agosto 13, 2022
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Havana

Chocolate quiere Patria y Vida en reparto

Texto: Alfredo Jiménez

La polémica alrededor de Patria y Vida no se detiene. Primero fue la publicación del tema que muchos aseguraron que iba para himno; luego la frase que corona la canción apareció en cientos de perfiles de las redes sociales y en algunas paredes o fachadas; casi inmediatamente, vino la campaña del gobierno contra la canción y las acusaciones de mercenarios a sus intérpretes; más tarde el presidente Díaz Canel tomó la frase para sí asegurando que le pertenecía a las conquistas de la Revolución; y ahora, para mayor divertimento, aparece Chocolate diciendo que le pidió permiso a Yotuel para llevarla al reparto y que el excantante de Orishas le dio el “sí”.

Si alguien alejado de Cuba en este momento aterriza en la isla seguramente no podrá entender esta folclórica realidad ni aunque le abran los pliegues de la cabeza. En verdad, tampoco hay que comprenderla mucho porque, como diría el Paulito FG de los 90, la vida es un cachumbambé y parece que esa máxima viene bien aplicarla a la Cuba de estos tiempos donde una buena parte del debate político se reduce a la frase de una canción. ¡Una canción!

Para ponerle más condimento a esta comedia de enredos salió el abogado Humberto López insinuando en el noticiero estelar que una canción puede derribar a un gobierno. Puso ejemplos de países árabes y europeos que para la rebelión contra sus regímenes usaron un par de letras con música como himnos de combate, creados, ya saben por dónde va la cosa, en los más oscuros laboratorios de la CIA.

Claro, tras decir lo suyo, inmediatamente puso el parche y aseguró que la realidad cubana no se parecía ni de cerca a la de esos países, especialmente Libia, gobernado durante 42 décadas por el dictador Gadafi. Gadafi fue ultimado, como siempre pasa, en medio de una invasión estadounidense que costó miles de vidas inocentes al pueblo libio, que salió de un sistema de hierro hacia el desastre económico y social que vive ahora. De un desastre a otro gira ese país que no acaba de encontrar el camino hacia la estabilidad ni la libertad.   

López, el abogado que hace sus pininos como periodista, aseguró que Libia era uno de los países más estables política y económicamente de la región. No le falta razón, pero obvia, digamos, la “sencillez” de que Gadafi gobernó ese estado con mano de hierro. El abogado, sin embargo, debe saber de lo que habla porque recientemente alcanzó diploma de oro en una encuesta publicada por el ICRT en Facebook, que lo colocó como uno de los periodistas más ejemplares a pesar de los miles de comentarios en contra, de las burlas, y los memes. Bueno, cada organismo tiene su manera de interpretar las encuestas, aunque haya otros que se lleven las manos a la cabeza por el resultado. 

La comparación usada por el abogado, eso sí, se puede utilizar para mirar la realidad de otros países. Por ejemplo, el Pinochet de Chile. El dictador militar mantuvo la economía de ese país con altos grados de efectividad. Lo logró pasando por encima de los cuerpos de miles de jóvenes asesinados, incluso por el cadáver del propio presidente Salvador Allende, quien se dio un tiro en La Moneda antes de caer prisionero de la dictadura pinochetista

A lo que vamos. Nadie sabe qué podrá salir de Patria y Vida en reparto. Pero hay que reconocer que a Chocolate no le falta entusiasmo. Ni éxito. Es una especie de Rey Midas del reparto y cuenta con miles de fanáticos que le encanta entregarse, escasos de ropa, a la lascivia y a las preliminares del sexo en las piscinas o playas de Miami. Vamos, que hasta uno mismo si estuviera ahí, entre tantos cuerpos esbeltos, estaría encantado de pegarse a un buen trasero para vivir por minutos esa aventura tumultuosa y eufórica que, crucemos los dedos, bien podría parar en un buen revolcón.

En ese punto lo mismo da que suene Chocolate o hasta el mismísimo Papa. Con perdón de Dios.  El mayor fracaso en ese momento, seamos sinceros, sería irse con la “yuca al hombro”; como diría un viejo amigo del servicio militar que dejé en La Habana y lo último que supe de él es que estaba preso por robarse algunas piezas de un viejo aire acondicionado ruso.

Chocolate es bien conocido por todos nosotros. Alguna que otra vez se dijo que fue el músico más popular de Cuba en el 2018 después de publicar ese hit repartero de Bajanda, que seguro se oyó hasta en el mismísimo Palacio de la Revolución. No decimos La Casa Blanca porque sería un poco difícil imaginar a Donald Trump moviendo sus abundantes caderas al ritmo de “cuando el gato no está en casa empiezan los carnavales y la comparsa”. Aunque, pensándolo bien, tampoco uno sabe si allá entre los dirigentes cubanos haya corrido mejor suerte. Lo que si podemos asegurar con la cabeza sobre la guillotina que se han visto videos y escuchados audios hasta de policías oyendo al “Choco”. Y eso es una buena señal.

Ahora bien, es un poco difícil imaginar cómo pueda sonar Patria y Vida en versión no solo reparto, sino en versión “Choco”. El ritmo podría sea una suerte de Frankenstein entre Bajanda y Mi palón divino, con un grupo de espléndidas mujeres moviendo el culo apoyadas en un Mercedes de última generación. Upss, mejor cambiamos la marca porque el horno político no está para pastelitos ni viajes por carretera.

Lo que sí debemos notar es que la última vez que revisamos las visualizaciones de Patria y Vida ya iban por más de 3 millones en apenas unos pocos días después de su estreno. ¿Se imaginan entonces qué podría pasar si el Choco le pone ganas al asunto y estrena su propia versión de Patria y Vida? Candela al jarro, como dirían los antiguos ecobios de Centro Habana.  

Lo mejor que puede pasar si el Choco estrena su Patria y Vida es que después no venga Raúl Torres a hacer su propia versión, quizá hasta en reparto. De ser así, solo queda recurrir a ese tan cubano grito de auxilio popularizado por Van Van: “Ay Dios, ampárame”.

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