agosto 13, 2022
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En cifras: turismo internacional toca fondo en Cuba

Texto: Darcy Borrero

La llegada de turistas a Cuba decreció en 95,5% durante los meses de enero y febrero en comparación con igual etapa de 2020, cuando aún no se habían tomado medidas para evitar la proliferación del “nuevo coronavirus” en la isla.

Aunque esto ya se podía interpretar empíricamente a partir de la realidad, este lunes el académico y profesor universitario José Luis Perelló vino a ponerle números.

En una entrevista con la agencia china de noticias Xinhua dijo que “durante los dos primeros meses de 2021 llegaron a la isla unos 35 600 viajeros internacionales, que representan el 4.5% de los 792 507 visitantes extranjeros totalizados al cierre de febrero de 2020”.

Asimismo, el especialista comentó que la reanimación del turismo en Cuba no solo dependerá del control de la pandemia desde el ámbito doméstico, sino también del éxito en los procesos de vacunación en Canadá, España, Alemania, Inglaterra y Francia, principales mercados emisores de turistas hacia el país.

Antes de que el “nuevo” coronavirus aislado en Wuhan llegase a Cuba en marzo de 2020, el Ministerio del Turismo de la isla tenía una meta clara: atraer a 4,5 millones de visitantes internacionales y recuperarse del descenso registrado en 2019, año que cerró con 4,27 millones. La realidad cambió para esos millones de turistas a los que la pandemia dejó con maletas hechas o por hacer y, sobre todo, con muchos planes engavetados por el mandato mundial del stay home.

La isla caribeña fue solo un destino más de los tantos afectados por las circunstancias de confinamiento colectivo, aunque para un pequeño país insular que prácticamente vive de ofrecer sus bondades tropicales, el descenso del turismo es un golpe económico insoslayable.

Eso explica los intentos desesperados del gobierno por mantener las entradas internacionales hasta pasados varios días de la detección del virus en la isla y, luego, las aperturas de urgencia de aeropuertos y hoteles, especialmente en polos turísticos como la cayería norte.

La pandemia estaba declarada cuando una de las agencias del Mintur, ministerio que rige esta industria, llamaba a los clientes al trópico. Para esto se llegó a usar información que luego fue descartada científicamente, de que las altas temperaturas en el archipiélago evitaban la propagación del virus.

‘Cuba un destino seguro’, promocionaron turoperadores como Havanatur y Cubatur, que apelando a la no comprobada correlación entre las altas temperaturas (ambiente) y la diseminación del virus, ofrecían “paquetes de sol y playa”.

La apuesta de las autoridades cubanas al inicio de 2020, cuando el coronavirus parecía algo lejano, era potenciar el crecimiento del turismo ruso y la recuperación de cuotas de otros mercados tradicionales europeos.

Para el 12 de febrero de 2020, el actual ministro cubano de Turismo, Juan Carlos García, había expuesto durante una comparecencia en la televisión estatal, las proyecciones de la industria cubana del ocio. Considerada junto con la exportación de servicios médicos, la locomotora de esta maltrecha economía, sufrió una caída del 9,25% en 2019.

En ese momento el turismo desde Rusia ocupaba el segundo lugar por detrás de Canadá, número uno en el ranking de estados emisores de visitantes a la isla caribeña. “El mercado ruso pasó del décimo al cuarto lugar a finales de 2019, cuando creció un 30% al enviar a Cuba la cifra récord de 178 000 viajeros, y este año la Feria del Turismo de Cuba estará dedicada precisamente a la nación euroasiática como invitada de honor”, publicó entonces la web Hosteltur.

El 15 de octubre de 2020, Varadero reabrió sus puertas al mercado internacional. Esta reapertura bajo estrictas medidas sanitarias, la califican los medios estatales como “un paso importante para la recuperación de la industria turística cubana” y se hacían proyecciones para este 2021.

Entretanto, el Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo (OMT) prevé un repunte del turismo internacional en 2021, especialmente en el tercer trimestre que se corresponde con los meses de verano. Sin embargo, las opiniones están divididas: un 20% de los expertos sugieren la posibilidad de que ese repunte no llegue antes de 2022.

De acuerdo con un comunicado de prensa de la organización, el turismo internacional cae un 70% mientras las restricciones de viaje afectan a todas las regiones, las restricciones de viaje se consideran la principal barrera para la recuperación del turismo internacional, junto con la lentitud con que se está conteniendo el virus y la baja confianza de los consumidores.

Esta caída del 70% en las llegadas internacionales en los ocho primeros meses de 2020 llegó a sus peores números en las semanas de verano (y temporada alta) que suelen tener el mayor movimiento del año. El Barómetro OMT del Turismo Mundial indica que las llegadas internacionales cayeron un 81% en julio y un 79% en agosto.

No existe una respuesta global coordinada para garantizar protocolos armonizados frente a la crisis de la movilidad generada por la desventura sanitaria más grande en lo que va de siglo, mientras la recesión económica continúa siendo señalada por los expertos como importante freno para la recuperación.

Para el secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili, hay una urgente necesidad de “reanudar con seguridad la actividad turística, en el momento oportuno y de manera coordinada”.

¿Cómo se inserta Cuba en esa necesidad? Por lo pronto la estrategia nacional parece ir en varias direcciones; a diferencia de los polos que se han precipitado a la apertura e incluso proponen turismo de largas estancias e instalaciones con servicio de mayordomía, hay en el país sitios que se reservan para el último mes del año. El balneario Santa Lucía, en el norte de la provincia de Camagüey, es uno de ellos. “La aerolínea Nordwind retomará vuelos directos entre el país euroasiático y esta ciudad por el Aeropuerto Internacional Ignacio Agramonte cada 10 días, con capacidad para más de 400 clientes”, dijo a la prensa la delegada del Ministerio del Turismo en el territorio.

Su apuesta, su carta de triunfo, es el pretendido as de oro, cuando a partir del primero de diciembre próximo comience su “temporada alta”, con la llegada del primer grupo de viajeros a través del turoperador ruso Pegas Touristik. La recuperación a escala país sigue pareciendo una difícil misión.

El académico y profesor universitario José Luis Perelló insistió este lunes en la recuperación del sector aeronáutico y de los ingresos de los viajeros, como vía fundamental para la vuelta a la normalidad del turismo internacional.

“Las personas pudieran estar inmunizadas y no disponer de ingresos para viajar”, alertó.

Poco más de un millón de viajeros internacionales llegaron a Cuba el pasado año, lo que se considera una cifra muy por debajo de los 4.5 millones que se esperaba antes de la aparición del SARS-CoV-2.

Un récord de 4.7 millones de visitantes al cierre de 2017 se mantiene desde entonces. Aunque ahora golpeada por la crisis sanitaria, la industria del turismo representaba más del 10% del producto interno bruto cubano según medios oficiales.

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