noviembre 26, 2021
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Havana

Un «apagón institucionalizado»: así se leen los precios del servicio eléctrico en Cuba

Foto: Manuel Larrañaga

Texto: Darcy Borrero

Además de lidiar con el desabastecimiento sistémico, quienes viven en Cuba tendrán que vivir a partir de enero próximo con la insatisfacción provocada por los altos precios de la electricidad dispuestos en la llamada tarea Ordenamiento. Con la salida de circulación del CUC, y una especie de inflación de ceros en la economía, se sitúan el salario y los servicios en los ‘miles’ de pesos que difícilmente dejarán un saldo positivo para cubanos y cubanas.

Las autoridades sugieren a la población el ‘ahorro’ ante lo que no da señales de mejoría. Aunque la tasa oficial de cambio se posiciona en 24 CUP por dólar, en el mercado informal -donde únicamente pueden adquirirse dólares en el país- cada unidad de esta moneda extranjera asciende hasta 40 CUP. En ese contexto, se mantienen las tiendas de venta en Moneda Libremente Convertible, donde los productos de ‘alta gama’ son asequibles solo a una parte de los habitantes del país. Allí, por suerte, no venden electricidad, pero sí electrodomésticos que, al igual que algunos productos de aseo y alimentación escasean o ni siquiera existen en el resto de los mercados.

No obstante, por estos días lo que más molesta a las personas radicadas en la isla, en particular a las que en ella nacieron y crecieron, es que se pretenda tapar el sol con un dedo: esto es, ocultar tras el manto del aumento salarial la escalada de precios de mercancías y servicios, sobre todo el de electricidad en los hogares.

A diferencia de otros países donde se establece una tarifa única por kilowatt hora, en Cuba existe una escala por tramo, ascendente, que multiplica por cinco los precios aún vigentes. En una tabla de precios de la electricidad para los hogares, con datos de marzo 2020 expresados en kWh por U.S. dólar, la nación antillana aparece con valores mínimos, de 0.01 al igual que países como Venezuela y Sudán, mientras que otros como España y Estados Unidos muestran valores de 0.24 y  0.15 respectivamente.

Sin embargo, para el 1ro de enero, los precios en Cuba se elevarán de modo escalonado donde 40 centavos es el mínimo y 16.75 (0.69 dólares) el máximo por kilowatt hora. En promedio mensual entre 40 y 117 267 mil pesos, o sea, de 1.66 a 4886 dólares.

El contraste del mínimo y el máximo de estos valores en Cuba, puestas en el contexto internacional, deja lecturas un tanto controversiales. No hay en la isla una distinción entre las tarifas para el consumo del hogar y para negocios. En Estados Unidos, por ejemplo, la tabla mundial expresa que para hogares el precio es 0.147 USD por kWh, en tanto para negocios cuesta 0.105 USD por kWh.

La referida tabla también cuenta con promedios mundiales: el precio promedio del consumo hogareño en el mundo es 0.141 USD por kWh. Para negocios es de 0.126 USD por kWh.

Nada de esto sirve para establecer un cálculo real de lo que representa el gasto en servicio eléctrico para las familias en cada país. En abstracto, los números solo nos dirán que en un país cuesta más que en otro, pero sin analizar los salarios, el valor de las monedas nacionales o el PIB, no sabremos dónde les cuesta realmente más a los usuarios o clientes.

Aun así los dirigentes cubanos aparecen en programas de la televisión estatal para decir que a pesar del aumento de las tarifas, el servicio eléctrico sigue estando subsidiado en el país, ahora en 50%.

Tenemos que entender que el costo de la electricidad es muy alto. Que los de menos ingreso, proporcionalmente quedan mejor que antes, y que el 50% de la factura lo paga la tarifa del Estado”, dijo en la Mesa Redonda Marino Murillo Jorge, quien ha estado a la cabeza del ordenamiento monetario.

En ese mismo espacio televisivo comparó: ‘Yo consumo 500 KW y por ellos pago 459 pesos, con la tarifa actual. Por la nueva pagaré 2 267’. Eso es verdad, pero 500 KW es bastante…Y yo gano 425 pesos y voy a ganar 3 585 pesos, por tanto es muy grande lo que tendré que coger de mi ingreso para pagar la electricidad’.

Murillo en un tono paternalista y condescendiente, medio socarrón, siguió: “Yo me pregunto, si hoy gana 425, ¿cómo puede pagar 459 de electricidad? No creo que haya mala intención, pero no se puede comparar con ‘mi salario’, hay que comparar con el ingreso del núcleo familiar”.

A esas declaraciones, numerosos usuarios indignados dieron respuesta en redes sociales: “Sucede que aunque cobren 50 000 pesos en moneda nacional por núcleo familiar por el servicio eléctrico eso no equivale a poder comprar ni un litro de petróleo en el mercado internacional, sencillamente porque el peso cubano no tiene respaldo en divisas, no tiene capacidad de canje con divisas fuera del Banco Central de Cuba. La tasa de cambio es ficticia, por decreto, con 24 pesos usted no puede comprar un dólar en ninguna parte ni siquiera en Cuba”, escribió uno de ellos.

Añadió que la única forma de revalorizar el peso es aumentar la producción de bienes y servicios de manera tal que aumente el PIB y sugirió que eso se logra descentralizando el comercio, la agricultura, la pesca y todo lo que no es función del Estado, liberando las fuerzas productivas y favoreciendo la creación y productividad de la pequeña, mediana y gran empresa.

—Entonces, para qué sirve esta tarifa eléctrica —se preguntó el usuario y contestó, retóricamente:

—Muy fácil: para exprimir al pueblo y limitar el gasto de compra al reducir drásticamente la utilización del servicio, vaya que es un apagón institucionalizado.

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