diciembre 2, 2022
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Regular, no prohibir los servicios veterinarios por cuenta propia

Fotos: Manuel Larrañaga

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

La meta eran cinco mil, ahora la aspiración son 10 mil firmas, cuyo objetivo es la Modificación o derogación del Artículo 5 Incisos V, W, Decreto Ley 20/2020 sobre las «Contravenciones de la medicina veterinaria».

Varios médicos veterinarios cubanos han emitido una declaración en la que solicitan a la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Ministros, el Consejo de Estado, el Ministerio de la Agricultura (Minag) y la Asociación Cubana de Medicina Veterinaria modificar el Decreto 20/2020 y de esta manera aprobar la práctica de la medicina veterinaria en formas no estatales, ya sean como particulares o agrupados en cooperativas.

El pasado 29 de enero precisamente fue publicado en la Gaceta Oficial el Decreto 20/2020 «Contravenciones de la Medicina Veterinaria» para regular esa actividad en Cuba. Y a pesar de que muchos animalistas aseguran que es un decreto necesario, es considerable la preocupación, sobre todo, en cuanto al artículo 5 inciso v, el cual prohíbe el ejercicio de la medicina veterinaria de forma no estatal.

La solicitud, promovida por el activista ambiental y presidente del movimiento independiente Bienestar Animal Cuba (BAC), Javier Larrea, y apoyada por  más de un centenar de veterinarios,  declara: “Resulta lamentable que a pesar de ser un reclamo de la población y un anhelo de muchos profesionales de la veterinaria contar con clínicas o consultorios privados, donde se brinde una atención diferenciada y especializada a los animales, el ejercicio privado (o en cooperativa) de la veterinaria haya sido constantemente excluido de las actividades por cuenta propia”.

El documento solicita además autorizar la emisión de prescripciones y recetas; permitir la importación, por medio de las empresas estatales, de equipos, medicamentos e insumos, para ofrecer un mejor servicio; y crear un Registro de Médicos Veterinarios y Zootécnicos, con la respectiva norma que regule deberes y derechos.

El propio Javier confirma: “El sistema estatal de servicios veterinarios cubano ha demostrado no tener la capacidad de satisfacer las necesidades de la población ni de ofrecer servicios veterinarios de calidad. No cuenta con suficientes consultorios, con vacunas, medicamentos ni medios diagnósticos, además de carecer de otros muchos recursos esenciales”.

“Debido a ello, entre otras cosas, muchos dueños de animales buscan los servicios veterinarios privados pues, generalmente, estos cuentan con los recursos necesarios para devolver la salud al animal. Pero hay más: a veces los propios veterinarios de los consultorios estatales adquieren medicamentos por su cuenta para poder dar alguna clase de servicio a los pacientes o para venderlos a quien los necesite a un precio equivalente al fijado por el Estado en las tiendas de productos para mascotas (hasta hace poco en CUC). Tal es la carencia de recursos”, añade en ese sentido.

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Se considera ya una contravención: “practicar por cuenta propia el ejercicio de la profesión de la veterinaria o en ocasión de estar inhabilitado para ejercerla”, y puede ser multada con 3 500 pesos, según el inciso V de este decreto.

Aunque en Cuba la práctica veterinaria en el sector privado nunca ha sido legal; ha sido hasta ahora “aceptada”. Javier Larrea coincide en que el Estado hacía la vista gorda con quienes consultan y atienden animales fuera de las clínicas. Y precisamente, entre las reuniones que han realizado con funcionarios del Ministerio de la Agricultura, esa fue una de las principales inquietudes que los animalistas plantearon una y otra vez.

Los organismos del Estado aseguraron que se estaba valorando aprobar el ejercicio de la veterinaria en la modalidad de cooperativas, sin embargo se aprobó este decreto y no se tuvo en cuenta dichas solicitudes.

“Los dueños de animales quedan ahora sin la posibilidad de escoger al veterinario de su preferencia, al que consideren más competente para atender a sus mascotas enfermas, y tendrán que conformarse con el que les toque en el consultorio del Estado, sea de su agrado o no, lo consideren capacitado o no, esté interesado en los animales o no, lo cual afectará a todos: a los animales y también a los dueños, que sufrirán al no ver a sus mascotas en las manos que consideran mejores y al no poder proporcionarles los mejores cuidados posibles. Recordar que los animales afectivos son parte de la familia humana y se sufre por ellos como se sufre por un pariente querido”, señala la petición.

Básicamente lo que piden es que se regulen los servicios veterinarios por cuenta propia, no que se prohíban, pues han demostrado su importancia y utilidad.

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