noviembre 26, 2021
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El día mundial de libertad de prensa no es una fecha para celebrar en Cuba

Texto: Darcy Borrero

Aunque el día mundial de la libertad de prensa tiene que ver menos con celebrar que con fomentar y desarrollar iniciativas en favor de esta, la realidad es que mientras unos países pueden presumir de una buena evaluación, otros como Cuba siguen arrastrando esta asignatura pendiente. 

La isla llega a este 3 de mayo como el país de Latinoamérica con la peor clasificación en el reporte “Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2021”, publicado a finales de abril por Reporteros Sin Fronteras. Es además el único estado en la región incluido en la lista negra o “muy grave” de la organización.

Solo nueve países tienen peor calificación que Cuba en 2021, año en que esta ocupa la posición 171 en un ranking de 180 países evaluados. En el reporte del pasado 2020, la isla había quedado en el mismo puesto, lo cual representó un retroceso en comparación con 2019, cuando ocupó el puesto 169.

Según se lee en el informe, “el régimen cubano mantiene un monopolio casi absoluto de la información e intenta obstaculizar por todos los medios el trabajo de la prensa independiente: detenciones arbitrarias, amenazas de encarcelamiento, persecución, acoso, registros domiciliarios ilegales, confiscación y destrucción de material periodístico”.

Justo este fin de semana, la prensa cubana demostró que monopoliza el relato nacional, o al menos el acceso a una parte de él. Después de varios días de haberse declarado en huelga de hambre y sed, el artista y opositor cubano Luis Manuel Otero Alcantara, líder del movimiento San Isidro, fue presentado en la televisión nacional como un “farsante”. No es la primera vez que lo presentan de manera peyorativa, con la intención de construir una imagen mediática a partir del descrédito sobre él. Sin embargo, esta vez expusieron hasta sus indicadores de salud, para dar una idea de fortaleza y buen estado físico del también performer.

La Dirección del Hospital Universitario “General Calixto García” emitió una nota —publicada exclusivamente en medios oficiales— en la que afirmaba que el artista, con un diagnóstico de inanición voluntaria referida, “arribó en transporte sanitario, en estado consciente, y deambulando sin dificultad”.

“Al examen físico no se constatan signos de desnutrición, con presencia de parámetros clínicos y bioquímicos normales. Como establece el protocolo de atención médica para COVID-19, se le realizó test de antígeno, con resultado negativo, y se tomaron muestras de PCR, pendiente de resultado”, insistió el reporte estatal, que incluyó una información posterior de la Dirección de Salud: “los resultados de análisis complementarios efectuados al ciudadano Luis Manuel Otero Alcántara dan cuenta de parámetros normales; por ejemplo, tiene hemoglobina de 16.8”, publicó Cubadebate bajo el titular “Otero Alcántara es atendido en institución de salud: Análisis indican que se nutría e hidrataba”.

Esto generó una matriz de opinión en redes sociales que niega la huelga declarada por Alcántara sin que exista un relato alternativo, en tanto la prensa extranjera acreditada en La Habana no parece haber sido invitada a esta “operación de rescate”.

En una fecha que sirve para recordar a los gobiernos la necesidad de respetar su compromiso con la libertad de prensa, Cuba viene, además, de un Congreso del Partido Comunista (único), en el que se reprochaba a la prensa que “persisten manifestaciones de triunfalismo, estridencia y superficialidad en la manera en que abordan la realidad del país”. En ocasiones se presentan, dijo, “trabajos periodísticos que, en lugar de esclarecer, tienden a confundir. Estos enfoques dañan la credibilidad de la política informativa y de comunicación social aprobada”.

Solo que estas palabras expresan una voluntad que no se corresponde con lo que ocurre en el plano de la censura y coto a la información, expresión y asociación, que hay casos en los que llega al hostigamiento. Una fecha como esta es oportuna para recordarlo y reflexionar entre los profesionales de los medios sobre la libertad de expresión y la ética profesional, particularmente en un contexto en que los periodistas de medios oficiales gozan de derechos que se les niega a quienes ejercen de manera independiente al Estado.

La historia del Día Mundial de la Libertad de Prensa comenzó con una recomendación aprobada en la 26ª reunión de la Conferencia General de la UNESCO en Windhoek en 1991 y dos años más tarde fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en busca del «entendimiento mutuo para construir una paz sostenible».

«La información como un bien común» es el tema del Día Mundial de la Libertad de Prensa de este año y, de acuerdo con Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, este  lema subraya la importancia indiscutible de disponer de una información verificada y fiable, así como también pone de relieve que, para producir y difundir esa información, resulta esencial que periodistas libres y profesionales hagan frente a la desinformación y otros contenidos perjudiciales

Su mensaje con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa realza la visión del periodismo como servicio y bien público que se puede fortalecer desde la producción, distribución y recepción de contenidos para avanzar en la transparencia y el empoderamiento.

La Conferencia Internacional 2021 ha sido organizada por la UNESCO y el Gobierno de Namibia, y transcurre entre el  29 de abril y el 3 de mayo en Windhoek con participación virtual y presencial.

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