junio 29, 2022
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Havana

¿Qué se compra en La Habana con cinco pesos?

Foto: Roy Leyra | CN360

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Quienes hayan nacido en la dura década de los 90 en Cuba, recordarán con añoranza las maravillas que se podían hacer con los cinco pesos que los padres les daban en las mañanas, antes de ir a la escuela. La suma era entonces un pequeño tesoro que podía garantizar una merienda bastante suculenta con varios dulces y un refresco o granizado, por ejemplo.

¡Aquellos cinco pesos parecían estirarse! Dos cangrejitos riquísimos y calentitos, rellenos con guayaba, un cucurucho de maní lleno hasta el tope y un refresco para matar la sed después del festín. Cada uno costaba un peso y el “combo” era la salvación ante las largas horas de escuela que terminaban a las 4:20 pm y el casi siempre fatal sabor del almuerzo del seminternado.

¡Cómo cambian los tiempos! Mes tras mes a partir del reordenamiento económico, en Cuba se ha vivido un incremento desmesurado de los precios, lo cual echó por tierra la mejoría temporal que representó el aumento de los salarios y también impactó en el valor real del dinero. Tanto así que en estos momentos difícilmente podría comprarse algo en La Habana con cinco pesos.

Para no ser absolutistas, cabe destacar que con cinco pesos se puede hacer un larguísimo recorrido en dos guaguas que atraviesen la ciudad y sobraría un peso para… los santos, porque si con cinco pesos se puede hacer poco, imagínense teniendo en el bolsillo solamente el billete o la monedita con la cara de Martí.

¿Recuerdan la merienda mencionada al principio, cangrejitos, cucurucho de maní, refresco…?

Un domingo de esos en los que uno solo quiere caminar por su ciudad y ver cómo ha cambiado, este periodista comprobó con tristeza que un cucurucho de maní cuesta 10 pesos y trae apenas nueve o diez granos. La suerte tampoco quiso que estuvieran bien preparados pero sí que tuviera sal suficiente para dar sabor a varias ensaladas de vegetales. Si la sal es cara, el vendedor no se ha enterado y lo que ofrece actualmente es sal con muestras de maní.

La búsqueda de la merienda continuó y me hizo recorrer media Habana Vieja y desandar calles de Centro Habana donde otrora había pequeñas cafeterías que ofertaban muchísimos dulces y ahora ya no están o se han convertido en lugares más “fancy” que solo revenden refrescos de lata y preparan sandwiches.

¡Los cangrejitos aparecieron en Centro Habana! Cuestan 15 pesos y aunque tienen tres veces el tamaño de los que solíamos comprar cuando éramos más jóvenes, también tienen tres veces menos relleno de guayaba o queso -ah, y el de queso cuesta 20 pesos-.

¿Qué decir del refresco y del granizado?… De cierta forma, en la actualidad son casi lo mismo. Solo los diferencia la cantidad de hielo del segundo y el precio. Un vaso de refresco instantáneo cuesta entre cinco y 10 pesos y no hay que probarlo para saber que el sabor estará bien distante de la fruta que debe representar, la transparencia que se nota en el vaso plástico deja ver que el polvito es mínimo, y que está bastante aguado.

Igual sucede con el granizado, antes preparado con extractos especiales y ahora hecho con los mismos paquetes de refresco comprados en las tiendas. Cuesta mínimo 20 pesos porque “el hielo está caro y también hay que pagar muchos impuestos”, según dijo el vendedor.

En resumidas cuentas, en Cuba el dinero es como el tiempo, se va volando y luego no sabe cómo volver.

La inflación es probablemente uno de los principales problemas que enfrenta la economía cubana, según ha dicho el propio gobierno, pues destruye la capacidad de compra del salario, sin importar cuántas veces se aumente.

El caso es que sin importar la calidad del producto, casi todos los precios han aumentado, con excepción de unos pocos bienes y servicios ofertados por el estado. El Ministro de Economía y Planificación cubano Alejandro Gil ha reconocido que el aumento de los precios y la inflación actual están muy por encima de lo previsto en la tarea “ordenamiento” que proponía la unificación monetaria en la isla y una reforma de precios y salarios.

De regreso a casa el domingo lo que me pasaba por la mente era la cara de los padres que ahora están en la disyuntiva de dar 50 pesos a sus hijos para que merienden algo en la escuela o dejarlos ir con la esperanza de que el hambre no les pique antes de las 12:30 cuando puedan ir a buscarlos para que almuercen en casa.

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