enero 20, 2022
20.2 C
Havana

Habanastation cumple 10 años

Fotos: Youtube

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Habanastation sentó pautas en el decursar reciente del cine cubano. El filme convocó a miles de personas a los cines cautivadas por una historia en apariencia simple pero que refleja las contradicciones que se iban afianzando en la sociedad cubana a partir de la relación de dos niños de clases sociales diferentes.

La película, del director Ian Padrón, cumple 10 años de su estreno el próximo mes de julio y todavía los cubanos la recuerdan como un filme que posiblemente dejó más preguntas que respuestas, a pesar de un desenlace en el que el eje dramático se volcó hacia el alcance de la felicidad y la resolución de conflictos, dos prioridades que evidente Padrón buscó con su premiada ópera prima.

La película tuvo un elenco de primera conformado por actores y actrices de reconocido talento como Blanca Rosa Blanco, Luis Alberto García, Omar Franco, Miriam Socarrás y Claudia Alvariño.  Los entonces niños Andy Fornarys y Ernesto Escalona fueron los protagonistas de esta historia en la que mostraron sus dotes para la interpretación y su evidente identificación con los personajes de la cinta: dos muchachos que estudiaban juntos en la misma escuela, pero con una procedencia económica muy distinta.

La película fue un suceso y volvió a atraer en 2011 a los cubanos a las salas de cine en un momento que ya comenzaba a notarse el declive en esos espacios de interacción cultural por la proliferación de otras formas de consumo audiovisual. En las salas llenas era fácil reconocer a los padres con sus hijos o a grupos de muchachos que se reunían para ver el filme.

Tal vez para algunos fue una película sencilla por su guion o su forma narrativa, pero sus planteamientos distan de valoraciones superficiales por su capacidad para movilizar ideas y cuestionamientos hacia el acontecer de la sociedad cubana.

La película plantea una trama que se adentra en las diferencias sociales en la isla, un elemento que no se trata en los medios oficiales ni en otros espacios de esta índole en el país. Es claramente un análisis obviado públicamente por la esfera mediática de Cuba marcada por un discurso que desde el inicio de la revolución aseguró que no existiría mayor incidencia  de  este tipo de desenlaces económicos.

En la película Padrón muestra un excelente don para mostrar la realidad, sin tratar de dar señales aleccionadoras ni cátedra de moralismos, como sucede en otros productos audiovisuales de factura nacional, en los que sus directores pierden por completo la  brújula creativa con el errado propósito de aleccionar al espectador.

La historia de Habanastation se cuenta de manera orgánica y ese tejido dramático provoca, por su fácil comprensión, que la trama se refuerce y el público se identifique plenamente con los personajes y las distintas situaciones en que se desenvuelven. Más allá de las preguntas correspondientes que traza en el interés del espectador sobre la realidad de la isla, Padrón logra que el público se reconozca en valores humanos universales como son la amistad, la ética,  el amor y la  honestidad, lo que no es un asunto menor en la película.

Fue un acierto de su director situar los relatos de la historia en torno a la naturalidad que le impregnan a la película sus personajes principales. Los niños muestran sus diferentes realidades a inmersos en el aparente eje central de la trama (uno de los muchachos se extravía durante esas enormes movilizaciones del 1 de mayo en Cuba y su profesora lo busca por toda La Habana), sin embargo, la verdadera razón de ser de la historia ocurre cuando se encuentra con el otro en las complejidades de su barrio. Allí se enfrenta a una realidad que desconocía, sustentada por la sobrevivencia en un ambiente empobrecido, y se va adaptando poco a poco gracias a las relaciones de amistad que va entablando con su compañero de aula.

La película también sin proponérselo directamente, es una lección de humildad y a la vez de humanidad por los retos que plantea y por el interés de su director en promover un debate en Cuba sobre esta serie de situaciones, que a diez años de la cinta, se han incrementado exponencialmente en todo el país con la precariedad y la puesta en marcha de reformas económicas que a todas luces han potenciado las desigualdades en el país.

La película también recibió críticas en su día que reprobaban a Padrón la ausencia en la cinta de un análisis o crítica a las diferencias de clases sociales en Cuba, y que en cambio, las naturalizaba. Sobre este tema el director respondió en una entrevista enmarcada en los momentos de mayor éxito de la obra.

“Hay que reconocer que aunque en Cuba hay muchos logros sociales y que han pasado cosas muy buenas y muy interesantes; hay gente que vive muy mal y gente que vive bien, y hay que aspirar a que todo el que vive mal viva bien, o viva mejor. Lo más importante es que reconozcamos todos que existen diferencias sociales, pero esta película no pretende ser la película, o la única película sobre este tema. Es su tema principal pero hay en ella otros temas también, como por ejemplo el de qué necesita un niño para ser feliz, o si las cosas materiales vienen a resolver las necesidades de afecto… es decir, no se trata solamente del tema de las diferencias. ¿Qué pasa con esto? Como es algo tan poco tratado en los medios cubanos todo el mundo está ávido de hablar de ese aspecto, pero no es lo único de lo que trata la película”.

En cualquier caso Habanastation es una película dentro de muchas otras y sentó un importante precedente en el cine cubano más contemporáneo por su abordaje y las historias que trae al espectador sobre la verdadera realidad de la isla, sin sensiblerías ni esas edulcoraciones típicas que ya todos conocemos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

uno + cinco =

Último minuto