septiembre 29, 2022
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Havana

A los bomberos, un monumento

¿Cuál es la historia tras el monumento a bomberos en la Necrópolis de Colón?

Texto: Hugo León

Para recordar la obra y la entrega de los bomberos cubanos que han dado la vida en el cumplimiento del más humano y noble de los deberes, se erige en la calle principal de la Necrópolis de Colón el monumento más alto de todo este camposanto, dedicado a los fallecidos sofocando el trágico incendio de la ferretería Isasi, en La Habana, y extendido como homenaje a todos los que han perecido luchando contra el fuego en la nación.

Ese siniestro de 1890 causó conmoción en el país, por la muerte de una treintena de personas, principalmente bomberos y agentes del orden público, y más de 100 heridos. En el siniestro perdieron la vida nueve bomberos del municipio y otros 17 entre los bomberos del Comercio. Ante lo cual el Diario de la Marina convocó a un concurso para levantar un monumento en el principal cementerio de la nación, recogen los datos de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Según los datos del Cementerio de Colón, el arquitecto Julio M. Zapata y el escultor Agustín Querol, ambos españoles, fueron los responsables del proyecto que comenzó en 1892. La impactante obra fue develada en julio de 1897 y está considerada por muchos como uno de los más impresionantes conjuntos escultóricos de la necrópolis, que es de por sí pródiga en bellas esculturas y monumentos.

Es imposible caminar por esa calle sin detener la mirada en la estructura que se despega hasta 10 metros del piso, como quien pretende acercar al cielo el alma de los cuerpos que protege.

Un ángel alado y de ojos vendados domina el conjunto. Es el Ángel de la Fe, sosteniendo el cuerpo de un bombero desfallecido mientras alza su mano izquierda a la inmensidad, entregando a la eternidad la vida heroica que abandona la Tierra, mas no el recuerdo de un país entristecido por su sacrificio.

El ángel se sostiene sobre una columna central con forma de obelisco que descansa en un sarcófago de mármol, rodeado por cuatro figuras femeninas que representan la Abnegación, el Dolor, el Heroísmo y el Martirio, según los especialistas del camposanto.

La obra también la distinguen los 28 rostros tallados en medallones de mármol, como recordación perenne del héroe fallecido. Según los historiadores del centro, ante la ausencia de datos sobre el rostro de uno de ellos, el escultor prestó su apariencia y talló su rostro en uno de los nichos.

Han pasado 125 años de develado el monumento y hasta la fecha ningún incendio en Cuba había cobrado la vida de tantos bomberos. Una vez más Cuba ve a estos, sus hijos, cercanos hoy al peligro, intentando apagar las caprichosas y potentes llamas que consumen una parte de la zona industrial de Matanzas y ennegrecen el cielo en el occidente del país. 

Once millones de cubanos dentro de la isla y otros más que viven afuera, los miran desde el orgullo y admiración.

Pero el pueblo también llora sus muertos, y en estas horas se sabe de un bombero cienfueguero que pereció y de otros 17 desaparecidos hace dos días, además de varios heridos en estado crítico.

En el Cementerio de Colón se yergue hermoso -y doloroso- monumento que hoy no pocos han recordado ante la actual situación de desconsuelo y vigilia constante que vive la isla.

1 Comentario

  1. Estados Unidos pudo haber ayudado mucho, pero no quisieron y eso que se llaman a si mismos ” Guardianes de los Derechos Humanos” No les importa Cuba, ni los cubanos de allá, los de aquí por el valor de sus votos solamente.

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