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A propósito del Día del Campesino: ¿qué dejó la Reforma Agraria 64 años después?

Texto: Hugo León

Este miércoles 17 Cuba festeja el Día del Campesino, celebración que, como muchas otras en el país, se ha perdido en el tiempo el origen y para los más jóvenes es casi de total desconocimiento que el día fue escogido por conmemorarse la Ley de Reforma Agraria del 17 de mayo de 1959 y por el asesinato del campesino Niceto Pérez en fecha tan lejana como 1946.

¿Qué fue la Reforma Agraria?

Dependiendo de la fuente que se lea, esta resolución, que formó parte de un conjunto de leyes con las que el gobierno cubano limitó la propiedad privada en la isla a pocos meses del triunfo de la revolución, es vista como un golpe a la estructura económica y social del país, o como una iniciativa necesaria para distribuir las riquezas de la nación entre su pueblo.

A los efectos, la Ley pretendió fomentar la entrega de la propiedad de la tierra a quienes la trabajaban, la “eliminación del latifundio” y la creación de cooperativas agrícolas que pasarían a ser el principal creador de riquezas desde el campo y productores de comida para el país.

En su primer artículo, la ley dice: “Se proscribe el latifundio. El máximo de extensión de tierra que podrá poseer una persona natural o jurídica será 30 caballerías. las tierras propiedad de una persona natural o jurídica que excedan ese límite serán expropiadas para su distribución entre los campesinos y los obreros agrícolas sin tierras”.

Cuatro años después, en 1963, se promulgó la Segunda Ley de Reforma Agraria, que radicalizó el proceso y exigió “la nacionalización, y por consiguiente la adjudicación al Estado cubano de todas las fincas rústicas con una extensión superior a las 67 hectáreas y cinco caballerías de tierra”.

¿Dio resultados positivos la reforma?

Los acontecimientos deben juzgarse a la luz de su contexto. En un primer momento, con el apoyo irrestricto del pueblo y fundamentalmente del campesinado que estaba recibiendo tierras a su nombre, las leyes de Reforma Agraria fueron aclamadas y muy bien acogidas. 

Luego, con el millonario apoyo financiero de la ya extinta Unión Soviética y los cientos de tractores, los millones de toneladas de combustible y el acceso a semillas y otros insumos, el campo cubano produjo lo que se le exigía. A la vez, persistieron la criticada monoproducción y la exportación de pocas variedades de frutos de la tierra, principalmente a los socios cubanos del CAME.

Cuando la Unión Soviética desapareció comenzaron a ser visibles los problemas de haber eliminado el capital privado mediano o grande del campo y de sustituir las compañías especializadas en las tareas de la tierra con cooperativas. Estas, sin el financiamiento necesario ni los insumos vitales, dejaron de proveer la comida que el pueblo requería.

Hoy, 64 años después de promulgada la reforma, Cuba importa cerca del 80 por ciento de la comida que consume y es cada vez más difícil acercar a los jóvenes al campo. Tierras productivas se han convertido en intransitables matorrales de marabú.

Ley de Soberanía Alimentaria en Cuba

Tras varios decretos que han visto la luz desde la década de los 90 y hasta la fecha, donde el Estado ha ratificado su propiedad sobre la tierra y el carácter de usufructo a sus productores, Cuba se empeñó en crear en primer lugar un conjunto de más de 60 medidas para promover la producción y las labores en el campo y luego una Ley de Soberanía Alimentaria.

A decir del propio presidente, que la nación tenga esta ley no ha significado que llegue más comida a las mesas de los cubanos, lo mismo con las decenas de medidas para intentar acercar a la gente al campo y aumentar la producción.

Juzgar el árbol por sus frutos

No pocos economistas e historiadores han coincidido en que Cuba sí necesitaba una reforma agraria en el año 59, así como mejoras sustanciales en la vida del campesinado de la población rural en general. No obstante, los debates durante décadas han centrado su atención también en si la ley terminó por frenar el desarrollo del campo debido a las particularidades del texto.

Varios estudios consultados por Cuba Noticias 360 apuntan incluso la necesidad de una nueva Reforma Agraria en la Mayor de las Antillas, un texto que pueda sentar las bases para un mejor aprovechamiento de la tierra y acceso a mejores condiciones y financiamiento privado o externo en aras de garantizar lo necesario para ponerla a producir.

Si la Reforma Agraria sólo constituyó un cambio de manos del latifundio o no, y si la forma en que se dispone la tierra actualmente en Cuba es la mejor, o no, pueden juzgarlo los campesinos y quienes hoy tienen la difícil tarea de encontrar comida a precios racionales en la isla.

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