diciembre 1, 2021
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Pérdida de memoria: otro efecto a largo plazo de la COVID-19

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Los científicos y epidemiólogos han hablado constantemente de las consecuencias de enfermarse de COVID-19, más allá de la letalidad de la enfermedad. Han sido casi dos años desde que se esparciera por el mundo el virus y continúa estudiándose.

Existe un síntoma que preocupa y sorprende a los científicos: el deterioro cognitivo reflejado en la pérdida de memoria, asociado también a falta de la capacidad de concentración.

Según un artículo de la NBC News, una nueva investigación refleja que muchas personas que se han recuperado de la infección por COVID-19 siguen experimentando deterioro cognitivo más de siete meses después.

El estudio en cuestión describe los tipos de problemas cognitivos que han sufrido pacientes tratados en el sistema Mount Sinai en Nueva York, uno de los sistemas hospitalarios más grandes de esa ciudad, que ha estado tratando a pacientes de COVID-19 desde los primeros días de la pandemia.

La investigación, dirigida por Jacqueline Becker, neuropsicóloga clínica y científica asociada a la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, llega para demostrar que sí existen síntomas que cargan los convalecientes durante semanas, incluso, meses después del contagio.

Cita NBC News a los investigadores de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, quienes apuntaron este viernes que hasta el 24% de las personas que se han recuperado de COVID-19 padecen aun de algún tipo de dificultades cognitivas. Entre ellas, señalan problemas con la memoria, para hacer multitareas, para procesar rápidamente información y para enfocarse.

El análisis de casos de pacientes de distintas edades ha dado muestra que esos efectos se mantienen aun a siete meses después del contagio, así haya sido de gravedad o leve el impacto de la COVID-19 en ellos.

Para llegar a estas conclusiones, analizaron pruebas de 740 pacientes que se habían inscrito para formar parte de un registro dirigido por Mount Sinai. Los criterios de selección fueron: ser mayor de 18 años, hablar inglés o español, haber dado positivo al virus SARS-CoV-2 y no tener antecedentes de demencia.

Después del análisis, los resultados mostraron una tasa relativamente alta de deterioro cognitivo 7.6 meses después de que los pacientes habían contraído la enfermedad, dice NBC News.

Lo más común entre los estudiados, fue el problema con el almacenamiento de nuevos recuerdos y luego estaba la pérdida de memoria. En tercer orden se encontró la deficiencia en la velocidad para procesar ideas y el funcionamiento ejecutivo.

Jacqueline Becker recomendó la detección post-COVID-19 para el deterioro mental como un estándar de atención, independientemente de la edad del paciente, debido a que, hasta los pacientes más jóvenes que padecieron síntomas leves de la enfermedad, informaron padecer de esas dificultades.

Actualmente, quedan en los investigadores algunas interrogantes, ya que se desconoce por qué ha sido igual el impacto tanto en aquellos con síntomas graves como en los pacientes jóvenes con mayor levedad en el padecimiento de la enfermedad, incluso, se desconoce si volverán a su estado de antes de la COVID-19.

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