enero 22, 2022
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Enviando nudes…

Foto: Jorge Luis Borges

Texto: Jorge Suñol

¿Qué sabes del sexting? Si no lo has practicado o lo has hecho sin profundizar mucho de qué va y el impacto que puede llegar a tener esta práctica, te contamos que se trata del envío de mensajes, fotos, vídeos o cualquier contenido erótico y/o sexual a través del móvil. Para quienes desconocen el término, sexting es un acrónimo de ‘sex’ o sexo y ‘texting’ o escribir mensajes.

Enviar y recibir nudes puede ser una forma muy divertida de explorar y disfrutar tu cuerpo y sexualidad, afirman los especialistas. Y el sexting, como toda exposición personal en el entorno online, tiene sus potenciales vulneraciones, y también su lado muy morboso. El contexto de pandemia ha hecho que este tipo de práctica se vuelva más cotidiana. El encierro prolongado, la monotonía, las relaciones a distancia; pudieran ser algunas de las causas de su expansión.

Cada cual debe asumir su sexualidad como estime conveniente, ahora, cada cual debe saber qué riesgos o peligros pueden traer estos actos.

Se suele realizar de manera íntima, entre dos personas, aunque puede llegar a manos de muchos otros usuarios si no se respeta esa intimidad. De ahí su “mala fama”, a pesar de ser una de las prácticas más comunes en la actualidad para “subir grados” cuando conoces a alguien en una app de contactos, por ejemplo, o bien para mantener relaciones sexuales cuando la distancia lo impide.

Pero lo que comienza como un juego erótico y algo placentero, puede convertirse en un verdadero drama si no consideramos los riesgos a los que nos exponemos.

En este sentido el comando británico de explotación infantil y protección en línea CEOP, refiere que «existen miles horas de grabación de webcams de chicas británicas publicadas en webs de pornografía infantil», un mensaje alarmante pero realista, que nos despierta a ser conscientes del uso fraudulento del sexting y las tecnologías.

Por ello, y apoyados en el conocimiento de los expertos, conocer estos riesgos nos ayuda si queremos realizar dicha práctica, y de ser así, con quién, cómo y cuándo hacerlo. Al igual que a tomar medidas, sobre todo, en relación a los más pequeños.

Llama la atención y mucho, que en los últimos años, el sexting ha aumentado sobre todo entre los menores de 18 años, según un reciente metanálisis publicado en la revista JAMA Pediatrics. Una parte considerable de la juventud enviaba material sexual -1 de cada 7 (14,8%)- y recibiéndolo -1 de cada 4 (27,4%)-, detalla el documento.

¿Interesados?, al privado

Existen varias guías y consejos para practicar un sexting seguro. Si vas a enviar mensajes y fotos: La app de mensajería Telegram tiene la opción de crear un chat secreto con cifrado de punta a punta, destrucción de mensajes, inhabilitar capturas de pantalla y bloqueo de reenvíos.

Signal, por su parte, también tiene cifrado de punta a punta y funciones útiles como: desaparición de mensajes y el bloqueo de captura de pantalla (lo activas desde configuración > privacidad > bloqueo de pantalla).

Por otro lado, la aplicación ObscuraCam permite difuminar la cara y los rasgos que se deseen ocultar, lo más aconsejable sería tomar la foto desde la propia aplicación para que no inserte los metadatos.

Y es que tristemente, fotos robadas de una computadora, sacadas de una cuenta de correo electrónico o enviadas a voluntad a la pareja que después podría cometer la indiscreción de divulgarlas, terminan por arruinar muchas vidas.  En ese sentido, las mujeres son las principales víctimas, roles sociales marcadamente machistas las exponen aún más.

De acuerdo con el Artículo 303 del Código Penal Cubano se sanciona con privación de libertad de tres meses a un año o multa de 100 a 300 cuotas a quien produzca o ponga en circulación publicaciones, grabaciones, cintas cinematográficas magnetofónicas, fotografías u otros objetos que resulten obscenos, tendentes a pervertir o degradar las buenas costumbres. 

Obviamente, la práctica del sexting entre adultos no supone un delito o costumbre repudiable. Todos somos libres de emplear el tiempo y la tecnología en variantes que consideremos placenteras. Se trata de establecer consenso. Ambos sujetos deben estar de acuerdo y conscientes de los riesgos y las implicaciones que supone, sin presiones, ni chantajes.

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