febrero 20, 2024
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¿Qué significa “tener letra de médico” en Cuba?

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

En el argot de los cubanos “tener letra de médico” viene siendo una expresión a la medida para definir caligrafías sinuosas y enrevesadas. La voz popular, tan pródiga poniendo epítetos, se ha encargado de llevar a extremos de choteo un fenómeno con el que chocan a diario los cubanos.

A estas alturas resultaría casi imposible echarle la culpa a Hipócrates, padre tutelar de la Medicina, o a los sacerdotes egipcios, que recetaban brebajes de hierbas para las dolencias en rollos de papiro y cuyos extraños jeroglíficos bien pudieran compararse con los rasgos de los galenos de hoy.

Algunos doctores exhiben los garabatos como un trofeo de lucha, una suerte de cicatriz inevitable tras seis años de carrera universitaria. Pareciera que a fuerza de aligerar tanto la mano en clases y conferencias, las patologías y diagnósticos se les fueron transformando en siglas, apócopes, contracciones, al punto de volverse ilegibles.

Pero a nadie molestarían tales recovecos en las letras si no fuese porque luego, puertas afuera de la consulta, el resto de los mortales debe agenciárselas para traducir entre metronidazol o miconazol, hepatomegalia o hepatoesplenomegalia, y hasta para descifrar las indicaciones de un simple análisis de sangre.

Y los malentendidos se agravan, por supuesto, en la actual crisis de los medicamentos en la isla, cuando casi nunca hay en farmacias lo que el doctor ha estampado en la receta.

Especialistas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social han llamado en varias oportunidades la atención sobre lo difícil que resulta a veces descifrar la letra de los médicos. De acuerdo con declaraciones publicadas en la prensa, no han sido pocas las ocasiones en que se ha tenido que pedir, incluso, asesoría a otros profesionales para leer los certificados y resúmenes de historias clínicas, porque en dependencia de la enfermedad que presente la persona, se decide otorgarle o no el servicio solicitado, ya sea una asistente o una ayuda económica, y ello, por supuesto, da pie a peloteo y molestias innecesarias a los enfermos.  

Consciente de la reputación que se han ganado los médicos con sus mensajes casi crípticos y de la alta cuota de responsabilidad que atañe a las Universidades de Ciencias Médicas, recientemente a todo lo largo y ancho de la isla se implementó una estrategia nacional de consolidación de la lengua materna en estas instituciones con el fin de erradicar los errores ortográficos, de redacción y caligrafía, pero fue tan epidérmica y a ratos intrascendente que no solucionó lo que pareciera ser una malformación congénita de la carrera.

No obstante, los inconvenientes que supone, en el actual escenario de farmacias vacías y medicamentos a sobreprecio el hecho de no poder descifrar los trazos laberínticos de los médicos es, para los cubanos, un mal menor.

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