junio 25, 2022
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Luto en la literatura mundial: mueren los escritores Tamara Kamenszain y Roberto Calasso

Texto: Darcy Borrero

Mientras este miércoles 28 de julio el mundo lamentaba la partida física de la poeta argentina Tamara Kamenszain, hoy jueves 29, la literatura vuelve a sufrir una pérdida: Roberto Calasso, escritor y director de la editorial Adelphi, murió en Milán a los 80 años. Los medios italianos explicaron que llevaba algún tiempo enfermo.

“Hoy, precisamente, han llegado a las librerías de Italia sus dos últimos títulos, Memè Scianca, donde recuerda su infancia en Florencia —allí nació en 1941—, y Bobi, donde rememora sus años en Roma y su relación con Roberto Bazlen, cofundador de Adelphi, se lee en la reconocida revista literaria El Cultural, que atribuye al liderazgo de Calasso el alcance de Adelphi como una de las editoriales de mayor prestigio internacional.

“La creación de la editorial se remonta a 1962, de la mano de Bazlen y Calasso, junto a Luciano Foà. Calasso fue director editorial desde 1971, y ascendió a director general en 1990 y a presidente en 1999”, detalla la revista.

Sobre la obra literaria de este relevante autor italiano, El Cultural reseña que en ella se volcó la gran erudición de Calasso, forjada desde la infancia en una familia de intelectuales. “Su abuelo materno, Ernesto Codignola, era profesor universitario de filosofía y fundó una editorial llamada La Nuova Italia. Su madre era experta en literatura alemana, su padre era profesor de derecho en las universidades de Florencia y Roma y su tío, miembro de la resistencia italiana durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a ser ministro de educación”, precisa la nota.

Una de sus obras más notables, El rosa Tiepolo es calificada como “una novela que insinúa ligereza y felicidad, placer sensual y fantasía”, en la que “debajo de esa belleza —menospreciada por su afectación y aparente academicismo—, Roberto Calasso ha percibido el latido de la Muerte”.

Los críticos expresan que no se trata de una Muerte que anuncia la resurrección de la vida, como el famoso segador de Van Gogh, sino una Muerte “que no se hace notar demasiado”. Ignora la herencia cristiana, dice por ejemplo el escritor Rafael Narbona, “pese a sus ángeles y escenas bíblicas” y “recupera el espíritu de la Grecia clásica, que nunca disimuló su escepticismo hacia la inmortalidad del alma pregonada por Sócrates y Platón”.

En cuanto a la argentina Tamara Kamenszain, el periódico digital El Diario.Ar publicó una serie de mensajes que se difundieron por redes sociales tras la muerte de la poeta. Redundaron los tuits reconociéndola como una de las poetas más importantes de Argentina, y calificandola como “escritora lúcida”, autora de “una obra excelsa y “excelente persona”.

“Con inmenso dolor despedimos a nuestra querida Tamara Kamenszain”, tuiteó la cuenta Eterna Cadencia, especializada en literatura y con miles de seguidores. Y recuerda estos versos: “Por eso la poetisa que todas llevamos adentro/ busca salir del clóset ahora mismo/ hacia un destino nuevo que ya estaba escrito/ y que al borde de su propia historia revisitada/ nunca se cansó de esperarnos.”

El propio sello, a cargo de la publicación, hace semanas, de Chicas en tiempos suspendidos, dejó otro mensaje en la red social Twitter: “No puede ser. No puede ser. Qué tristeza”. Y citó fragmentos de “Hierba”, un poema del reciente libro de Tamara: “Lo real es un virus/ al que ninguna metáfora disuelve/ y debe ser por eso/ que lo que nace como poesía/ no puede nunca/ terminar como poesía”.

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