junio 24, 2024
23.2 C
Havana

¡La Recarga 12X + Internet Ilimitado más barata aCuba! 😍

Del 17 de junio al 27 de junio ¡En Cuba recibirán 6000 CUP de Saldo Principal e Internet Ilimitado de 12 am a 7 am!

Recargar ahora

¿Nadie quedará desamparado? La vida real de los “sin techo” de Cuba

Foto: Roy Leyra | CN360

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Dicen que, en sus buenos tiempos, fue una de las mujeres más piropeadas de Guanabacoa. Trigueña, de rasgos refinados, tal y como puede comprobarse en las fotos de su juventud. Pero la prematura muerte de su padre y su matrimonio con un hombre que, primero, la maltrataba, y luego la fue despojando poco a poco de todas sus pertenencias, incluida su dignidad, terminaron por sellar el destino de Martha.

Con ropa suficiente para tapar lo mínimo, el cabello convertido en una madeja impenetrable y un hambre de siglos, amanece en una parada de ómnibus, la escalera de un edificio o un banco del parque. Martha es, desgraciadamente, solo una entre miles de cubanos que viven en las calles, un fenómeno que, a juzgar por la frecuencia de las denuncias y peticiones de ayuda en redes sociales, pareciera estarse exacerbando en los últimos años.

Aunque la crisis que actualmente vive Cuba ha lanzado a nuevos mendigos a las calles, el problema existe desde que el mundo es mundo. Allí están para confirmarlo las estatuas del Caballero de París, en La Habana Vieja, o de Francisquito, en pleno bulevar de la ciudad de Sancti Spíritus.

Desde el Censo de Población y Viviendas de 2012, Cuba no emite información oficial sobre la cantidad de ciudadanos que se encuentran en semejante estado de vulnerabilidad. En informes y comisiones gubernamentales se refieren a este tipo de personas como deambulantes, aunque todos saben que se trata de vagabundos, indigentes, pordioseros o mendigos.

De acuerdo con aquellas estadísticas —imposibles de contrastar con ninguna otra fuente—, más de 1 100 personas vivían a la intemperie, 958 eran hombres y 150 mujeres.

En un inusual reportaje sobre el tema en 2020, la prensa estatal aseguró rotundamente: “Aunque la cifra de deambulantes en la isla se considera leve, en comparación con países de la región y de otras latitudes, aún queda mucho por hacer para erradicar este fenómeno”.

Sin embargo, no solo no se ha erradicado, sino que la Tarea Ordenamiento y la galopante inflación que ha pulverizado la capacidad de compra de salarios y pensiones han agravado el problema.

Foto: Hansel Leyva | CN360

Las imágenes se repiten, fundamentalmente, en los sitios más céntricos de casi todas las ciudades cubanas: un señor sentado en un quicio al pie de un San Lázaro de yeso; una anciana con sus bultos en la espalda que va y viene sin rumbo; un borracho que reposa en la acera…

En su mayoría, los mendigos son personas —casi siempre de la tercera edad— con padecimientos mentales o alcohólicos, abandonados por sus seres queridos o, en última instancia, provenientes de núcleos familiares disfuncionales.

Las Ciencias Médicas han intentado discernir las esencias de una patología que lesiona física y mentalmente. De ahí que los especialistas hayan estudiado las carencias de estos pacientes en aspectos como la alimentación y el cuidado personal, a los cuales se suma el desamparo material y afectivo.

Institucionalmente, existe un protocolo para la atención de este tipo de casos, elaborado por el Ministerio de Salud Pública (Minsap): a estas personas se les garantiza la asistencia médica, algunos recursos materiales, si rebasan los 60 años y no tienen lugar de residencia pueden ingresar en hogares de ancianos y si presentan una patología crónica descompensada se internan en salas de crisis u hospitales psiquiátricos. Como estrategia, está bien diseñada; pero, ¿funciona en la práctica?

Según los pasos establecidos por el Minsap, cuando se detecta a un ciudadano viviendo en la indigencia sin familiares que respondan por él, se traslada a uno de los cinco centros de protección social habilitados en la isla. Una vez allí, se evalúa clínicamente, se higieniza y se valora el caso de forma integral.

No obstante, este tipo de instituciones son centros de evaluación, no de permanencia, ya que disponen de una capacidad limitada, por lo que, en ocasiones, una vez estabilizadas estas personas son devueltas al medio social.

Foto: Jorge Luis Borges

Pero ese retorno implica un riesgo gravísimo, pues si las condiciones de desventaja que en principio los lanzaron a las calles no están solucionadas, los “sin techo” regresan a la parada del ómnibus o al portal, con la subsiguiente derrota que ello implica para un proyecto social como el cubano, que presume de que “nadie quedará desamparado”. Si bien es cierto que los asilos y los hospitales psiquiátricos no pueden ser vistos como almacenes de personas sin hogares, también lo es que algo debe hacerse con urgencia, o las escenas de ancianos hurgando en la basura y pidiendo limosnas frente a los hoteles en Cuba seguirán multiplicándose exponencialmente

2 COMENTARIOS

  1. es un buen reportaje gráfico,los veo por todas partes,aumentan y se exhiben en lugares céntricos dando una señal de alerta por su mal olor y aspecto,a veces casi desnudos,todos recogen todo lo que pueden almacenar en sus mochilas,sacos etc
    los he fotografiado,he hecho un llamado de atención y nada,una vez me dijeron que los recogían y ellos se escapaban,más acertado,los dejan ir,nadie se quiere hacer cargo y es un fenómeno mundial,los vi también en el primer mundo, también vi como llegó allá un vehículo con personas que creaban una fila con ellos y les daban comida y agua

  2. Nada ha cambiado desde entonces,se ha incrementado por razones obvias ,el costo de la vida se multiplicado un 300% ,hoy un dólar es más de 300 pesos y hasta los animales callejeros, gatos y perros dan pena,deambulan y te siguen si vas a botar la basura,los homeless cubanos ya son más jóvenes y no hay límites de edad,recién un anciano de más de 80 años recogía de todo en los contenedores de basura

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí