octubre 26, 2021
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Vivir del cuento hace historia con Titiriteros

Foto: YouTube

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

La más reciente emisión de Vivir del cuento ha causado una gran sorpresa entre los cubanos. Los actores del popular programa llevaron a escena una trama, titulada sugerentemente Titiriteros, que se burla de la censura de los funcionarios a la creación artística y dejó mensajes que muchos han considerado históricos por el momento que se producen: tras las manifestaciones en Cuba el pasado 11 de julio. Entre ellas la frase aparecida en el pulóver del personaje de Marlon: “No voy a esperar que las cosas cambien… yo ya cambié».

El programa volvió al aire por todo lo alto tras dos semanas “desaparecido” de las pantallas por “coyunturas del país” según una nota publicada por Cubavisión Internacional. La pausa provocó una ola de molestias de los televidentes que achacaron la ausencia de Vivir del Cuento a declaraciones de Luis Silva contra la represión a los manifestantes del 11 J.

Lo cierto es que el programa regresó y lo hizo con un guión de Jaime Fort que muchos han considerado uno de los mejores de su historia, por no decir el mejor. Se sabe que el libreto pasa por un estricto proceso de aprobación antes de que llegue a los televidentes, pero lo anterior no resta mérito a la audacia del guionista y el elenco de los actores, que tocaron uno de los temas más espinosos y vigentes en la cultura y los medios cubanos: la censura, el miedo de los funcionarios, el poco conocimiento de los directivos sobre arte y en este caso, el humor y la necesidad de reflejar en la televisión los verdaderos problemas del país, mas allá de consignas, frases al uso y ordenanzas vacías.

El último guion del programa también ha sido reflejo de las posturas cívicas de varios de sus actores, entre ellos Luis Silva, quien no ha dejado de abordar la realidad nacional desde sus redes sociales, en las que cuenta con miles de seguidores.

Los propios actores han sentido en carne propia los bandazos de la censura y la incomprensión durante más de dos décadas en las que Vivir del Cuento  se ha mantenido a flote en la televisión. Uno de los sucesos más difíciles por los que pasó ese colectivo fue la sanción de Andy Vázquez, quien interpretaba a Facundo Correcto, una medida que precipitó sin duda su decisión de quedarse en la ciudad de Miami.

Las opiniones sobre el reciente programa han sido en su mayoría favorables tanto para los actores como para el guionista. Los televidentes han coincidido en el sentido de actualidad de esta emisión, dado que le toma el pulso a la realidad y hace guiños desde la sutileza e inteligencia a eventos que han conmocionado la isla y han obligado al gobierno a replantearse las dinámicas de su relación con la ciudadanía.

El personaje de Isidoro, interpretado por Marlon Pijuán, ya viene ocupando un rol imprescindible en el espacio. Desde su activismo como miembro de la comunidad LGBT, el personaje muestra a un joven que confluye con otros muchos jóvenes en su interés en transformar la sociedad y fomentar diálogos que sobrepasen los reclamos de las minorías sexuales para extenderlos a otras esferas del país.

La frase exhibida en su pulóver no fue fruto de la casualidad. Es claro su trasfondo relacionado sobre todo con el propósito de este programa de ser un reflejo de la vida y la realidad cubana, a partir del pretexto de un pequeño barrio habanero y las relaciones de sus vecinos, encabezados por el viejo Pánfilo.

Algunos le han restado importancia al espacio bajo el argumento de que funciona como válvula de escape desde el oficialismo para quitarle presión a las molestias y conflictos de los cubanos. Cualquier opinión es válida para el debate, pero lo cierto es que si existieran más programas como Vivir del cuento la televisión cubana fuera otra y los cubanos se sintieran reflejados en un sistema mediático que en los últimos tiempos ha sido más criticado de lo habitual por transmitir noticias o reportajes alejados (y en algunos casos tergiversados) de lo que sucede realmente en el país.

“Vivir del cuento hace las funciones que debería realizar la prensa, el noticiero”, dijo una usuaria en las redes sociales luego de Titiriteros, un planteamiento que bien podría explicar las razones que siguen convocando a los cubanos después de 20 años a no perderse el programa, que con esta nueva entrega ha doblado el interés de su público por esas tramas que se acercan lo más posible a la Cuba real.

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