noviembre 26, 2021
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Havana

Una cama para tres

Texto: Jorge Suñol

Aquella noche fue divertidísima, placentera, bueno, la palabra más apropiada: excitante. No lo pactó. Sucedió y le gustó. Tuvo sexo con dos amigos al salir de una fiesta.

Ernesto, de 26 años, me lo cuenta sin misterios, como un tema cotidiano. Pero esta no fue su única experiencia, tiempo más tarde, ya con una relación estable, volvió a repetir, pero esta vez, de una manera consensuada, para no dar lugar a los celos.

Pasó en un sex club, un tanto público el acto. Ernesto no es cubano, me escribe desde España, donde parece que la gente es más abierta a estos temas, digo, receptivas, no sean mal pensados.

Y volvería a probarlo, dice, pero en un ambiente más tranquilo y con alguien conocido, siempre pactado con anterioridad con su pareja. Y es que algunas relaciones definen estos juegos como “vitaminas” o “alicientes” que los sacan de la rutina y prueban nuevas experiencias.

Está el que cree que el sexo es solo de dos personas, sin embargo, algunos buscando el morbo, el placer o porque sí, se aventuran a indagar en una nueva perspectiva. Algunos estudios señalan que brinda un nivel de excitación mucho mayor tanto al tener sexo con una persona nueva, como el ver que tu pareja tiene sexo con alguien más.

Es que sobre los tríos sexuales hay tantas opiniones como posiciones en la cama. Ahora no nos meteremos con los triángulos amorosos, que de aquí pueda nacer la cosa, lo sabemos. Atrás los sentimentalistas.

Para Mario, de 27 años, la experiencia no fue tan buena: “Solo lo hice para probar”. Fue con una muchacha conocida y un amigo gay. Me cuenta que todo fue una cuestión de turnos. Se la rotaban. Y luego de eyacular la primera vez, relativamente rápido, no tuvo más erección. Aquello le resultó molesto, porque realmente no le interesaba hacerlo.

Es que del embullo al disfrute hay un camino largo, como del dicho al hecho, y de la imaginación a la realidad. Como la vida misma, los tríos pueden tener desventajas, pudiera parecer que más si ocurre entre una pareja. Existe la posibilidad de que uno de los integrantes del trío empiece a mostrar una preferencia mayor por otro de los integrantes. Y quizás algunos lo malinterpreten como un permiso para la infidelidad.

Se corre el riesgo de que, una vez experimentado el asunto, la sexualidad en lo adelante se torne difícil pues provoca un alto nivel de excitación, expectativa y ansiedad. Eso hace que las personas no se muestren satisfechas con una sexualidad “normal”.

“Es una manera diferente de sentir placer con tu pareja. Me imagino que sea mejor cuando lo hagas con una relación más estable. Casi todos fantaseamos con hacer tríos. Puede ser para romper rutinas en la pareja, no tiene nada que ver con infidelidad, un juego sexual más, siempre y cuando ambas partes estén de acuerdo”, describe Lisandra, de 20 años.

“¿Por qué el sexo tiene que ser entre dos?, se pregunta esta muchacha. “No hay una receta, puede ser de dos, de tres, de cuatro…”

¿Serán los hombres los que más motivan a este tipo de prácticas? ¿Depende de una edad, de una orientación sexual? Son preguntas que te puedes hacer ahora mismo. Ante esto, Bertha, de apenas 19 años, responde: “Es cierto que los hombres son lo que más motivan a las mujeres, después que experimentas y te gusta, te conviertes en una replicadora de estas ideas”.

Debemos evitar generalidades, tal vez, si le pregunte a un hombre, me responda justamente lo contrario. Está claro que el género no define absolutamente nada.

La historia de Lianet, de 25 años, nace en WhatsApp. Una pareja le empezó a escribir. Ella, ávida de probar experiencias, aceptó enrollarse. Lo hace para divertirse, pasarla bien. Cada día, los tres se unen en un grupo privado, Poliamor le llaman. Ahí comparten fotos, puro morbo. Es un chat solo para ellos tres. Lianet me demuestra que los deseos nacen de ambas partes, tanto de la muchacha, como del muchacho. La invitada es ella, y, por tanto, toda la atención.

Y así puedes toparte con miles de historias más. Hay quienes jamás compartirían su intimidad con una tercera persona, y no los juzgo. “Cada loco con su tema”, dice Tahimí, quien nunca ha estado en un trío, porque no le llama la atención.

La cuestión está en disfrutar la sexualidad a plenitud, no importa si en la cama quepan uno, o dos, o tres, o más… Siempre y cuando estés a gusto, te protejas y no te perjudiques… es preferible hacer el amor y no la guerra.

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