septiembre 29, 2022
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Havana

La cola del Cupet: 7 días después y todavía nada

Fotos: Roy Leyra | CN360

Texto: Hugo León

Hace tres años Ernesto dejó su trabajo como chofer en una empresa estatal para convertirse en taxista privado, con un Moskvitch de los años 80 que mejoró con piezas de Peugeot, pintó y acondicionó. 

Él siempre vio que sus amigos ganaban mucho dinero y “la cosa” estaba fácil, pero ni sus amigos ni nadie podrían haberle alertado que algunos meses después estaría en casa sin clientes por la pandemia y que, cuando pasara lo peor de esta, su trabajo se dividiría en dos: taxear y hacer colas para el combustible.

Contando la mañana de hoy, Ernesto lleva siete días en una cola en el Cupet de G y 25 y todavía no se acerca a los primeros 100 números de la lista para echar petróleo.

-Son 50 litros el máximo que te permiten comprar y no se puede utilizar tanques aparte, solo te dejan llenar el depósito del vehículo y el de mi Moskvitch es incluso más pequeño que eso.

Pero él se las lleva todas y ha visto a varias personas llegar a la bomba de combustible diciendo que van “a rellenar” y luego en medio de la operación aprovechan el descuido de los pisteros para llenar también algún tanque que tengan en el maletero. 

Otros han ido a ver a los trabajadores del Cupet para convencerlos de que les permitan echar un poco más de petróleo. Él ya sabe lo que hará, aunque no dijo mucho más.

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¿Cómo se organizan?

En La Habana, centenares de taxistas y dueños de vehículos de todo tipo se comunican a diario para enterarse de dónde y qué tipo de combustible hay en la ciudad. Como las colas llegan a durar varios días, pueden estar en varias a la vez y así, cuando llegue su turno en alguno de los Cupet donde marcaron, rellenan el tanque o -peripecia mediante- llenan los tanques en el maletero.

Hay días en que la suerte sonríe y en par de horas puedes llenar el tanque, dice Ernesto, y para eso ayudan en gran medida los grupos de avisos creados en WhatsApp, donde los choferes se alertan si encuentran combustible.

G y 25 es de los más organizados, afirman varios choferes, porque se crean listas de mil personas cada una y entre ellos organizan turnos de guardia para velar por el orden de la cola y avisarse cuando se acerca cada tope de página. En la lista se apunta el nombre y el teléfono del dueño y el número de la matrícula del vehículo para que no se pueda colar nadie y para estar en contacto.

En el Cupet de la Virgen del Camino es diferente. La cola también puede durar varios días, pero hay “coleros” que cobran por permanecer allí a nombre de los dueños de los carros y venden números. Según cuentan los choferes, cada servicentro y cada cola tiene sus particularidades.

Tanque lleno y preparar la reserva

Yo tengo cuatro tanques de 25 litros cada uno, siempre tengo dos vacíos en el maletero por si aparece alguna oportunidad de comprar petróleo y los otros en casa, llenos, asegura Ernesto. 

-¿Y 50 litros, más lo que tiene en el depósito del carro, no es suficiente para despreocuparse un poco?

-No, y pronto espero conseguir más tanques para guardar más petróleo, respondió rápidamente nuestro interlocutor.

Las colas no están ahí solo porque haya muchos carros con necesidad de abastecerse, sino también porque es difícil saber cuándo va a entrar combustible al servicentro y entre una pipa y otra pueden pasar varios días. Mi carro es económico, con el tanque lleno puedo trabajar una semana, pero siempre hay que intentar mantenerlo así y tener además una reserva porque no sabes si de un momento a otro deje de entrar combustible por varias jornadas y te quedes sin poder trabajar, agregó.

Los cuentapropistas tienen, por norma, una tarjeta de combustible que deben pagar mensualmente y, dependiendo del tamaño del carro, de su capacidad y lo que declare el chofer, puede ser de 300 o más litros del líquido. En ese caso, se paga 14,95 CUP el litro.

Según Ernesto y otros de los presentes, esa cantidad tiene que ser consumida obligatoriamente en el mes, o te pueden retirar la licencia temporalmente. Es buen negocio pagarlo a ese precio, coinciden, el problema está en que muchas veces los pisteros dicen que no se acepta ese tipo de tarjetas y hay que pagar en efectivo, a 25 pesos cubanos el litro, o en el peor de los casos todavía más caro en el mercado informal.

Entonces sucede que pagaste por un combustible que es difícil de comprar pero que tienes que comprar sí o sí, y además estás pagando en efectivo de vez en cuando.

Cuba Noticias 360 confirmó que algunos de los dueños de carros ahí presentes habían entregado sus licencias operativas por esta causa, y ahora siguen trabajando como taxistas pero sin pagar a la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), o sea, laboran de forma ilegal.

En marzo de este año la Unión Cuba-Petróleo actualizó sobre la situación de la comercialización de combustibles en el país. En ese momento afirmó que sus ventas a los principales mercados (generación de electricidad y servicentros) crecieron en un 20 por ciento en relación con enero y febrero. Sin embargo, desde hace meses la venta de petróleo y gasolina, al menos en la capital, atraviesa por momentos difíciles, tal cual demuestran las interminables colas en la ciudad.

La crisis energética de la isla se extiende a la generación de electricidad, tanto por falta de combustible como por unidades de termoeléctricas fuera de servicio, de acuerdo al gobierno. Por tal motivo en el país se viven apagones programados de varias horas. En La Habana, las afectaciones diarias rondan las seis horas hace pocas semanas, mientras que en el resto del país se han registrado cortes de más de 12 horas seguidas.

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