julio 2, 2022
24.2 C
Havana

Muere el soldado que mató al Che

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Mario Terán Salazar, señalado como el soldado boliviano que mató al Che Guevara en octubre de 1967, murió este jueves a los 80 años de edad en Santa Cruz, Bolivia.

El ex soldado falleció luego de varias semanas en terapia intensiva a causa de complicaciones de enfermedades relacionadas con su avanzada edad, refieren medios bolivianos.

Mario nació en abril de 1941 en Cochabamba y al momento de morir estaba casado, tenía 5 hijos y recibía una pensión del estado como jubilado del Ejército Boliviano.

El ex militar pasó la mayor parte de su vida siendo resguardado por colegas e intentando mantener el anonimato para evitar ser entrevistado por los medios de prensa o ponerse en peligro por las represalias que pudieran tomar los seguidores más radicales del Che, incluso décadas después de apretar el gatillo que terminó con la vida del argentino-cubano.

La fama de Mario se hizo mundial poco después de los hechos del 9 de octubre de 1967, cuando la revista francesa Paris Match publicara una foto suya y contara que a él le fue ordenado ejecutar al guerrillero una vez capturado.

Su identidad y su participación en la muerte del Che no escaparon de la controversia.

En 2014 incluso conversó con el periódico español El Mundo y dijo que no había sido él quien aniquilara al líder de la guerrilla y que había tres soldados con su mismo nombre en la campaña de Ñancahuazú, donde se tomó prisionero y se ejecutó al Che.

En esa ocasión también dijo que para él el Che no era más que un invasor, pese a que muchos se empeñaran en idolatrarlo.

Desmintió también entonces que los médicos cubanos le hayan devuelto la vista como se publicó en algunos diarios cubanos: él no estaba ciego, se aquejaba de una pequeña catarata.

Sin embargo, también a lo largo del tiempo, Mario confesó que matar al argentino fue el peor momento de su vida.

“En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. ‘¡Póngase sereno –me dijo– y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!’ Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé”, declaró en 1967 y ese relato fue el que quedó para la historia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

nueve + 3 =

Último minuto