febrero 20, 2024
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Una vez más, Evo Morales quiere ser presidente de Bolivia

Foto: Frederic Legrand – COMEO | Shutterstock

Texto: Hugo León

Evo Morales, quien ya gobernó Bolivia en tres períodos presidenciales (de 2006 a 2019), confirmó este domingo que será candidato a las elecciones de 2025, en medio de lo que parece una escisión de la izquierda boliviana.

Según Morales, había sido “obligado” a tomar esta decisión y que va a “batallar” en medio de la división que hoy sume al partido Movimiento Al Socialismo (MAS), actualmente en el poder con Luis Arce.

“Me han convencido que voy a ser candidato, me han obligado, claro, la gente quiere, pero me están obligando, tanto contra Evo, la derecha, el Gobierno, el imperio”, dijo el ex mandatario a través de la radio.

Según él, hay una campaña sucia en su contra. La oposición supuestamente lo tilda de narcotraficante y el gobierno de Arce lo señala como rey de la cocaína, situaciones que lo obligan a ser candidato, aseguró.

“No nos vamos a rendir y vamos a estar en esta dura batalla democrática, ahora a construir propuestas”, expresó.

Evo cree que Arce, quien fue su ministro de economía, no ha avanzado nada en la agenda que ambos diseñaron con vistas al bicentenario del país, que se cumple en 2025.

Morales afirma que por todo lo anterior, y por los supuestos intentos de “eliminarlo físicamente”, decidió aceptar lo que le piden sus militantes en los mítines: presentarse a la candidatura.

A todas estas, cabe recordar que Arce, Morales y David Choquehuanca, anterior secretario general del ALBA, fueron las tres figuras fundamentales de Bolivia en la izquierda latinoamericana, que vivió un boom desde inicios del siglo, con otros políticos como Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, Lula en Brasil, José Mujica en Uruguay, los Kirchner en Argentina y los Castro en Cuba.

Ahora, pocos años después, Evo pide cuidarse de Arce y considera que este y Choquehuanca son traidores.

Arce, que acaricia el sueño de la reelección, no vive su mejor momento en los sondeos de popularidad. Aunque sostiene que la economía del país marcha viento en popa, encuestas recientes apuntan a que al menos 4 de cada diez bolivianos duda que esto sea cierto.

Quienes sí se “muerden los labios” con los números del presidente y con la polémica entre Morales y Arce son los opositores. Esta sería la primera oportunidad real de que el país termine con la racha de gobiernos de izquierda que comenzaron precisamente con Evo en 2006. 

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