domingo, junio 20, 2021
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Parlamento Europeo vota resolución sobre derechos humanos en Cuba

Foto: Instagram Parlamento Europeo

Texto: Mónica Fernández

Han sido tres intensos días de debates sobre Cuba en el Parlamento Europeo, que culminaron con la votación y aprobación de una resolución condenatoria al estado de los derechos humanos en la Isla.

Del 7 al 10 de junio tuvo lugar en Estrasburgo la sesión plenaria del Parlamento Europeo, y Cuba ha estado al centro del debate. Primero, tras publicar el diario español ABC un correo electrónico que sugería la colaboración entre los diputados del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el Parlamento Europeo y la Embajada de Cuba en Bruselas. Luego, al saberse que la Universidad Central de las Villas (UCLV) – la misma que ha expulsado estudiantes y al menos a una profesora por diferencias ideológicas – recibió en 2019 tres millones de euros financiados por la Unión Europea.

La mayoría de los eurodiputados tuvieron duras palabras para referirse al gobierno cubano, algunos incluso calificándolo como “dictadura”. Tuiteros cubanos emplearon la etiqueta #HipocritaPineda para criticar al eurodiputado de Unidas Podemos-IU, Manu Pineda, quien los bloqueó en Twitter tras las críticas a sus declaraciones de que donde único se violan los derechos humanos en Cuba es en la Base Naval de Guantánamo.

El jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell, defendió la ratificación y aplicación de un acuerdo de diálogo político con Cuba. “Este instrumento nos permite acompañar al país en la reforma política, económica y social» dijo, y citó como ejemplo del valor del diálogo la posibilidad de monitorear la situación del artista Luis Manuel Otero Alcántara y poder comunicarse con él. 

La sesión plenaria concluyó con la votación y aprobación de una resolución conjunta sobre los derechos humanos y la situación política en Cuba, presentada los grupos parlamentarios PPE, Renew Europe y ECR. La resolución, aprobada con 386 votos a favor, 236 en contra y 59 abstenciones, abarca varios puntos. Condena la existencia de presos políticos en la Isla, así como la persecución, el acoso y las detenciones arbitrarias por razones políticas. Pide la independencia del poder judicial, mayores garantías procesales, la eliminación de los decretos 349 y 370, y la implementación de reformas jurídicas que garanticen las libertades de prensa, asociación y manifestación; así como reformas políticas que permitan unas elecciones libres, justas y democráticas. Lamenta la falta de compromiso y voluntad de Cuba para realizar cambios políticos, y que tras cuatro años de la entrada en vigor del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación, la situación en materia de derechos humanos y democracia no haya mejorado. Y reconoce el derecho del pueblo cubano a exigir la democratización de su país a través de un diálogo con la sociedad civil y la oposición política con el fin de elaborar una hoja de ruta hacia unas elecciones democráticas multipartidistas.

Pero dos puntos de esta resolución la convierten en “histórica”. Primero, porque pide al vicepresidente de la Comisión y Alto Representante, Josep Borrell, que reconozca la existencia de la oposición política al gobierno cubano, y que instruya al Servicio Exterior Europeo negarse a participar en futuros diálogos políticos y sobre derechos humanos con Cuba si no participan representantes de la oposición y organizaciones independientes de la sociedad civil. Y el segundo punto es que condena “las violaciones sistémicas de los derechos humanos y laborales cometidas por el Estado cubano contra su personal sanitario enviado a prestar servicios en el extranjero en misiones médicas, que vulneran los convenios fundamentales de la OIT ratificados por Cuba”. Aunque el Parlamento Europeo se abstuvo de calificar las misiones médicas cubanas como una forma de esclavitud, sí reconoció que ese fue el dictamen de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2019.

La respuesta de Cuba no se hizo esperar. La Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional emitió un comunicado en el que afirma que el Parlamento Europeo fue “rehén de un pequeño grupo de eurodiputados de la extrema derecha obsesionados con destruir la Revolución cubana, quienes tienen un vínculo demostrado con organizaciones radicadas en Miami financiadas por el gobierno de Estados Unidos”. El parlamento cubano recordó en su nota que Europa también ha recibido brigadas médicas desde la Isla, y afirmó que la resolución no le quitará el sueño al gobierno cubano.

La resolución aprobada no es jurídicamente vinculante, por lo que no implica ninguna acción específica a corto plazo. Este tipo de documentos del Parlamento Europeo solo establece compromisos o posiciones políticas. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha incrementado la presión del Parlamento contra Borrell, y más aún contra el embajador Alberto Navarro y su rol encabezando la delegación diplomática europea en La Habana. La mayoría obtenida con esta resolución no será ignorada, y es de esperar que influya en la agenda de los siguientes diálogos entre la Unión Europea y Cuba.

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