diciembre 2, 2022
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Insomnio, ansiedad, irritabilidad: ¿Qué secuelas psicológicas deja la COVID-19 en los niños?

Foto: Manuel Larrañaga

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

La pandemia ha desencadenado tres crisis: la sanitaria, la económica y la psicológica. Alterando de forma drástica los hábitos de vida de nuestra sociedad, una población especialmente vulnerable a estos cambios son los niños.

Insomnio, ansiedad, irritabilidad, regresión a etapas previas, son algunas de las consecuencias que ha producido el confinamiento.
Los menores han cambiado su cotidianidad de diversión en los parques, encuentros entre amigos y paseos con abuelos, tíos y primos, y tuvieron que sustituirlo por los juegos en solitario y el intercambio a través de internet con los seres queridos.

Varias investigaciones apuntan que uno de cada cuatro niños padece ansiedad por el confinamiento, y muchos de ellos tendrán trastornos psicológicos permanentes.

Y aunque es pronto para saber las secuelas a largo plazo, en el momento actual se dan alteraciones de conducta menores, como estrés, regresiones a etapas anteriores, explosiones agresivas o dificultades de sueño. El psiquitra español José María Manzano Callejo, expone claramente algunos factores de riesgos para estas alteraciones psicológicas:

1. Trastorno emocional previo. Ejemplo puede ser un trastorno del espectro autista, que requiere mantener sus rutinas diarias, se puede ver muy alterado al desaparecer estas rutinas en la pandemia.

2. Trastorno obsesivo compulsivo. En algunos de los cuales podrían incrementarse el miedo al contagio por la COVID 19.

3.Económico. Se ha visto que la pobreza se relaciona con la salud mental en la población infantil.

4. Abuso de las nuevas tecnologías, que entre otros problemas provoca insomnio.

5. Falta de actividad psicomotriz, que puede tener repercusiones a medio plazo en el desarrollo cognitivo y psicomotor de los niños, sobre todo en los más pequeños

6. Aislamiento y violencia familiar. Se sabe que en estados de confinamiento o de restricciones de movilidad, debido a la mayor permanencia en el medio familiar, es cuando hay más casos de violencia intrafamiliar. De hecho, durante la pandemia se han incrementado el número de denuncias a la policía por este hecho.

Ante esto varias insitituciones y organismos especializados como la OMS y la Unicef han recomendado líneas de cuidado del bienestar psicológico de los niños. En primer lugar, una comunicación positiva que permitan al menor expresar sus sentimientos como el miedo, la angustia o el aburrimiento.

En segundo lugar, se debe educar en hábitos de salud. Mantener horarios de comida y sueño estructurados, separar horas de espacios de aprendizaje, escolarización y ejercicio físico. En tercer lugar, una crianza positiva.

En Cuba, la Dra. Lissette del Rosario López, jefa del Grupo Nacional de Pediatría del Ministerio de Salud Pública, insiste en que “los niños tienen que crecer en un ambiente seguro, la nueva normalidad lleva implícito buscar los mecanismos, por muy difíciles que sean, para proteger la infancia”.

La ONU, por su parte, recomienda mantener una estricta vigilancia sobre el tiempo dedicado a los videojuegos y al consumo de contenidos digitales, lo cual puede ser sustituido por otro tipo de actividades como cocinar, cantar, bailar o jugar en el patio o jardín si dispone de ellos.

Al cierre de enero de 2021, el país acumuló 2 882 menores de edad diagnosticados con el SARS-CoV-2, y solo en el primer mes del año la cifra alcanzó alrededor de los 1 600 infantes, lo que representa más pacientes enfermos en ese mes que en todo el 2020. Hasta el momento no se ha reportado nigún infante fallecido, pero aún debe mantenerse la percepción del riesgo.

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