noviembre 26, 2021
23.2 C
Havana

¿“Ley seca” en Cuba?

Foto: Yanelys Hernández Cordero

Texto: Manolo Vázquez

Los desabastecimientos ya no son noticia en este país. Es normal encontrarse una cola inmensa para comprar cualquier producto comestible antes de que arribe al mercado el camión que lo transporta, e incluso, son también largas las filas de espera para conseguir tan solo entrar en una peletería, sin saber muchas veces si vas a encontrar el número y modelo de zapato que necesitas, cuando se consideraban a varios de esos establecimientos hasta hace muy poco boutiques, solo aptos para gustos exquisitos y billeteras infladas. Antes del denominado Ordenamiento Monetario, ese era nuestro pasado cercano.

Pero tantas cosas han cambiado desde que se anunciaron los nuevos precios y salarios, que, hasta el ron, un infaltable al menos en La Habana y las cabeceras provinciales, se ha ausentado de las vidrieras.

Resulta que, incluso en las tiendas especializadas en bebidas alcohólicas y tabaco, pertenecientes a la cadena Caracol, donde los estantes solían regocijarse entre las más diversas etiquetas de los portafolios Havana Club, Santiago y muchas otras marcas fabricadas en la isla con materia prima cien por ciento cubana, ahora yacen como neveras de cárnicos, entre el blanco profundo de la soledad.

En las fechas de fin de año e inicios de 2021 todavía se podían comprar varias de las más populares, de acuerdo con sus precios “asequibles” para una buena parte de la población, como por ejemplo Havana Club Añejo Especial (150.00 CUP); Havana Club Ritual (190.00 CUP); e incluso el Ron Santiago Añejo (190.00 CUP), este último no tan abundante en la región occidental.

Pero lo cierto es que ninguna de estas opciones está a la venta desde hace varias semanas, lo que ha desatado un gran desconcierto entre sus consumidores, que en el país no son pocos, y también ha fomentado la incertidumbre de los trabajadores en los diversos puntos de venta, ajenos a lo que acontece allende sus mostradores, donde de todos modos la caña debe seguir creciendo y los barriles añejando, como parte de una tradición de antaño, por lo que las explicaciones locuaces no abundan a la hora de atender a los clientes que se acercan cargados de dudas.

Según varios directivos de la empresa Havana Club Internacional S.A., extraoficialmente, lo que ocurre en estos instantes es que, como parte del proceso de Ordenamiento Monetario, aún se encuentran en la fase de negociación de los nuevos precios mayoristas, lo cual ha imposibilitado reanudar la venta de estos productos.

Y debe ser cierto, porque es inevitable que también los precios del ron suban en medio de la hecatombe del dinero que experimentamos. De hecho, la “ley seca” por la que pasa Cuba en estos instantes se debe fundamentalmente a la falta de credibilidad que se ha ganado el gobierno, que sube y baja los precios de lo que produce o gestiona sin compasión, como han hecho con la electricidad, guiados por las inconformidades del pueblo, al cual sugieren, y en muchos casos obligan, a no elevar demasiado las tarifas de sus propios negocios particulares, mientras los mandantes hacen todo lo contrario.

De momento podemos ir descubriendo algunas alzas de precios en las botellas que no se venden fácilmente, pues son las menos asequibles para los cubanos de a pie, como el Ron Santiago Añejo 12 años, que de 50 CUC se impulsó hasta los 1 438.00 CUP, lo que se traduce en aproximadamente 10 dólares más. Y ese pudiera ser tan solo el menor de los ejemplos. En los próximos días quizás nos sorprendan con nuevas picardías poco embriagadoras.

Me despido con algunas preguntas: ¿Esos extranjeros que han venido varias veces y se llevan de regreso su botellita cara –a veces más de una– seguirán consumiendo ron cubano? Recordemos que este producto se considera uno de los rublos exportables más importantes de nuestra economía, ¿seguirá siendo así? ¿Serán los turistas que nos visiten en un futuro pospandemia parte también del “Ordenamiento” al que hemos sido sometidos los que vivimos en esta isla? Y la última interrogante, no por ello menos significativa, ¿los cubanos algún día podremos degustar de nuestro exquisito ron con el salario mensual, sin que se nos desangre el bolsillo? Bridemos y recemos porque sí.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

15 − dos =

Último minuto