noviembre 29, 2022
29.2 C
Havana

Pesadilla hecha realidad: Juegos Olímpicos sin espectadores… y sin alternativas

Texto: Alejandro Varela

La pesadilla que muchos temían se hizo realidad este jueves cuando los organizadores de los Juegos Olímpicos de Tokio decidieron efectuar la magna cita sin espectadores debido al aumento de los casos de COVID-19 en la capital nipona. ¿Pero realmente no quedaba otra alternativa? Vayamos por partes e intentemos arrojar claridad sobre el peliagudo tema.

La medida fue adoptada en un reunión celebrada en Tokio por todos los organismos vinculados a la lid bajo los cincos aros, como el propio Comité Olímpico Internacional, presidido por  Thomas Bach; el ente Paralímpico, encabezado por Andrew Parsons; y las autoridades de urbe (Yuriko Koike, gobernadora) y del Gobierno central japonés.

No obstante, desde horas previas a ese cónclave algunos medios comenzaron a especular con la polémica decisión, la cual pone en tela de juicio los valores del mismo olimpismo, pues resulta cuestionable la realización de una cita estival sin aficionados que puedan disfrutar en vivo de los eventos deportivos.

Incluso, para los propios deportistas la motivación de competir con las tribunas vacías puede decrecer ahora, pese a los meses extras de preparación luego del aplazamiento inicial del verano de 2020 al de 2021.

Es conocido en todo el planeta que Japón es uno de los países que más estrictamente ha llevado el tema de la pandemia de la Covid-19. Muy diferente a otras naciones que han sido más permisibles en este sentido, como, por ejemplo, el propio Reino Unido, que en el último mes ha celebrado con público en el londinense Wembley Stadium la Eurocopa de fútbol, a pesar del auge de contagios en esa nación.

El primer ministro japonés, Yoshihide Suga, declaró el estado de emergencia en el área metropolitana de Tokio, tras confirmarse el jueves 896 nuevos positivos, luego de 920 ayer, la cifra más alta desde el 13 de mayo.

Por su parte, Londres anunció el mismo día la cantidad de tres mil 314 casos de Covid-19, bastante similar a las confirmadas en las últimas jornadas.

Estos datos son indirectamente proporcionales al número de habitantes de una y otra urbe, pues la capital nipona es la más poblada del planeta con más de 37 millones de habitantes, mientras la británica suma poco más de nueve millones de personas, lugar 34 del planeta.

Las matemáticas son simples para darnos cuenta que la situación en Japón es mucho menos complicada. De hecho, en varios países ya se permite público en sus eventos deportivos pese a un contexto sanitario peor…

Sin embargo, la cultura, filosofía y percepción del riesgo del país asiático difiere en varias cuestiones con la del mundo occidental. Y si a eso le añadimos las presiones internas que desde hace meses ha recibido el gobierno nipón para la cancelación de los Juegos, hacen que tome lógica la decisión.

¿Acaso a los organizadores de Tokio 2020 no les era posible desarrollar protocolos aún más estrictos para permitir público? ¿No existen condiciones allí, en la ultradesarrollada nación japonesa, para organizar todo reduciendo los riesgos al mínimo? ¿Será entonces que su filosofía como país es superior al espíritu olímpico y a los Juegos en sí? Han sido algunas de las preguntas que los amantes del deporte han lanzado.

Por otra parte, los ganadores con esta nueva realidad serán, una vez más, las grandes televisoras, que quedan como única alternativa posible para difundir lo que suceda en la magna cita.

Si bien debemos agradecer a los avances tecnológicos que en pleno siglo XXI permiten el disfrute íntegro del evento a pesar de las circunstancias, también es preocupante como cada día el deporte se convierte más en un negocio por encima de todo lo demás. Tokio 2020 pasará a la historia como la gran prueba de ello.

Un manto gris cae sobre la magna cita a solo dos semanas para el encendido del pebetero en un renovado Estadio Nacional de Tokio, que extrañará la algarabía del público en la esperada ceremonia de inauguración. Muchos ahora desean que el COI hubiese escuchado la solicitud del estado de Florida, allá por febrero, cuando se ofreció para organizar los Juegos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here