agosto 17, 2022
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Katty Fresneda: “Kalessandra no va a dejar que yo pierda mi acento cubano”

Fotos: Cortesía de la entrevistada

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Katty Fresneda es una muchacha de El Vedado que tiene 73 mil seguidores en Instagram y 125 mil en TikTok, pero esos números no son lo que mejor la definen. Para conocer a Katty hay que verla y escucharla, hay que entender por qué habla con tanta seguridad sobre sí misma y por qué ama con todas sus fuerzas la isla donde nació y de donde no se hubiera querido ir nunca.

Estudió Optometría y Óptica en La Habana, tiene “30 y siempre” años y es la hermana de Ketty, otra cubana que hizo historia en MasterChef España. Que las confundieran por las calles le trajo más de una situación incómoda, pero el orgullo que siente por su gemela es superior a todo. Durante la transmisión del reality español recorría El Vedado para descargar los episodios y llevarlos a sus amigos y familia. Esos fueron tiempos muy felices.

Luego llegó la Covid-19 y el aburrimiento llevó a Katty a TikTok, donde empezó a subir videos para canalizar lo que sentía. Y así, entre charlas, parodias y consejos, sus productos se hicieron virales. 

Hoy vive en Santo Domingo, República Dominicana, porque se fue de Cuba para salir adelante, con su esposo y sus dos hijos. Desde allí sigue en las redes, cada día, porque lo que empezó matando el aburrimiento es hoy un compromiso.

Katty, aunque quizás podríamos llamarla Kalessandra, sigue siendo esa cubana que no quiere perder su acento, que ama su pelo afro y que, ahora desde otra isla del Caribe, sigue revolucionando las redes a todas horas.

Para saber quién es Katty hay que seguir sus perfiles, estar al tanto de sus stories y no perderse ninguno de sus TikToks. Hay que saber que es lo mismo Katty y Kalessandra, aunque no sean la misma, o tal vez sí. Hay que conversar con ella(s) frente a frente, largo y tendido, porque todo lo que tiene(n) que decir no cabe en una entrevista.

En Cuba Noticias 360 aprovechamos la oportunidad de esta exclusiva y echamos mano a audios, textos y emoticonos para conocer un poquito más sobre esta mulata cubanísima. 

¿Cómo y cuándo surge la idea de comenzar tu trabajo en redes?

Realmente no me surgió la idea, ni pensé que esto fuera un trabajo. Comenzó la cuarentena y yo me estaba volviendo loca el día entero encerrada en la casa con toda la familia. Uno estaba estresado, asustado, apareció TikTok, me puse a hacer videos y me di cuenta que a través de ellos podía canalizar todo, hablar, compartir y hacer audios hasta que varios se hicieron virales.

Seguí usando Instagram, que yo tenía de antes pero solo con mi perfil privado, y de repente pasó igual que con TikTok. La gente empezó a seguirme, pero no fue algo planeado. Nunca planeé trabajar así en redes sociales. Solo pasó y me empecé a comprometer con las personas que me seguían.

¿A qué te dedicabas en Cuba antes de empezar con las redes sociales?

Trabajé como optometrista durante cuatro años en un Policlínico en El Vedado hasta que me casé. Mi esposo es italiano y cuando fuimos a viajar por primera vez me pidieron muchos papeles para poder viajar un mes de vacaciones. Cuando me dieron la liberación no volví a trabajar más porque dije “no puedo, no hay necesidad de por 300 pesos cubanos sufrir tanto en la vida”. Puse los pies en la tierra porque con el título no hacemos nada. Después me dediqué a hacer cosas por cuenta propia y estar en casa tranquila. No trabajé más para el gobierno cubano.

¿Por qué saliste de Cuba?

Salí de Cuba por la misma razón por la que han salido muchísimos cubanos, por la necesidad de salir adelante. Realmente yo no planeaba irme porque vivía bastante cómoda, en el sentido de que no me faltaba nada.

Cuando mi esposo me dijo que teníamos que irnos yo me sentí mal, pero tampoco quería seguir viviendo mal. Sobre todo por él, que siendo extranjero pasaba trabajo el día entero en el carro buscando qué comer. Yo tampoco tengo por qué obligarlo, además que tenemos dos niños pequeños.

Cuando me comentó que iríamos a República Dominicana, yo dije “trágame tierra y escúpeme en Europa” porque para eso me casé con un italiano, no con un dominicano. Pero la familia y el amor todo lo pueden. Era mirar para atrás y ver la cola del pan o mirar hacia delante y ver otro mundo.

Yo estuve en República Dominicana varias veces de visita y me gustó. No obstante sufrí mucho los primeros meses, estuve deprimida porque dejé a parte de mi familia y mis amistades en Cuba, pero bueno, uno se adapta.

¿Cómo es para ti tener a parte de los tuyos lejos?

Es algo bien duro, que te vuelve a veces una persona amargada. Yo sufro mucho a diario el tener que ir a un supermercado y verlo lleno de comida. No hay un día que no piense en mi abuela. Parece algo estúpido pero es tan real. Pienso que mi abuela tiene muchos años y a veces digo “mi vieja nunca va a poder entrar a un supermercado como este, ¿por qué?”.

Es todo el tiempo estar pensando en cosas para los demás. Es una experiencia desagradable, pero no voy a victimizarme porque sé que muchísimos cubanos están en la misma situación. Creo que es algo que nos ha vuelto así, un poco soberbios.

¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo?

Me empecé a dar cuenta que esto era un trabajo cuando me levantaba por la mañana y veía los mensajes de las personas pidiéndome que les contara algo, los aconsejara, subiera un storie o preguntándome por qué no estaba publicando. Sentí que mis seguidores me empezaron a extrañar. Ahí fue cuando me di cuenta que esto era un compromiso.

Saber que puedo alegrar a la gente es lo que más me apasiona, más que ganar dinero. No sé si pueda llamar trabajo a lo que hago, porque para mi es un compromiso con la audiencia que está pendiente de mis publicaciones.

Lo que me apasiona es ese compromiso y lo tan cerquita que me siento de todas esas personas que me siguen aunque no estén tan cerca.

¿Qué intentas transmitir en tus redes?

Intento transmitir cosas que algunas personas no se atreven a decir por una cuestión ética, política o de imagen. Hay cosas que las veo y así mismo como las veo las digo.

Si tú eres un hombre de 60 años y vas a Cuba a casarte con una chica de 20, no puedo decir otra cosa que tú vas a Cuba a aprovecharte de la situación política del país y de la miseria para casarte con una muchacha joven que está necesitada. No lo puedo decir de otra manera, no lo puedo disfrazar.

Muchas veces, no siempre, intento transmitir que existen mujeres reales, bonitas en mi caso porque así me considero, pero sobre todo reales. Hay días que no estamos bien y eso está bien. Hay otros que no nos vemos tan bonitas y eso también está bien. Pienso que transmitir que todo es perfecto, que todo es lindo, no le hace bien a muchas personas.

Hay veces que salgo con los pelos parados, me río, estoy en varios lugares, digo “asere que bolá”, digo también mis malas palabras de vez en cuando porque me toca como cubana tener mi propio vocabulario y porque yo no soy perfecta. Intento transmitir que está bien no ser perfecto, simplemente eso.

¿Crees que tus mensajes podrían ayudar a las personas tanto dentro como fuera de Cuba?

Lo que transmito creo que puede ayudar a personas de todo el mundo, aunque mis mensajes muchas veces van dirigidos directamente a las cubanas.

Por ejemplo, hay chicas que me escriben porque están pasando por alguna situación fuera de Cuba y yo trato de conectar con esas personas y transmitir lo que está pasando para que a otros no les suceda. Esa es la manera que tengo de ayudar. Si no puedo darle dinero a todo el mundo porque no lo tengo, al menos transmito lo que me dicen, anónimamente por supuesto, para poder ayudar a otros que quizás estén por cometer ese mismo error.

A la gente que está en Cuba también los ayuda un poco de humor por la mala situación que se está viviendo allí. A veces les doy coordenadas sobre cosas que son interesantes para ellos de alguna manera y les recomiendo otras que también los ayudan.

Claro, estando fuera de Cuba tengo la ventaja del Internet a todo hora y puedo transmitir lo que quiera. No obstante, siempre tenemos el problema de que somos cubanos e incluso estando fuera de la isla tampoco es que podamos hablar demasiado porque todos sabemos lo que nos puede pasar. Pero sí considero que puedo ayudar siendo los ojos fuera de Cuba para muchas personas. Me siento útil.

Si tuvieras que cambiar algo de Cuba y de ti ¿Qué sería?

No voy a cambiar las palmas, el paisaje, ni las playas, ni el clima, ni lo bonita que es la gente, ni lo amorosa que es una abuela cubana, eso nunca lo cambiaría porque el cubano es Cuba y Cuba son los cubanos. Yo cambiaría lo mismo que quisiéramos cambiar todos los cubanos: no tener que irnos por necesidad.

Cambiar algo de mí es difícil porque soy cubana que es igual a ser perfecta.

Y ahora va a hablar Kalessandra: Cambiar algo de mí está difícil porque tengo una personalidad tan maravillosa que ahora no me viene a la mente qué cambiar. Es que yo me encanto, la verdad.

Me encanta mi personalidad “parqueadora” y suculenta. Yo mando a la gente a la “miércoles” sin ningún tipo de problemas. Lo que sí soy es demasiado empática y eso a veces te hace daño porque te coges para ti los problemas que no son tuyos y, como todo el mundo no es igual de empático, sufres porque crees que recibirás el mismo trato que das.

Entonces si tuviera que cambiar algo de mi, además de los 10 kg de peso que tengo de más, sería ser un “chin” menos empática, un “chin” como dicen aquí.

¿En qué piensas cuándo vas a decir algo en Internet?

Yo creo, pensando ahora como Katty Fresneda, que no pienso en nada. Es como si se apoderara de mí un personaje que es Kalessandra. A veces se levanta y hace stories que yo misma veo y digo, pero qué estás hablando, qué dices, de dónde sacas esas energías.

Incluso, a veces soy mi primera fan y veo mis stories porque me hace bien. O sea, es como si fueran dos personas distintas. Entonces realmente no te puedo decir en qué pienso porque no sé en qué piensa ella. Solo sé que Kallesandra me ha hecho muchísimo bien.

¿Qué tienen en común Katty y Kalessandra?

Comparten la misma cuenta de Instagram, ambas somos alegres, aunque a veces no lo soy tanto como ella. Kalessandra logra descaradamente decirlo todo, yo no, yo soy un poco más tímida, más de lo que las personas creen. Ella no, a ella no le interesa nada. Te dice las cosas como son, yo pienso todo un poquito más. Kalessandra es como sería yo con mis mejores amigas.

La verdad no sé si tengamos muchas cosas en común. Creo que compartimos el mismo hombre y los mismos hijos. Somos como dos hermanas gemelas con muchas cosas opuestas.

¿De dónde surge Kalessandra? ¿Cómo es ella?

Kalessandra surge de la cuarentena. Es un personaje que yo creo que ya existía, pero no tenía donde exponerlo, donde sacarlo a la luz. Siempre estuvo, pero escondida en algún lado. Incluso mis mejores amigas la conocían antes de estar en redes sociales.

En la vida real yo soy muy seria. Cuando veo personas que no conozco soy así, no me gusta la gente nueva, me pongo nerviosa, soy super tímida aunque no lo parezca, y Kalessandra es tan descarada que me da la oportunidad de canalizar cualquier cosa y decirlas aunque después me arrepienta, pero no pido disculpas porque lo dijo ella, no lo dije yo.

Así salió Kassandra a la luz en TikTok, obstinada, cansada, extrañando a Cuba, con “el gorrión” por la isla. Es descarada, no le importa nada, no tiene sentimientos, no le interesan los hombres, es soberbia, irreverente, empática, alegre, pero al mismo tiempo es dulce y de vez en cuando un poco romántica.

Kalessandra es el nido de lo que me pude llevar de Cuba, es esa cubana que no quiso abandonar su país y que no quiere perder su acento, que dice todas las malas palabras que pueda decir porque quiere, porque se siente cubana y no le interesa que no le guste a alguien.

Ya me molesta que me digan Katty porque yo me siento Kalessandra. Hay veces que soy ella todo el tiempo. Kalessandra es lo que no va a dejar que yo pierda mi acento cubano. Es en sí mi identidad.

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