diciembre 1, 2021
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Havana

La eterna odisea cubana con el pan

Foto: Jorge Luis Borges

Texto: Viviana Díaz

Dentro de las eternas deudas del estado cubano con el pueblo figura el pan. Sí, la obtención de este alimento en Cuba en panaderías estatales siempre ha sido parte del top 5 de las inconformidades ciudadanas, principalmente por su calidad.

Desde todas partes llegaban quejas, inmortalizadas en suspicaces frases populares y hasta en el conocido monólogo de Luis Silva, en su personaje de Pánfilo.

Luego del llamado ordenamiento monetario, al problema de la calidad se le sumó el aumento de precio y, para colmo, la insatisfacción de la demanda.

Largas colas para comprarlo se observan, a cualquier hora, sobre todo en los horarios pico, en cuanta panadería estatal existe. La situación compleja de siempre, ahora agudizada por el coronavirus, puede medirse en estas aglomeraciones.

Filas interminables para comprar este producto y otros similares, como bases de pizza, son para algunos, la verdadera cara de la provisión, o más bien, escasez de alimentos en Cuba. Lo que hay parece no estar alcanzando para todos.

Se habla de problemas con el suministro de materias primas, pero son apenas rumores. No existe, hasta la fecha, un pronunciamiento oficial de que sea ese el problema.

Lo que sí reconoció la ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz, en el espacio Mesa Redonda del 4 de enero, es que existen distintas irregularidades en la producción de pan en el país que atentan contra la calidad del mismo.

Entre estas, un informe del Ministerio de la Industria Alimentaria incluyó la escasez de instrumentos de medición, fundamentalmente balanzas; el estado higiénico desfavorable de algunas unidades, el recibimiento de materias primas sin certificado de conformidad, y la no utilización de los porcientos establecidos de materias primas.

Pero eso poco tiene que ver con las largas filas y el no cumplimiento de la demanda.

En esto quizás inciden algunos aspectos resaltados luego de las más de 231 inspecciones a la producción de pan realizadas por la Oficina Nacional de Inspección Estatal en toda Cuba: la obsolescencia tecnológica e irregularidades en el tiempo de la distribución del producto de la panadería a los puntos de venta.

Ya sea una razón u otra, parece que los cubanos estamos lejos de dejar de preocuparnos por los alimentos aquí, entre ellos, el pan. Ese seguirá siendo el eterno protagonista de nuestras odiseas surrealistas.

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