla cumplir, al parecer, en medio de otros procederes quizás más urgentes, la tenían de alguna manera relegada al olvido o la indiferencia.

“Como sucede con tantas normas de las instituidas en la isla, no es como para asombrarse, dijo en un barrio del céntrico Vedado una vecina que con temor trataba de estar en la abultada fila de la entidad que le correspondía, pero haciendo lo posible para mantenerse a distancia de los tantos presentes en el lugar”.

Ahora, en medio de una cruenta pandemia de Covid-19 que este último lunes reportó la preocupante cifra de 786 contagios en el país, de estos 344 en La Habana, sencillamente, los números más altos desde la llegada a territorio cubano del coronavirus los cuales han despertado más que nunca las alarmas entre la población, no puede existir un nombre de emigrado en la cartilla normada bajo amenaza, según se comenta cada vez más en los barrios, de altas multas al no cumplirse lo dispuesto.

Como aviso previo para acudir a la Oficoda, a los hogares con emigrados aún emplantillados en la cartilla de racionamiento, les llega una citación que los conmina a efectuar la gestión.

Filas en las oficodas cubanas

“Esto viene junto con la unificación monetaria y cambiaria que sin mucho aviso por adelantado, aplicó el gobierno a partir del primero de enero, bajo el argumento de desarrollar la economía al tener que realizarse todas las transacciones financieras con el CUP (el peso cubano) como moneda única”, opinó un gastronómico que esperaba su turno para la gestión.

“Salarios ligeramente más altos y precios de productos y servicios desorbitantes que ante el disgusto de la gente y las protestas en las redes sociales han tenido que ir corrigiendo como si con antelación no hubieran analizado programa tan atrevido”, añadió para completar su juicio.

La mayoría de los cubanos tiene casi desde inicios del triunfo de las tropas comandadas por Fidel Castro hace ya 62 años, lo que un día dieron en llamar libreta de abastecimientos, en la que se expende a los miembros de cada familia cierta cuota de los productos más consumidos cotidianamente, que antes del nuevo ordenamiento monetario eran subsidiados por el estado cubano pero a partir de este 2021 también entraron en el incremento de los importes.

Durante las últimas décadas a través de esta vía el ciudadano tenía derecho a adquirir una cuota modesta de arroz, azúcar blanca y morena, frijoles, sal, sobres de café mezclado Hola, espaguetis, aceite vegetal, pasta dental, jabón de baño y de lavar, estos tres últimos artículos restados de la canasta básica tiempo atrás y añadidos a raíz de la pandemia a una nueva modalidad que se entrega como parte de algo que han dado en mencionar como módulo, una de las tantas curiosas terminologías que recorren el argot burocrático de los cubanos de la isla.

Motivo de debates vecinales ante algunas supuestas amenazas de erradicarla del panorama cotidiano nacional por parte de autoridades gubernamentales que al parecer alguna vez quisieron probar a la opinión pública con tales rumores, y hasta coprotagonista del popular programa humorístico Pánfilo que lleva de la mano el actor Luis Silva, la citada libreta de abastecimientos aún no parece tener sus días contados.

El hecho es que las ya socorridas colas que irremediablemente tienen que formar los cubanos para obtener sus alimentos, productos de aseo y limpieza, trámites bancarios, o cualquiera de las más mínimas necesidades habituales, son punto de mira de funcionarios de salud pública y de gobierno, quienes las culpan con frecuencia de la dispersión e incremento del Covid-19 en toda la nación.

Desde el segundo rebrote de la pandemia que comenzó a cobrar fuerza en Cuba desde el 15 de noviembre del 2020, las citadas autoridades reconocen que la causa del detonante de este hecho tuvo lugar a partir de la entrada al territorio de viajeros procedentes del exterior cuando se decidió la iniciativa de abrir los aeropuertos de todas las provincias para la entrada, sobre todo, del turismo internacional y de esta forma insuflar aire fresco a la históricamente deteriorada economía.

No obstante, en la actualidad sin negar ese suceso, aseguran que la población ha perdido la percepción del peligro de una enfermedad letal de la cual si se sobrevive raramente puede librarse el afectado de las secuelas que la caracterizan y apuntan a diario hacia la colas por la falta de distanciamiento entre los que las forman y el incumplimiento con las medidas de protección.

Y, en medio de este temible paisaje, la gran mayoría de los que tienen que consumar la baja de sus familiares emigrados de la cartilla normada, estiman que no es el momento preciso para consumar una disposición que califican de precipitada ante la urgencia de cuidar la salud de los conciudadanos.

“¿Por qué los funcionarios del gobierno tienen tanto apuro para hacer cumplir esta medida?, estima una mujer cincuentona ante lo cual ella misma responde: “por unos cuantos mandados de más o de menos no se va a arreglar la economía cubana”.

Pero no son todos los que permanecen en las abarrotadas filas de la Oficoda, ni tampoco los que se acercan y deciden incorporarse a estas.

“Están locos, que me pongan multa a ver, además, si la voy a pagar. Ahora lo que deben hacer es velar porque Cuba pueda controlar la pandemia que se ha disparado por lo visto en las últimas cifras de contagiados”, comentaba a Cuba Noticias 360 el padre de un joven que salió en el 2019 hacia Estados Unidos para reunirse con su esposa e hijo.

Y son, hasta la fecha, 200 los fallecidos por el Covid-19 en una isla que no se encuentra entre los países con cifras más significativas del virus en el continente americano y el mundo, 22 mil 614 contagiados, de ellos 47 en terapias intensivas donde se reportan 16 críticos y 31 graves. Cada día está amaneciendo con doloras pérdidas humanas antes no reportadas con tanta asiduidad.

De estos dígitos están informados la mayoría de los cubanos, precisamente por los reportes diarios del Ministerio de Salud Pública. Precisamente ante estas circunstancias las familias que acatan o no la inminente decisión relacionada con sus ascendientes emigrados no ocultan su disgusto y la califican de inoportuna.

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