mayo 16, 2022
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Havana

¿Elevar el techo?

Foto: Roy Leyra | CN360

Texto: Manolo Vázquez

Un nuevo torneo, al cual le han denominado de antemano “Élite”, a la espera, pensamos, de un mejor nombre que le identifique, arrancará en el último trimestre del año, varios meses después de concluida la Serie Nacional 61, la cual se extendería hasta junio próximo.

El objetivo principal es reunir la fuerza en un número inferior de equipos, y aumentar además las horas de juego en varios de los mejores peloteros del país. No obstante, algunas ideas brotan desde que se conoció de su futura existencia, en muchos casos, pensamientos inconformes, incluso, sin conocer aún cuál sería la mecánica de la nueva lid.

En el recuerdo más reciente está la otrora Serie Selectiva, una competencia que nació con ese nombre en 1975 y antes de extinguirse pasó a llamarse Súper Selectiva, entre los años 1993 y 1995, momento en el cual se redujo de ocho a cuatro equipos (Occidentales, Habana, Centrales y Orientales), para en definitiva terminar alejando al público de los estadios, por falta de interés hacia esos elencos unificados, compuestos por atletas de varias provincias integradas por territorios.

El motivo principal de la decadencia en aquel momento fue, además de la cuestionable calidad de la pelota que teníamos –aunque mejor que la de ahora– el hecho de que los aficionados no se sentían reflejados en los equipos participantes.

La división político-administrativa de Cuba en 1976, marcó un antes y un después para todos. Geográfica y socialmente, un espirituano dejó de ser villareño, como mismo un cienfueguero. Similar es lo que conocemos de Oriente, donde por ejemplo, conformar una escuadra con peloteros de Holguín, Granma, Santiago y Guantánamo, nunca será mejor que verles por separado compitiendo entre sí.

Las diversas identidades son visibles día a día en cada una de las provincias de este país, incluso en La Habana fuimos testigos de la fuerza de la vecina Mayabeque cuando enfrentó a Industriales. Este y otros ejemplos son en definitiva los que nutren al béisbol cubano, pues gracias a esas rivalidades, algunas de ellas nacidas también en los últimos años, no ha muerto la pasión.

De las propuestas que se manejan por estos días, cuando aún la Serie Nacional 61 marcha por la mitad de su calendario regular, destacan dos. La primera y quizás más factible, incluiría a los seis conjuntos que terminen primeros en la tabla de posiciones del actual torneo, y serían reforzados, como ha ocurrido también en algunos play off recientes, aunque no en el último. La segunda refiere igualmente seis elencos, pero agrupados por territorios, como comentamos antes, donde varias provincias conformarían cada uno de los seleccionados.

Podemos pensar que falta mucho para el último trimestre del año, momento en el cual debe arrancar la nueva lid, pero la máxima dirección del béisbol cubano deberá ir definiendo su estructura en los próximos días y, sobre todo, intercambiar con los protagonistas, quienes serán en definitiva los principales beneficiados, o no.

Otro punto importante es que varios de ellos no estarán en el país, pues deberán cumplir con contratos en ligas extranjeras, lo que desde ya da pie al debate, porque si el objetivo es elevar el techo de nuestro béisbol, los mejores no pueden estar ausentes.

Lo cierto es que siempre que se habla de pelota la polémica viene al bate con las bases llenas. Resulta imposible dar la espalda a esos hechos sin pensar, por ejemplo, en la idea del profesionalismo y la realización de una verdadera Liga Cubana, con patrocinios y contratos, lo que supondría de entrada un mejor espectáculo, con salarios superiores, tanto de atletas, como de entrenadores y árbitros. Solo hay un camino que conduce a elevar el nivel, pero habría que ver si somos capaces de transitarlo.

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