julio 29, 2021
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Havana

La Casa Blanca y sus anuncios contradictorios sobre Cuba

Texto: Mónica Fernández

La Casa Blanca – y por supuesto, el presidente estadounidense Joe Biden – parecen estar debatiéndose en cual es la mejor estrategia respecto a Cuba. Y mientras lo hacen, ofrecen declaraciones contradictorias o, cuando menos, confusas. Lo cierto es que, de un día para otro, la Isla se convirtió en una “prioridad máxima” para Estados Unidos, como lo definió una fuente de la Casa Blanca a la agencia Reuters. Sin embargo, esto sucede en un momento en que toda la política hacia el país se encuentra bajo revisión y probablemente en una fase inicial.

El 16 de julio el presidente Biden dijo públicamente que no se planteaba flexibilizar la política de Estados Unidos en cuanto al envío de remesas a Cuba. Tan solo cuatro días después, El Nuevo Herald cita a un funcionario de la Casa Blanca diciendo que “la administración formará un Grupo de Trabajo de Remesas para identificar la forma más efectiva de hacer que las remesas lleguen directamente al pueblo cubano”, mientras que AP expande sobre el propósito de dicho grupo: “garantizar que el dinero que los cubano-estadounidenses envían a Cuba llegue directamente a las manos de sus familiares sin que el régimen se lleve su tajada”. Sin embargo, Reuters aclara que su fuente dejó claro que en cualquier caso, ese mecanismo tomaría tiempo y no se prevé una flexibilización a corto plazo. Por su parte, CiberCuba asegura que la primera reunión de este grupo de trabajo tendrá lugar la semana próxima.

Esta noticia no ha sentado bien a los políticos cubanoamericanos. El congresista Mario Díaz Balart lo dejó claro diciendo: “Es inconcebible que en este momento en que el pueblo cubano está siendo masacrado, Biden convoca un grupo de trabajo de remesas para debilitar las sanciones, como solicitó la dictadura. La mayoría del pueblo cubano, especialmente los afrocubanos, no tienen acceso a las remesas”. Mientras, el conteo de detenidos continúa creciendo y el gobierno estadounidense ha evitado referirse a ese tema más allá de algunos tweets genéricos sobre derechos humanos y libertad.

La otra noticia es que el Departamento de Estado se encuentra revisando la viabilidad de aumentar el personal de la Embajada de Estados Unidos en La Habana. ¿Qué tiene que ver que los cubanos protesten con la cantidad de personal en la embajada?, es una pregunta que cualquiera que ha seguido el tema durante los últimos cuatro años podría hacerse. ¿Ha cambiado algo en la investigación sobre el llamado Síndrome de La Habana, razón por la cual se redujo la cantidad de diplomáticos en el país? ¿Acaso ya se sabe qué pasó a los funcionarios que enfermaron? ¿Existen garantías de que no les sucederá nuevamente? CBS destaca que “la Casa Blanca espera que un aumento de personal le ayude a facilitar la participación de la sociedad civil tras una de las mayores manifestaciones antigubernamentales de la isla comunista en los últimos tiempos”. Es decir, ¿sí se puede incrementar el personal por motivos políticos, pero no para ejecutar el Programa Cubano de Reunificación Familiar? ¿Ni para procesar visados regulares, reclamaciones familiares, viajes de estudios, para eventos …?

Sin embargo, todo queda más claro si entendemos quien podría ser el artífice de esta propuesta: el Senador Robert (Bob) Menéndez, que dejó claro a través de un comunicado » … trabajaré estrechamente con el Departamento de Estado en su revisión de los niveles de personal en la Embajada de Estados Unidos en Cuba para asegurarnos de que priorizamos la salud y la seguridad de nuestro cuerpo diplomático”. Es importante destacar que, durante una audiencia en 2018, el Senador Menéndez afirmó que las acciones tomadas por el Departamento de Estado (incluyendo la reducción del personal) eran insuficientes e inaceptables. ¿Por qué se considera satisfecho el Senador casi tres años después si la investigación respecto al Síndrome de La Habana solo ha arrojado nuevos casos (los más recientes en Austria), y aún se desconoce su causa?   

No es para menos entonces que, hasta cierto punto, el anuncio de ambas medidas haya sido recibido con frialdad, escepticismo e incluso molestia por cubanos tanto dentro como fuera de la Isla.

La Casa Blanca anunció que el asesor Cedric Richmond y el director para el hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Juan González, se reunieron el lunes con líderes cubano-estadounidenses, vía Zoom. El periodista Mario Pentón preguntó a González quienes participaron en dicha conversación, pero no recibió una respuesta clara.

Jim DeFede, reportero de CBS, tuiteó los nombres de algunos de los participantes: Gloria y Emilio Estefan; el actor Andy García; el exembajador de EE.UU. ante la OEA, Luis Lauredo; el presidente y el director ejecutivo del Grupo de Estudio sobre Cuba, Carlos Saladrigas y Ricardo Herrero, respectivamente; el empresario Carlos de la Cruz; la cineasta Carmen Peláez; el presidente del Partido Demócrata de Florida, Manny Díaz; el ex congresista Joe García; el emprendedor y CEO de eMerge Americas, Felice Gorodo; la abogada Marianna Freyre; el historiador y organizador comunitario Marley Pulido; el padre Fernando Heria; el editor del medio 23yFlager, Guennady Rodríguez; el ex presidente del Miami Dade College, Eduardo Padrón; el empresario Mike Fernández; la cofundadora del Miami Freedom Project, Ana Sofía Peláez; y la escritora y profesora María Carla Chicuen.

Resulta interesante la selección de invitados: todos con amplio reconocimiento en sus áreas, pero no necesariamente con los conocimientos sobre el entramado institucional y gubernamental cubano o su legislación, como para poder proponer medidas específicas ante la crisis en a Isla. El resumen publicado por la Casa Blanca solo dice que ofrecieron recomendaciones sobre cómo el gobierno de los Estados Unidos puede ayudar y “compartieron lo que han hecho durante la última semana para ayudar a elevar las voces de los manifestantes en Cuba”. 24 horas después, al menos uno de los participantes ha hecho pública su participación en el evento.

Uno de los medios que mejor ha resumido la postura estadounidense ante la crisis cubana es The Hill, que ha dicho: “la falta de acciones concretas por parte de la administración refleja una ausencia de opciones dada la amplia gama de sanciones políticas y económicas ya impuestas al régimen cubano, con poco efecto”. Esa pareciera ser la situación, una constante improvisación resultante de la desconexión con la realidad cubana y sus actores.

El Senador Marco Rubio, quien en ocasiones anteriores ha dado muestras de poca sensibilidad ante las problemáticas que enfrenta el pueblo cubano, en esta ocasión pareciera entender mejor el tono del momento.

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