agosto 17, 2022
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Decisión en vóley de playa femenino levanta inconformidades en Cuba

Foto: JIT


Texto: Alejandro Varela

La dirección técnica del vóley de playa femenino, el único deporte colectivo cubano con boleto a los Juegos Olímpicos de Tokio, tomó una de las peores decisiones que se podían esperar ante la disyuntiva de elegir a una de las dos que lograron la ansiada clasificación hace poco más de una semana en México.

En el preolímpico celebrado en la ciudad de Tolima, los binomios de Lidiannys Echevarría-Yanileidys Sánchez y Leila Martínez-Maylen Delíz vencieron contundentemente a las representantes locales en la final e impidieron que, por vez primera en más de cinco décadas Cuba, se quedara sin representación en disciplinas colectivas en una lid bajo los cincos aros.

Sin embargo, solo una de las dos duplas puede acudir a la capital japonesa y en vez de realizar una serie eliminatoria entre ambas escuadras para definir cuál, una vez más se acudió a un igualitarismo salomónico que ya no tiene sentido en los tiempos actuales, aunque quieran maquillarlo con elementos técnicos.

El entrenador principal del equipo, Alaín Hernández, anunció este lunes que Lidianny Echevarría y Leila Martínez se unirán para representar a Cuba, o lo que es lo mismo decir que eligieron a una jugadora de cada bando.

Según el especialista, para tomar la decisión “el colectivo técnico y la comisión nacional analizamos la trayectoria de toda la preparación sobre la base de cuatro parámetros: disciplina, cumplimiento del plan de entrenamiento, resultados deportivos y proyección de futuro”.

Hernández, quien fue el preparador principal de las dos parejas originales junto al experimentado entrenador Osvaldo Abreu, señaló que un aspecto de peso resultaron sus desempeños en las tres fases del circuito mundial celebradas en Cancún.

De igual forma, el directivo recordó que el binomio elegido terminó noveno en el campeonato mundial de 2017, y que un año después Lidy se lesionó y no pudo asistir a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018.

“En este análisis estuvimos igualmente de acuerdo, por unanimidad, en que las proyecciones futuras de nuestro equipo ubican a Lidianny y Leila como pareja principal para enfrentar el nuevo ciclo olímpico, junto al dúo de Yani y Maylen”, concluyó.

Más allá de las valoraciones del colectivo técnico, la prensa especializada de Cuba, tanto de medios oficiales como alternativos, se unió para mostrar su desacuerdo, no solo por las justificaciones brindadas, sino por la forma en que se anunció la noticia.

El periodista de Juventud Rebelde y Cubadebate, Eduardo Grenier, calificó la decisión como “un despropósito” y consideró que lo más lógico hubiese sido un partido entre ambas parejas y la ganadora se quedaba con el derecho de asistir a Tokio.

En la misma cuerda se mostró el reportero de Play-Off Magazine Henry Morales al expresar que parece “inverosímil que un mes antes de la mayor competencia del deporte mundial se planee establecer una nueva pareja de voleibol de playa”.

“Bajo los argumentos de sacar de cada dupla la mejor jugadora, no solo amenazan con que el proyecto no rinda sus mejores dividendos, sino que también atentaron con la dinámica de pareja establecida por las dos duplas originales”, reflexionó el cronista.

Objetivamente, el vóley de playa cubano está lejos de acceder a un lugar en el podio de Tokio 2020, pero no por ello las autoridades deportivas deben pensar en el futuro antes de disputar el evento posiblemente más esperado por las atletas en su carrera deportiva y al cual aspiraban a ir ganándoselo sobre la arena.

Al final, tanto afición, prensa y colectivo técnico desean el mejor papel posible para Cuba en los Juegos, pero está no parece la mejor forma de conseguirlo. Solo resta esperar, entonces, que la gran mayoría esté equivocada y las muchachas seleccionadas puedan dar la alegría que todos quisieran.

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