febrero 20, 2024
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Teresita nos acompaña en sus 90

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Muñeca de trapo soy,/muñeca de trapo,/juguete de mi corazón/que yo puse en tus manos./Juega, juega conmigo/que soy de trapo/y si lloro son lágrimas /de aserrín./ (…) Pero no, era de una sensibilidad extrema la cantora mayor, como se dio en llamar a la inolvidable Teresita Fernández (Santa Clara, 20 de diciembre de 1922 – La Habana11 de noviembre del 2013), aquella que repartió su dulce melodía entre cubanos de varias generaciones que la veneran desde la isla y el exterior, cumpliría hoy 90 años si no hubiera dicho adiós a la vida dejando tras sí una estela de canciones infantiles que borbotean en el acervo musical cubano e internacional.

Pedagoga de profesión, incluso Doctora en la especialidad y con una capacidad extraordinaria para nutrirse autodidácticamente de la música, llevaba a cuestas desde la niñez más precoz  la guitarra  como si fuera su fusil, de tal manera que a los 4 años ya debutaba en un programa radial de la emisora CMHI, en su ciudad natal.

Devenida luego en una muchacha de cabello claro y trenzas largas,  Teresa Fernández García portaba consigo la dulzura ingenua de quienes saben amar la naturaleza como a sí mismos y tras sus recorridos estudiantiles retornaba a casa con algún que otro gatico que le ronroneaba en su regazo, flores silvestres, plantas y hasta cuanto trasto llamativo  encontraba en su camino que alteraba el orden de su hogar pero sin levantar molestias porque su familia eminentemente artística, ya encontraba en ella el diamante en bruto que pasara a figurar entre los famosos de la cultura cubana.

Contra la voluntad de la madre que aspiraba a que fuera pianista encaminó sus pasos hacia La Habana para dedicarse por entero a la trova, rodeándose de figuras de renombre entre ellas Bola De Nieve, las Hermanas Martí, más tarde con José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz, quienes la acogieron como a uno de ellos. Sin embargo, los medios de la época no la promovían al considerarla una muchacha rara, estigma que al parecer le acompañó durante toda la vida.

Desde entonces su formación humana y su obra crecieron a fuerza de voluntad y prestigio para consolidar un triángulo en la canción infantil latinoamericana con maestros de la talla del mexicano Francisco Gabilondo Soler y la argentina María Elena Walsh. Cantó a los niños, cantó a Cuba, a la naturaleza, el amor emparentada con obras de trascendencia como las Rondas de Gabriela Mistral: Te llamas Rosa y yo Esperanza; /pero tú nombre olvidarás, porque seremos una danza en la colina y nada más/ o el Ismaelillo, de José Martí, como lo han reconocido estudioso de su obra.

Curiosamente, en la capital cubana el primero en interpretar una canción de ella fue el conocido representante de la música campesina Ramón Veloz, que quizás de alguna manera catapultó a Teresita a continuar en algunos círculos de la urbe cantando sin reparos sus propias composiciones que llevaban ese aire de cubanía mezclado con su innegable amor por la prole infantil.

Después de aquellos primeros tiempos Teresita Fernández se convirtió en esa cantora que cautivó desde sus peñas en el parque Lenin, en el Centro Pablo y otras. En la actualidad tenemos como ferviente defensora de su repertorio a la también trovadora y cancionera para niños Liuba María Hevia que apostó por mantener vigente la hermosa y didáctica obra de Teresita que, hoy, lamentablemente, los más pequeños no la tienen como divisa ante el paso arrollador del reguetón y la escasa difusión de su cancionero en los medios de comunicación.

Sobre Teresita precisamente vi una nota en la redes de uno de aquellos niños que la siguieron que emotivamente dice: “Teresita Fernández es una de esas entrañables artistas cubanas sin la cual no hubiéramos sido los mismos, aunque a veces la sociedad nos empuja a abismos inciertos donde reinan los más oscuros sentimientos humanos”.

En este día y por esta jornada de recordación se han celebrado merecidas citas culturales en La Habana, Matanzas y alguna prensa local le ha dado el homenaje que nunca debió dejarse de lado.

Y me voy ahora con el recuerdo de algunos de sus temas como Dame la mano y danzaremos, Mi gatico vinagrito,  Tin tin…la lluvia, El grillito acatarrado. Y entonando aquella que no se olvida: “Amiguitos vamos todos a cantar/porque tenemos el corazón feliz,/feliz, feliz, feliz, feliz, feliz…/

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