noviembre 26, 2021
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Havana

Joe Biden, ¿el Mesías?

Texto: Darcy Borrero

Con las dramáticas elecciones presidenciales de este 2020 en Estados Unidos, llegaron a Cuba cantos de sirenas sobre la posible distensión de las políticas restrictivas que la administración Trump impulsó para frenar la presencia militar en la economía cubana. Muchas personas, de uno y otro lado del Estrecho de la Florida, han cifrado sus esperanzas en que la transición hacia un gobierno demócrata (el de Joe Biden) beneficie al pueblo cubano y devuelva el entorno floreciente de La Habana de 2014-2016.

Los que viven en la isla caribeña fantasean con el retorno del aliviadero económico de la Cuba del deshielo, llena de turistas estadounidenses y con circulación de dólares gracias al aumento de viajes entre ambos países y el auge del sector privado. 

En medio del cachumbambé político propio de la democracia estadounidense, y del estancamiento continuista de Cuba, se tensan los hilos de las economías familiares cubanas. Sin muchas esperanzas de que cambie algo dentro, los cubanos apuestan por que la mejoría venga desde afuera.

Cuba en la campaña electoral de USA

Desde finales de abril, a partir de unas declaraciones de Biden al canal estadounidense CBS, la política hacia Cuba tuvo cierta presencia en el debate por la carrera presidencial en los Estados Unidos.

Biden, vicepresidente durante la administración Obama que duró de 2009 a 2016, dijo que si llegaba a la Oficina Oval retomaría la política de acercamiento con Cuba impulsada por su excompañero de fórmula.

“Lo que sucedió con esto (el acercamiento) va más allá de Cuba, se trata de todo el Caribe, y se trata de todos nuestros aliados y amigos, que están en América Latina”, dijo el futuro mandatario y puntualizó: “Cuando lo hicimos, cuando cambiamos la política, comenzamos a abrirnos y obtener mucho más apoyo dentro de la región. Y eso es lo que deberíamos estar haciendo ahora”.

¿Qué esperan de Biden los emprendedores cubanos?

Por la parte cubana, a partir de la llegada de Biden a la Casa Blanca como presidente número 46, los emprendedores esperan un giro trascendental para sus negocios.

Algunos de ellos se reunieron el 16 de junio del 2017 en el Hotel Parque Central cuando Trump dio un discurso en Miami que tenía a Cuba como blanco. “Reforzaremos el bloqueo, para que las inversiones lleguen a las personas de Cuba”, dijo entonces  el show-man, el hombre naranja y se refirió a la isla como escenario de “dominación comunista”. Calificó de “terribles” los acuerdos entre el gobierno cubano y el estadounidense en la administración de Obama.

Mientras en Miami los interlocutores del magnate aplaudían, en el hotel Parque Central los emprendedores se tensaban al ver a Trump firmar la orden para implementar su cambio de política hacia Cuba, que incluyó restricciones en las categorías por las que los estadounidenses tienen permitido visitar Cuba. La escalada llegó hasta las limitaciones de las remesas en número y frecuencia: un máximo por persona de 1000 USD por trimestre. Y luego las sanciones a empresas vinculadas con militares, incluida la financiera Fincimex, que interrumpió sus negocios con Western Union y se cerró esa vía de entrada de remesas.

De modo que las esperanzas de los cubanos que padecen la escasez y la crisis diaria, como las de quienes vieron desmantelarse el rápido crecimiento de sus negocios privados, no son gratuitas. Incluso a pesar de los cuestionamientos de quienes apoyan una política estadounidense de mano dura para Cuba debido al clima de desabastecimiento y torpe gestión interna de la economía, así como falta de libertades democráticas.

Fuera de Cuba: “Cubanos con Biden”

Las premisas de Cubanos con Biden, un grupo de apoyo a la campaña de la fórmula demócrata de Biden y Kamala que tiene presencia en Miami, atraviesan una postura “anticomunista, antirracista, antifascista”.

El grupo desarrolló varias acciones como parte de la campaña en la llamada capital del exilio cubano. Lograron de algún modo desactivar la idea del voto cubano como un monolito uniforme y unánime en el momento en que el condado de Miami Dade se coloreó de azul, aunque finalmente fuera Trump quien ganara el voto en Florida.

La existencia de Cubanos con Biden ampara esa imagen del demócrata como mesías. El salvador que viene a rescatar a quienes no conocen la democracia.

Visas y remesas, pero… ¿sin democracia no hay paraíso?  

¿Será que en verdad se podría retornar a marzo de 2016, cuando se reconocían dos prioridades económicas de la Casa Blanca en Cuba? “De un lado, apoyar a los trabajadores autónomos para impulsar el creciente sector privado de la isla, que ya emplea a una cuarta parte de la fuerza laboral. Y también impulsar las nuevas tecnologías, con las que Estados Unidos espera que el país caribeño se abra de una vez —y de forma irreversible— al mundo, como pidió durante una visita oficial hace ya casi dos décadas el papa Juan Pablo II”.

Es imposible retornar tácitamente al punto en que se dejaron las cosas entre Raúl Castro y Obama, quien se paseó por las calles de La Habana, comió en la paladar San Cristóbal y dejó como estocada final la eliminación de la política de “pies secos, pies mojados”, algo que aún le reprocha parte de la comunidad cubanoamericana. 

“La situación de hoy en Cuba no es igual a la situación hace cuatro años y yo seguiré políticas que reconozcan el ambiente de hoy, empezando con la eliminación de las restricciones de Trump a las remesas y los viajes, las cuales perjudican al pueblo cubano y mantiene a las familias separadas. También abordaré el atraso de más de 20 000 visas que ha aumentado bajo la administración Trump”.

De estas palabras de Biden se traduce la esperanza de miles de cubanos, que no ven solución interna a la crisis y se refugian en un mesianismo externo que sirva como salida de emergencia para sus bolsillos compungidos. No es tan fácil hablar de democracia con el estómago vacío.

Pero Biden precisa que exigirá la liberación de los presos políticos y defenderá los derechos humanos en Cuba: “tal como lo hice cuando era vicepresidente”, recuerda.

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