domingo, junio 20, 2021
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Havana

Cines de La Habana: ruinas con un pasado de celuloide

Fotos: Roy Leyra

Texto: Karla Castillo

Con la melancolía de quien vivió tiempos mejores, Carlos, guajirito espirituano enamorado de La Habana desde que era un niño, habla de los cines ya antiguos de la ciudad.

Cuenta la historia de una Habana de luces, de cines en muchas partes, tantos que a veces era difícil escoger. “El Florida, el Apolo, Los Ángeles, el Mara, el Santa Catalina, el Payret, el Atlas, eran demasiados. En aquel entonces no lo sabía, ¿qué iba a saber yo de eso con ocho o nueve años?, pero La Habana llegó a tener más cines que New York”.

Recuerda que era barato (entre 10 y 40 centavos), que a veces podía ver películas de estreno, que tomaba Coca Cola en vasos de cartón, el grito de “¡cojo suelta la botella!, los chicles pegados en los asientos, los romances ya de adolescentes, aquellas películas japonesas, después las rusas.

Como Carlos, La Habana extraña sus cines. Actualmente, el circuito de 23 (Yara, Riviera, 23 y 12, La Rampa) es el más activo, junto al Multicine Infanta, el Acapulco y alguna otra excepción, pero ¿y los otros? ¿y los cines de barrio?

Tirados al abandono, por desinterés, por falta de recursos para mantenerlos en su momento -ahora para rescatarlos- esos cines que habitan la memoria de personas como Carlos, dormitan en el olvido de instituciones del estado cubano, son ruinas de un pasado de celuloide.

Con el triunfo de la revolución, comenzó la cuenta regresiva de muchas de esas salas. Se dice que, en La Habana, existían por aquel entonces, más de 300 cines, para 2011, la cifra era de 18, en una ciudad con más de dos millones de habitantes. 

Hay quien cree, la pérdida de estos espacios cinematográficos y las viejas costumbres, estaba destinada a suceder a causa de las nuevas tecnologías, el Internet, los avances de la televisión…

La realidad es que en esta ciudad que paradójicamente recuerda y olvida están los cines más atendidos durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y otros eventos, mientras los demás, siguen en su lenta y cruel desaparición.

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