diciembre 9, 2022
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Katia Caso: “Yo soy una eterna aprendiz”

Fotos: Jorge Luis Borges

Texto: Alejandro R.

Muchos recordarán a Katia Caso en innumerables materiales de la televisión cubana, el cine y el teatro. Siempre rubia, ojos azules, uno de los rostros más reconocibles de las pantallas de la isla. Desde “Las honradas” hasta “Tierras de fuego”, esta actriz se ha colado en todos los hogares del país para regalarnos personajes que, incluso los más jóvenes, recuerdan.

En el séptimo arte también hemos disfrutado de su talento en cintas como “Boccaccerías Habaneras”, “Una Noche” o “El viajero inmóvil”, entre otras, e igualmente las tablas cubanas la recordarán con sus personajes en “El último bolero”, “Divorciadas, Evangélicas y Vegetarianas” o “Más allá de la Vagina”.

En 1987 Katia Caso terminó sus estudios en Artes Escénicas en el Instituto de Arte de Cuba y, entre otras labores, se desempeñó luego como Vice-Decana y profesora de actuación en la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad de las Artes (ISA). Además, enseñó durante cuatro años la especialidad de actuación en el Instituto Cubano de Canto Lírico de La Habana.

Asegura ser consciente de que su físico no es lo común en Cuba, pero ella se siente muy cubana más allá de los estereotipos. Katia adora su país y “a donde quiera que vaya llevo mi bandera y la pongo donde viva”.

Cada 31 de diciembre, casi “religiosamente”, canta el Himno Nacional porque cree que “los símbolos patrios tienen que ver con la identidad del cubano y hay que seguirlos amando por encima de cualquier circunstancia”.

Quizás algunas de esas circunstancias la llevaron a salir de la isla y establecerse en Madrid, donde reside hoy. Desde este lado del mundo sigue trabajando, amando la actuación, enseñando a los que se interesan en las artes y, sobre todo, aprendiendo. 

¿Qué significa para ti la emigración?

Esta es la tercera vez que yo salgo a vivir fuera de mi país. Yo soy una persona que no me asusta el cambio, todo lo contrario, a mi en principio me gusta cambiar, me gusta conocer. Nunca me ha asustado mucho.

En 2002 viajé a Ecuador y viví allí exactamente tres años y tres meses sin ir a Cuba. En ese año en Cuba la situación no estaba tan complicada como ahora, pero se me dio esa posibilidad de trabajar allá en una universidad y también hice televisión y poco a poco me fui integrando en la sociedad con mis dos hijas. 

El poderse integrar en un mundo donde tú no perteneces es muy difícil, donde siempre te van a ver como extranjero aunque tengas papeles. Al ser humano le es muy difícil romper esas barreras de “todos somos iguales”, pero vivimos en un mundo que es el mismo porque en esencia el ser humano es el mismo.

Entonces llega un momento en el que no eres ni de aquí ni de allá porque vas perdiendo el contacto con Cuba, el día a día y en ambos lados te sientes raro.

Hay personas que para sobrevivir y acostumbrarse pues olvidan, se adaptan tanto al sitio que toman el acento del lugar y creo que es una forma de protegerse porque la mayoría de inmigrantes que conozco pasan un proceso difícil de adaptación.

Por eso nos buscamos entre nosotros. La comunidad de cubanos por regla general, a mi me ha pasado y he tenido esa suerte, nos unimos como familia en los diferentes países y nos ayudamos a adaptarnos a una nueva sociedad.

A mi me pasó, tanto en Ecuador, en Chile que estuve un año, como aquí en España ahora, que caminas por las calles y sientes que no tienen historia. 

Por todo esto creo que la emigración tiene un lado bueno y tiene otro muy duro, muy difícil, y a muchas personas se les hace bastante complicado hasta que logran insertarse y crear nuevas amistades porque somos seres sociales y siempre vamos a necesitar amigos y contacto con otras personas.

La emigración es difícil, pero no se le puede tener miedo al cambio.

¿Por qué decidiste venir a vivir a España?

Cuando regresé de la segunda vez que viví fuera de Cuba, que fue ese año en Chile, yo dije que no me movería más de Cuba. Regresé en 2011 y comencé a hacer nuevamente mis proyectos y estaba centrada en mi trabajo, en mi pequeño negocio de renta, pero llegó la pandemia y todo se cerró. Fue una etapa que ha comenzado a ser terrible para la situación económica cubana, unido a la pandemia, a la escasez de medicamentos, a todo lo que está sucediendo en Cuba.

Luego empieza a recrudecerse la situación, que no es secreto para nadie y tengo que decir también que mi hija mayor es cantante de ópera y se trasladó a España porque en Europa el mundo de la ópera es mucho más rico que en Latinoamérica. Así que ya tenía una hija viviendo aquí.

Al final la decisión de que fuera España y no otro sitio fue también por la facilidad de que mi hija menor y yo tenemos la ciudadanía por la Ley de Memoria Histórica y como mi otra hija ya estaba aquí pues como madre latina que soy quería que estuviéramos las tres juntas.

Hablé con mis hijas, pero nos preocupaba nuestro perrito que no queríamos dejarlo, pero luego murió con 14 años y para nosotros era un familiar más. Entonces eso que nos limitaba, unido a la limitación que hay en Cuba de no tener las cosas básicas para vivir aunque tengas el dinero, nos hizo decidir venir a España, que además me parece un país que tiene mucho más que ver con nosotros que otros países donde he vivido.

Por otra parte, hay algo romántico para mi aquí en España. Mis abuelos eran asturianos y desde que uno nace sabiendo eso está con la mente de que sus ancestros eran de aquí y de alguna manera tenemos mucho de ellos. Entonces ha significado un poco también rememorar eso, aunque tengo pendiente ir al lugar donde nacieron que es como ir al pasado.

Desde los orígenes el hombre se ha movido por todo el mundo y es algo que se debería ver con más naturalidad, debería ser más cotidiano.

¿Profesionalmente qué fue lo primero que pudiste hacer en España?

Yo llegué a España en una etapa muy complicada, en 2020, un momento donde todo estaba cerrado, limitado por los contagios de la Covid-19. 

Era difícil insertarse profesionalmente en ese momento. No obstante hablé con María Isabel Díaz porque yo tengo una carrera no solo como actriz, sino como profesora de actuación tanto de teatro dialogado como de teatro musical.

Desde el 2002 soy maestra, trabajé en Ecuador en una universidad tres años, luego en Cuba en la Escuela Nacional de Arte, fui Vicedecana dos años en la Universidad de las Artes en Cuba (ISA) en la Facultad de Teatro y es una profesión que me fascina. También en teatro musical me especialicé en clases de actuación dirigidas a cantantes. Disfruto mucho impartir clases.

Cuando hubo un poco de apertura aquí, María Isabel y yo fuimos invitadas por Tamara, una muchacha que tiene un espacio que se llama La Íntegra Teatro, e impartimos allí nuestro primer taller, pero yo siempre tuve la visión de crear un espacio donde poder impartir clases de actuación, tanto para teatro dramático como musical. 

¿Ese fue el punto de partida para el proyecto MAS? ¿Cuál es la idea principal de este proyecto?

María Isabel y yo estudiamos juntas en el ISA y somos amigas hace mucho tiempo, así que nos unimos y comenzamos a crear MAS (Music Actor Studio) y le pusimos así por todo lo que engloba.

Con MAS empezamos a impartir talleres de verano y de invierno y hace años lo hemos venido haciendo. Ya tenemos nuestro próximo taller que estamos lanzando la convocatoria para personas interesadas de cualquier edad y de cualquier nivel. Es increíble porque encontramos profesionales de cualquier especialidad que tienen un talento tremendo para este género. 

Nos queremos mantener, ir creciendo y así vamos trabajando en ese proyecto que me entusiasma y me gusta mucho. 

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar junto a María Isabel? ¿De qué manera integran la docencia con sus carreras como actrices, cada una desde sus experiencias profesionales?

María Isabel es una excelente actriz con una carrera brillante. Trabajar juntas nos ha traído a ambas un enriquecimiento incalculable. Yo estoy aprendiendo muchísimo de ella y ella de mi, sobre todo de la parte dedicada a la docencia, porque si bien ella había hecho algunos trabajos ayudando a montar personajes y escenas, no había incursionado en la docencia como tal. Nos hemos nutrido una de la otra. Cada una con su experiencia, con su camino trazado en diferentes ramas.

María Isabel lleva aquí 25 años y se ha convertido en una actriz internacional de una calidad impresionante. Siempre la celebro porque es una actriz de la cual me siento muy orgullosa, por ser cubana y por ser mi amiga porque tiene una carrera de lujo y me siento muy feliz.

Yo siempre digo que si llego a saber que iba a crecer tanto como actriz impartiendo clases hubiese empezado antes. También considero que para la docencia uno debe tener una experiencia y yo llevaba 15 años de actriz cuando empecé a dar clases de actuación.

Nos va muy bien, vamos creciendo y aprendiendo cada día más. Siempre decimos que aprendemos mucho de los alumnos porque este es un trabajo que a pesar de que es grupal hay que tomarlo individual porque cada uno tiene áreas que trabajar dentro de la interpretación. 

Entonces es un trabajo colectivo, pero hay que trabajar muy individualizado con cada uno de los alumnos y tener un ojo muy agudo para darse cuenta qué tiene que trabajar cada uno de tus estudiantes y eso es muy interesante.

¿En qué otros proyectos estás trabajando ahora?

Estoy como actriz en una agencia de representación que se llama Tinglado y estoy trabajando en varios castings para diferentes proyectos. Lo que pasa es que me cuesta un poco el trabajo con el acento de España, pero lo estoy trabajando.

También tengo otros proyectos de stand-up comedy. Estoy preparando un monólogo humorístico para empezar a presentarlo. Es un área que no había experimentado porque en Cuba había hecho comedias, pero comedias dramatizadas, no como monólogo. Me tiene muy contenta ese proyecto y hay muchos lugares que se han especializado en este tipo de trabajo aquí en España.

Soy un poco despistada y todos me dicen que me pasan cosas muy atípicas, muy graciosas, y poco a poco las fui escribiendo. Tengo preparado dos monólogos. 

El primero es este que va sobre el amor en la tercera edad. ¿Cómo llegó una generación a enterarse de las cosas sexuales de la vida, sin que nadie te hablara de sexo, ni te educara en la vida sexual y sin Internet? ¿Y cómo afrontar una sexualidad en la tercera edad? Por ahí va mi primer monólogo, así que espero que le guste a la gente. Ya lo presenté en un espacio con una amiga y funcionó, espero continuar.

¿Consideras que en Cuba se te recuerda más por tu trabajo en televisión a pesar de haber hecho varias obras de teatro y cine?

Muchos actores han dicho que diez minutos de televisión te dan más fama que diez años en teatro. En Cuba es curioso porque el público asiste mucho al teatro y es muy conocedor de las tablas, pero es evidente que la televisión es más masiva.

La televisión sí me ha dado la posibilidad de llegar a más personas y eso te permite también tener más trabajo porque más directores te ven. Además, llega a todas las casas y para el teatro las personas se tienen que trasladar y tener un interés particular en ver lo que está poniendo.

El teatro también me encanta y la posibilidad de trabajar con un público en vivo es algo maravilloso, único. Cada día uno está diferente en escena, aunque tengas todo aprendido y calculado, todos los días no lo haces igual. Incluso vas descubriendo cosas y mejorando tu personaje.

También me encanta porque es un medio donde puedes ensayar más, sacarle más partido a los personajes, donde no se termina en el estreno, sino que en cada presentación vas corrigiendo cosas y vas enriqueciendo tu personaje.

¿Podrías elegir entre actuar en teatro, televisión o cine?

No podría elegir, los tres me gustan, pero sí puedo ponerle un orden. Lo primero es el cine y en segundo estaría el teatro y la televisión al mismo nivel.

A mi todos los medios me gustan, lo único que no he hecho es radio, no he tenido la oportunidad. Pero actuar en cualquier medio para mi es una bendición, me da una satisfacción tremenda. Es una profesión que adoro.

En ninguna de las tres se puede mentir, uno siempre tiene que hacer una actuación sincera, sentida, desgarrarte la piel en lo que estés haciendo, impregnarle verdad escénica, que a los personajes no se le vean las costuras, es como un vestido.

En el cine tiene que ser un trabajo de detalle milimétrico porque la pantalla te hace crecer el doble de tu rostro y la sinceridad con que tienes que trabajar, la verdad, tiene como más rigor. El cine tiene una magia maravillosa.

La televisión tiene un ritmo muchísimo más agitado, hay que ir rápido a dar resultados, puedes tener 20 escenas en un día y tienes que agarrar las cosas más rápido. 

El teatro te propicia el tiempo. Generalmente ensayas dos o tres meses y ya cuando vas a estrenar tienes el personaje más maduro, agarrado, seguro.

De los papeles que hiciste estando en Cuba, ¿cuál es el que más recuerdas y por qué?

Es difícil esa pregunta porque cada personaje tiene su particularidad y uno lo recuerda de diferentes formas. Es muy difícil decir uno.

En televisión recuerdo con mucho amor una serie que se llamó “De tu sueño a mi sueño”, de Eduardo Moya, que era sobre la clandestinidad en el año 90. Ese personaje que se llama Amalia me marcó mucho porque Moya fue uno de los mejores directores de series cubanas y era muy riguroso, muy fuerte a la hora de dirigirte. 

Fue muy gratificante para mi porque me sucedió algo muy curioso hace un tiempo con ese personaje. Estando en Cuba fui a una cafetería y un muchacho muy joven me saluda y me dice “que bonita usted era”, porque yo tenía 27 años cuando aquello, y a mi me sorprendió porque él era muy joven y esa serie no la han puesto más en la televisión cubana.

Y resulta que en el famoso Paquete Semanal la habían distribuido y me doy cuenta que la juventud busca allí los productos cubanos. Es muy interesante que al cubano le guste ver el producto nacional por muy bueno que estén los programas de otros países. 

Que alguien joven me haya dicho que vio la serie completa quiere decir que quedó bien y me sorprendió mucho que me felicitara por ese trabajo siendo tan joven. De hecho, le pedí que me copiara esa serie.

Es un personaje que me gustó muchísimo, era la hermana del protagonista, y la volví a ver que es algo bien difícil porque una cosa que uno hace con 27 años después verla con más de 50 es difícil. Y me gustó, es algo que no ha envejecido.

Estuviste muy involucrada en el envío de ayuda a Cuba debido a la escasez de medicamentos que existe en la isla, ¿cómo fue ser parte de esa experiencia?

Fue muy triste ver la situación de falta de medicamentos en Cuba, sobre todo algunos que son tan comunes y necesarios. Yo soy de las que pienso que cada uno puede poner empeño en ayudar de la forma que pueda. Entonces nos unimos a un grupo muy grande de cubanos y españoles para pedir donaciones, tanto de dinero como de medicamentos. Juntamos todo con Massiel, una muchacha que fue la que organizó esto, le prestaron un local, ella ha sido muy activa y era la que gestionaba el envío hacia Cuba.

Lo que hicimos fue empezar a buscar donaciones y fueron muchos los que aportaron. Yo me brindé para llevar a Cuba mi equipaje solo con medicamentos porque creo que es mi deber hacer lo que estuviera a mi alcance en aquel momento.

Todavía se sigue haciendo. Ahora quizás estoy menos activa, pero igual estoy todo el tiempo contribuyendo con medicamentos para la gente necesitada.

Si tuvieras que definir a Cuba en estos momentos, ¿cómo lo harías?

Definir a Cuba ahora mismo es muy difícil, pero yo creo que tiene que existir una fuerza superior que ayude a Cuba a no hundirse y a que mejoren las cosas porque ahora mismo está en una situación extrema y tengo que ser positiva porque tiene que cambiar.

Cuba ahora está en una crisis económica evidente que espero que no dure mucho más. No sé cuál será la solución, pero tiene que suceder algo que no sé lo que es francamente para que la situación no continúe empeorando.

No sé porque no soy especialista en política, no soy economista, no te puedo dar detalles de especialidades que no domino, pero lo que sí sé es que así no se puede continuar.

Si tuvieras que definir a los cubanos, ¿qué dirías?

Esta pregunta es interesante pero un poco difícil, porque por supuesto todo pueblo tiene una variedad de personas muy grande y encasillarlas en un patrón nunca es completamente justo. Lo que sí existe es la idiosincrasia de cada país y hay características generalizadas. 

El cubano siempre se caracterizó por ser alegre, fiestero, ingenioso, extrovertido, hospitalario y con un sentido del humor tremendo le sacamos el chiste hasta a nuestras propias desgracias. En otras partes del mundo no he vivido eso.

Ahora bien, tanto en la crisis de los años 90´ como ahora mismo el cubano ha tenido que cambiar, claro que ya no tiene de qué reírse, de qué hacer humor con tantas necesidades porque no se tiene ni lo básico de comida, medicamentos, la electricidad se va y se echa a perder la poca comida que pueden comprar después de las inmensas colas. 

Llevo en España dos años, pero aunque viva aquí voy a Cuba porque soy una cubana de adentro y lo digo porque nunca dejaré de serlo, me enorgullece serlo, y sé que las circunstancias cambian. En estos momentos el cubano está deprimido, está triste, cada vez que veo un video es de una madre llorando, gente que está ya asfixiada y esto tiene que cambiar.

Yo abogo por la unión. No podemos dividir los cubanos que estamos fuera y los que están dentro. Todos somos cubanos. Si yo estoy ahora mismo afuera es por la situación de mi país, si no estuviera trabajando allí que es donde he hecho una carrera de 36 años. No obstante, por muchas desgracias que haya, por muchas situaciones terribles, los cubanos en todas partes del mundo estamos apoyando con lo que podamos. 

Yo quiero aprovechar para enviarles un beso a todos y mi apoyo. Quiero que sepan que no soy de hablar mucho en las redes por miles de razones, pero desde mi trinchera hago lo que haga falta, si es medicamento o lo que sea, pero no quiero promoción en ese sentido, no quiero halagos porque es lo que quiero y debo hacer.

No soy de las que más se promueven en las redes, pero yo los defiendo y sufro mucho todos los días al ver lo que se está pasando en mi país. Mi mensaje es de no a la violencia y de no a la división entre cubanos donde quiera que estén.

Y si tuvieras que definirte a ti, en este momento de tu vida…

Pronto cumpliré 60 años y sin exagerar me siento de 40. Yo admiro mucho y soy amiga de una actriz cubana que es la maestra Verónica Lynn que para mí es mi paradigma. Si ella con 92 años está trabajando con su mente perfecta, está activa, pues así quiero ser yo. 

Yo quiero seguir trabajando eternamente, quiero seguir aprendiendo. Eso dice Verónica y es algo que nunca he dejado de hacer. Uno no lo puede saber todo nunca. Yo soy una eterna aprendiz.

Estoy en un momento de cambio porque he cambiado de país, de circunstancia, pero hay cosas que para mi son imprescindibles. Una de ellas es estudiar, quiero hacer un Máster y seguir impartiendo clases para transmitir mis experiencias porque la actuación aquí no es muy diferente que en Cuba, la esencia es la misma. 

Así me veo, ese es mi momento actual, seguir enseñando y aprendiendo día tras día.

1 Comentario

  1. Saludos desde Chile, que sana forma de ver la vida, de seguir, de plantearse desafíos sin renunciar a la esencia, saludos desde Santiago. Viví en Cuba y la recuerdo. Bonita persona y magnifica entrevista

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