agosto 16, 2022
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Havana

Reactivan puntos de embarque con inspectores de transporte

Foto: Jorge Luis Sánches Rivera

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Colas kilométricas en los servicentros de todo el país, suspensión de rutas de ómnibus y aumento de tarifas de los llamados “boteros” son diferentes caras de un mismo fenómeno: la crisis del transporte público en Cuba, a causa, entre otros factores, de la escasez de combustible que ahora mismo tiene contra las cuerdas la situación a nivel nacional.

La crisis es tan marcada que no pocos municipios del interior de la isla han cancelado los viajes por medios estatales, con lo cual sus habitantes quedan a merced de los precios establecidos en virtud de la llamada “ley de oferta y demanda”, en un escenario en que la oferta es casi nula y se ha disparado la demanda.

La situación es particularmente delicada en pleno verano, porque se incrementa la movilidad y el calor suele caldear los ánimos. De ahí que el estado esté intentando desplegar una especie de cruzada con el propósito de paliar en la medida de lo posible el cuello de botella del transporte.

La estrategia tampoco es nueva, solo que se retoma por temporadas con mayor o menor énfasis, y consiste en reactivar los llamados puntos de embarque con inspectores para que los vehículos estatales paren con el propósito de que carguen pasajeros, esto en dependencia de la capacidad disponible y el destino. La indicación para estos choferes tampoco es nueva, la tienen desde hace décadas pero, en la práctica, poco se cumple.

Dar “botella” —por lo general, un asunto de conciencia— que ahora resulta una obligación que, de ignorarla, podría conllevar medidas disciplinarias, tanto para los responsables directos del carro como para las entidades a las que se subordinan.

Y es que, en tiempos en que el combustible entra a cuentagotas, que un vehículo transite prácticamente vacío puede parecer un crimen de lesa humanidad, más aún si ese medio pertenece al estado.

En La Habana la situación se complejiza, porque a la baja disponibilidad técnica de ómnibus y la falta crónica de combustible se suma el hecho de que apenas existen inspectores estatales para cubrir alrededor de 300 paradas, cuando en toda la ciudad hay cerca de 3 000, según datos publicados recientemente en la prensa estatal.

De modo que Cuba asiste al renacer de los famosos puntos de recogida, una forma de viajar que ya no puede calificarse como alternativa porque es, en efecto, la única opción para miles de pasajeros en medio de la crisis del transporte público.

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