julio 1, 2022
24.2 C
Havana

Cuba en Tokio 2020, Día 15: Andy hizo la Cruz y chirrín chirrán

Texto: Alejandro Varela

No sin antes asestar una buena dosis suspenso, el púgil Andy Cruz cerró por todo lo alto la presentación cubana en Tokio 2020 en la madrugada de este domingo. El Bailarín matancero no quedó a deber y materializó la medalla de oro que gran parte de los expertos le vaticinaban, para fijar en cuatro títulos el botín del Buque Insignia y en siete el general de la delegación.

Esa cosecha dorada, además de tres preseas de plata y cinco de bronce, ubicó a Cuba finalmente en el lugar 14 del medallero por países y certificó su mejor desempeño bajo los cinco aros desde Atenas 2004, un actuación que es todavía más sobresaliente si se tiene en cuenta que por vez primera en más de 60 años la representación de la isla caribeña no llegó a 70 deportistas.

Mas, no por lograr un rendimiento por encima de las expectativas debe verse como un éxito absoluto el paso de Cuba por la capital japonesa. Algunos deportes y atletas se fueron sin arrojar los dividendos esperados y las lesiones también lastraron las posibilidades de un resultado mejor en otros casos. También se extrañó la presencia de deportes colectivos más allá de la dupla femenina de vóley de playa.

Con Estados Unidos, Canadá y Brasil por delante en el ordenamiento final por naciones, se puede dilucidar en parte lo que le depara a Cuba para el siguiente ciclo olímpico, recortado a solo tres años debido al aplazamiento de Tokio 2020 por la pandemia de COVID-19. La próxima travesía del deporte cubano radicará en recuperar la hegemonía en el área geográfica más cercana durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe, previstos para el verano de 2023 en Panamá, y casi inmediatamente después acudirán con el mismo objetivo, pero amplificado, al concierto continental en los Panamericanos de Santiago de Chile, con sede en octubre de ese propio año.

Dos propósitos nada sencillos si se mira lo sucedido en las lides regionales previas, donde el retroceso de las delegaciones antillanas en estos escenarios fue bien palpable. La agonizante economía de Cuba, que en el futuro a corto y mediano plazo debe empeorar, hará doblemente complicado mejorar las actuaciones anteriores y obligará a las autoridades deportivas del país a, de una vez y por todas, romper viejos esquemas y abrir con más fluidez la incursión de los atletas cubanos en el plano internacional.

Estas representan, a grandes rasgos, algunas luces que marcarán el camino de Cuba hasta París 2024, unos Juegos Olímpicos donde algunas de las figuras que protagonizaron en Japón las mayores alegrías probablemente ya no estén, como es el caso de Mijaín López, la judoca Idalys Ortiz o el boxeador Roniel Iglesias, por solo citar tres de los ejemplos más seguros. Toca ahora el momento de la celebración necesaria, cómo no, pero las mieles del triunfo no deben empalagar una realidad que viene golpeando al deporte cubano desde hace más de una década.

Andy Cruz, boxeo (63 kilogramos) Hasta el propio matancero se llevó un susto mayor del que cualquiera hubiese esperado frente a un viejo conocido al que había derrotado en tres ocasiones previas. El estadounidense Keyshawn Davis, pese a conocer la superioridad de su oponente, no regaló el combate y salió a revertir la historia pasada entre ambos y casi lo logra. Andy dominó el primer asalto gracias a la consecución de los mejores golpes en un round bien poco productivo para los dos. Sin embargo, el norteamericano se llevó el segundo de forma unánime para sorprender al cubano y obligarlo a salir con todo en los tres minutos finales. El Bailarín sacó lo mejor de su repertorio y pegó lo necesario para que los cinco jueces lo vieran ganar y así apropiarse de la medalla de oro por votación final de 4-1. Una victoria con sobresalto, pero que a la vez se disfruta más, y cierra con el mejor sabor posible la actuación cubana en los Juegos de la XXXII Olimpiada.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

once + 3 =

Último minuto