noviembre 27, 2022
23.2 C
Havana

¿Qué pasa entre Washington y La Habana, a seis años de la visita de Obama a Cuba?

Foto: RTVE Agencias

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Por estos días se cumplen seis años de la histórica visita de Barack Obama a La Habana, en marzo de 2016, un acercamiento impensable décadas antes y que no duró mucho debido, entre otros factores, a la política de Donald Trump, pero que demostró que las vías para una mejor relación sí existen, si hay interés.

Obama llegó al Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana acompañado de su familia y bajo un incesante aguacero que a decir de muchos significaba una bendición para él y para el pueblo cubano que lo recibía. Era la primera vez que un presidente de Estados Unidos viajaba a Cuba desde 1928, cuando Calvin Coolidge llegó a la isla en un buque de guerra.

A pocos minutos de aterrizar, en la cuenta de Twitter del entonces presidente se podía leer “¿Qué bolá Cuba?”, una forma coloquial cubana para preguntar ¿Cómo está Cuba?”. Nunca un presidente de Estados Unidos fue tan querido en la Mayor de las Antillas.

Obama describió esta visita como una oportunidad histórica para conocer realmente al pueblo cubano y escucharlo hablar. En varias ocasiones repitió que esperaba que este tipo de visitas fueran algo natural en las futuras generaciones.

Pero las entonces “futuras” generaciones se han acercado más al viejo librito de mano dura con La Habana, una política que no es un secreto, favorece a muchos y afecta, sobre todo, a los que residen en la isla.

Ni el embargo económico a la isla -que lleva en pie ya más de 55 años- impide la construcción de modernos y enormes hoteles, ni las sanciones contra militares y altos cargos del gobierno cubano hacen que estos abandonen el puesto ni afectan sus privilegios.

Dicho por muchos estudiosos y cubanos en general, el bloqueo además de complicar ciertas cosas para los cubanos de a pie, termina por ser una excusa de peso para lo mal hecho y tantos problemas internos propios de un país cuyos renglones productivos están en números rojos.

Durante el mandato de Obama se restablecieron las relaciones diplomáticas, reabrieron las embajadas, se restablecieron los vuelos comerciales, se multiplicaron los viajes de estadounidenses a Cuba y grandes empresas como Airbnb tuvieron espacio para hacer sus negocios en la isla.

Barack Obama tenía claro que cualquier acercamiento hacia Cuba debía significar acercarse al gobierno y también al pueblo, principalmente al pueblo. Por eso se reunió con el entonces mandatario cubano Raúl Castro así como también con opositores del gobierno. Igualmente sostuvo un encuentro con emprendedores y trabajadores privados cubanos. Eso sin contar el partido de béisbol y la comida cubana que disfrutó en restaurantes particulares y se hicieron noticia en varios medios no estatales.

Obama regresó a la Casa Blanca siendo el modelo de mandatario estadounidense que podría terminar por “descongelar” la política entre Washington y La Habana.

Trump, sin embargo, electo en 2016, acabó con la mayoría de las políticas de Obama hacia Cuba, tal cual había prometido. Ordenó restringir negocios con entidades vinculadas al Ejército de Cuba, eliminó categorías de viaje a la isla y la retórica se tornó cada vez más agresiva.

Se impusieron sanciones al transporte de petróleo hacia Cuba, se limitaron y luego prohibieron las remesas, se vetaron los cruceros y se prohibieron los vuelos comerciales a la mayoría de los aeropuertos cubanos.

Salió la mayoría del personal diplomático norteamericano de La Habana y por primera vez en décadas se permitieron demandas a compañías extranjeras ante tribunales estadounidenses por el control de propiedades nacionalizadas a ciudadanos estadounidenses luego del triunfo de la revolución.

¿Dañó? Sí, empobreció a la gente común. ¿Le hizo perder la reelección? Los especialistas aseguran que influyó, pero Florida votó por Trump también en 2020.

Ahora Joe Biden, quien lideró la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina como vicepresidente durante el gobierno de Obama, tiene un enfoque diferente, sin embargo habiendo finalizado ya su primer año en el cargo, todavía no ha adoptado medidas lo suficientemente enérgicas para cumplir con sus compromisos de campaña y separarse definitivamente de las prácticas de Trump. “Joe Biden no es Barack Obama en su política hacia Cuba”, como bien afirmara un año atrás Juan González, el director principal del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca para el Hemisferio Occidental.

Las protestas multitudinarias en toda Cuba el pasado 11 de julio hicieron que Washington emitiera múltiples declaraciones en apoyo al pueblo cubano. Y a pesar de estos sucesos que tomaron las portadas de los diarios más leídos en todo el mundo, las promesas de la campaña de restaurar algunas políticas de la era Obama, como el derecho de enviar dinero a Cuba y viajar sin restricciones a la isla, no han estado aparejadas de medidas efectivas al respecto; aunque se crearon grupos de trabajo para evaluar la situación de las remesas y para renovar el personal de la Embajada en La Habana.

Pasados seis años de la visita de Obama, “el cuartico no está igualito”, está peor y cada mes lo demuestran la cantidad creciente de cubanos entrando ilegalmente a Estados Unidos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here