agosto 7, 2022
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¿Por dónde anda la producción de madera plástica “made in Cuba”?

Foto: Alexandre Meneghini | Reuters

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Si en 2014 la producción de la llamada madera plástica era un atrevimiento exclusivo de la cooperativa no agropecuaria La Esperanza, en el centro de Cuba, a la vuelta de casi una década ha demostrado ser una alternativa viable a la que se han sumado otras empresas, en su mayoría del sector no estatal.

Todos reconocen, para ser justos, que los “adelantados” de la madera plástica en la isla fueron los técnicos y operarios de La Esperanza, que trajeron el “know how” de República Dominicana y lo adaptaron a las muy peculiares condiciones de Cuba.

Sin embargo, desde entonces el complejo proceso de obtener madera artificial de desechos plásticos se ha perfeccionado al punto en que no solo constituye una novedosa propuesta que evita la tala sistemática de árboles maderables, con el subsiguiente aporte ecológico que ello implica, sino que se ha convertido en un interesante filón de obtención de divisas para los productores, que exportan la madera plástica a varios destinos del área.

Tal es el caso de Ecomadera Cubana, que en plena pandemia se inscribió como la primera empresa privada de Sancti Spíritus en aprovechar las posibilidades de exportación que abrió el gobierno cubano, según declaró en ese entonces a la prensa local el trabajador por cuenta propia Pavel Sánchez Zerquera, al frente del proyecto.

Al interior del país, también ha aumentado exponencialmente la demanda de madera plástica, un mercado al que se vuelca por completo la empresa privada Plásticos Bahamonde, en la oriental provincia de Las Tunas, que aspira a mejorar sus condiciones de trabajo para tener mayor capacidad de respuesta a los encargos de sectores como el turismo, la salud y el deporte.

Con independencia de los ámbitos específicos en los que cada emprendimiento se desempeña —ya sea producción de madera plástica en bruto, perfilada o en las más disímiles líneas de mobiliario—, todos tienen en común la inquietud por limpiar de desechos el medio ambiente, la necesidad de innovar en la búsqueda de soluciones sustentables, así como la implementación de la tan demandada economía circular.

Aunque parte de los desechos plásticos que emplean la retiran directamente de los ecosistemas, también establecen convenios con empresas estatales que funcionan como proveedores; de ahí que la producción de este rubro actualmente se vea afectada por el incremento del precio de la materia prima, un mal generalizado del panorama financiero nacional.

No obstante, los posibles obstáculos, la naciente industria cubana de la madera plástica defiende a ultranza el producto que tiene entre manos: un material que luce como la madera, que puede ser incluso más resistente y no se pudre ni se deteriora con rapidez.

Comercializado con éxito en Estados Unidos, Europa, Asia y América Latina, este recurso no solo permite multiplicar las capacidades de la industria nacional de envases y embalajes, sino que lo hace a un ínfimo costo ambiental. De la libertad con que se deje operar a estos pequeños negocios dependerá en buena medida el futuro de la madera plástica “made in Cuba”.

1 Comentario

  1. Madera plástico? Bueno durará solo si este plástico no se irradia con luz ultravioleta para evitar su descomposición molecular y se podría usar los otros plásticos no viables para la pirolisis de plástico de selección y sacarían varios carburantes.
    Es como el usar solo una central de biomasa para quemar biomasa (restos de caña y no basura?) Crear un sistema de acopio (coches de tracción animal?) de esa basura para depositar en esa central de quema de biomasa poner un sistema de aprovechar hasta el humo recidual en captura de co².
    Podría usarse para un horario de generación y crear un verdadero encadenamiento productivo.
    El encadenamiento industrial es el resultado más viable para un mayor éxito en esa empresa.
    Es mi humilde opinión saludos y éxitos

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