septiembre 30, 2022
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Rusia sueña crear la primera vacuna comestible contra el Covid-19: sabrá a yogur fermentado

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

¿Has probado el yogur fermentado? Pues a eso sabrá la primera vacuna comestible del mundo contra la Covid-19, la cual podría ser de factura rusa, según indican medios internacionales.

De acuerdo al Instituto de Medicina Experimental de San Petersburgo, de esa nación euroasiática, en un año se planea completar los ensayos preclínicos correspondientes al fármaco en cuestión.

Asimismo, adelantaron que el sabor será bastante similar al de un tipo de yogur lácteo fermentado muy común en Rusia, al cual se le conoce como “riazhenka”.

Según Rusia Today, los estudios preclínicos de esa vacuna ya iniciaron, y con su posible conclusión a la vuelta de un año, se podría imprimir mayor celeridad al proceso de inmunización empleando la vía oral.

Esta es mucho más cómoda que las otras vías de administración hasta hoy utilizadas por los candidatos vacunales existentes, además ahorra recursos destinados a materiales como jeringuillas.

Terminar esta primera etapa de los estudios requiere de una inversión de entre 200 y 220 millones de rublos, por lo que acuden a fuentes de financiación extrapresupuestarias, según aseguró a la agencia RIA Novosti, el titular de esa institución científica de Rusia, Alexánder Dmítriev.

Alexánder Suvórov, jefe del departamento de microbiología molecular y laboratorio de genética molecular de patógenos del mismo instituto, subrayó también a esa agencia, que tanto las vacunas inyectables como las consumidas directamente conducen a la formación de una respuesta inmune.

Expresó: “Durante la creación de la vacuna contra el Covid-19, un fragmento del genoma del coronavirus sintetizado se incrusta en el genoma de la bacteria. Como resultado de esta modificación genética, la bacteria produce la proteína de coronavirus, que a su vez garantiza que el organismo produzca una respuesta inmune”.

Por tanto, indica, en un lenguaje más asequible: “las bacterias modificadas genéticamente en forma de polvo se vierten, por ejemplo, en un tanque con leche y, aproximadamente en un día, se obtiene un producto listo que no necesita ser limpiado de impurezas. Solo queda empaquetarlo”.

El instituto, cuya trayectoria en el desarrollo de vacunas a partir de probióticos, que resultan las bacterias vivas con las que se fabrican productos lácteos fermentados, es bastante reconocida, y que además entre su aval de experticia, figuran vacunas contra el neumococo, el estreptococo y la gripe, puntualizó que la alternativa del nuevo fármaco no debe considerarse todavía como una receta sencilla para ponerle término al coronavirus ni como la panacea de salvación.

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