agosto 19, 2022
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El Cuba Study Group propone ruta para el reacercamiento entre los EE.UU y Cuba

Foto: Jorge Javier Pérez

Texto: Mónica Fernández

El Cuba Study Group publicó ayer “Las relaciones Estados Unidos – Cuba en la era Biden: un argumento para lograr la resiliencia en la política de acercamiento como medio de brindar apoyo a largo plazo al pueblo cubano” y envió una copia de este a la Casa Blanca.

El documento de 35 páginas califica de vital la renovación del compromiso diplomático con Cuba y aboga por el acercamiento para promover los intereses nacionales de Estados Unidos, reducir la resistencia a las reformas por parte del gobierno de Cuba y promover un futuro más libre y próspero para el pueblo cubano. El apoyo a la democracia y a los diversos actores de la sociedad cubana son otros de los aspectos destacados por el documento.

Carlos Saladrigas, presidente del Cuba Study Group, dice en el comunicado de prensa que acompaña la publicación: “Mientras la nueva Administración emprende una revisión de las actuales políticas hacia Cuba, es importante comunicar que simplemente revertir las acciones de la era Trump que perjudicaron indebidamente al pueblo cubano durante los últimos cuatro años no será suficiente (…) Sólo a través de vínculos socioeconómicos profundos y transparentes podremos proteger los avances hacia la normalización contra los vientos políticos cíclicos.”

El documento ofrece recomendaciones a los gobiernos de ambos países para lograr lo que llama “una normalización resiliente”. A Cuba: aprovechar al máximo los próximos cuatro años para promover una liberalización significativa de su economía y garantizar mayores derechos para los cubanos, dentro y fuera de la isla. A los Estados Unidos: abandonar la política centrada en el cambio de régimen para que sean los cubanos quienes decidan su futuro.

Para lograr esto, propone tres vías. Cada una de ella está detallada en el documento.

  1. Hacer del apoyo al pueblo cubano una prioridad política. En este punto se incluye levantar restricciones a vuelos y envío de remesas, restablecer los servicios consulares de la Embajada de los Estados Unidos en La Habana y sus programas asociados, revisar las regulaciones financieras y bancarias, cooperar en salud pública, apoyar al sector privado, nombrar un/a embajador/a estadounidense en Cuba, retomar los diálogos y cooperación bilateral en temas de seguridad nacional, actualizar la política presidencial hacia Cuba, revisar la designación de Cuba como Estado Patrocinador del Terrorismo, renunciar al Título III de la Ley Helms-Burton, e involucrar a la comunidad cubanoamericana en el desarrollo de la política hacia la isla.
  • Afrontar los temas difíciles involucrando diplomacia de alto nivel. Para ello, propone la designación de un Representante Especial para Cuba que debe negociar la profundización de lazos socioeconómicos, las reclamaciones de expropiaciones y las investigaciones sobre los incidentes que afectaron la salud de los diplomáticos estadounidenses en Cuba.
  • Responder a posibles aperturas del gobierno cubano con otras por parte del estadounidense. La idea es que, si el gobierno cubano abre oportunidades para inversiones y reconoce mayores derechos a sus ciudadanos, los Estados Unidos le “premie” con aperturas y eliminación de sanciones.

El Cuba Study Group afirma que la política de la administración Obama hacia Cuba fue la más exitosa en los últimos 60 años. Las razones que emplea es que el crecimiento del sector privado cubano en esta época no ha tenido precedentes, así como el acercamiento y alianzas entre individuos y organizaciones de la isla y la diáspora. Otro argumento es que la apertura del acceso a Internet fue producto de presiones de los Estados Unidos, algo que ha sido repetido en múltiples ocasiones, pero no confirmado por ninguno de los dos países.  

De particular interés resulta el enfoque dado a la política cubana de no hacer concesiones bajo presiones externas. “Ya sea que Cuba dé pasos para garantizar mayores libertades económicas y ciudadanas como resultado de negociaciones bilaterales o de reformas internas, el hecho es que debe darlos si desea liberarse de las vicisitudes de la política estadounidense” asegura la organización. También afirma que Cuba perdió muchas oportunidades por su tardanza en dar respuesta a las mismas: “todos menos unos pocos fueron rechazados o se empantanaron en la burocracia cubana”. En gran medida, culpa a las voces de línea dura dentro del gobierno por ello.

Uno de los grandes valores del documento publicado por el Cuba Study Group es que, si bien aboga por el mejoramiento y normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, no obvia uno de los temas más controversiales de los últimos tiempos: la represión contra activistas de la democracia y de la sociedad civil. Esta fue una de las principales críticas a la política de Obama hacia Cuba. Aquí es donde entra el concepto de “una normalización resiliente” por el que aboga el documento: un enfoque que blinde la relación bilateral contra fluctuaciones de la política, enfocado en resultados a largo plazo.

En conclusión: algunas de las propuestas del documento “Las relaciones Estados Unidos – Cuba en la era Biden: un argumento para lograr la resiliencia en la política de acercamiento como medio de brindar apoyo a largo plazo al pueblo cubano” son más realistas que otras (por cuestiones elementales anti-fraude es improbable que las entrevistas de visado se reanuden de forma telemática) pero son un importante punto de partida. Muchas de las medidas propuestas son de sentido común y responden al principio de que los Estados Unidos no deberían limitar los derechos de sus propios ciudadanos o los de otros países, incluso cuando desapruebe la política de estos. Otros temas son más espinosos y el documento solo menciona que deberían abordarse; por ejemplo, los incidentes de salud, la codificación del embargo y las reclamaciones de las expropiaciones.

En la práctica, todo esto ya lo saben los asesores del presidente Joe Biden. El documento no muestra nada nuevo, más bien sintetiza. Su mayor valor es que incluye demandas de ambas partes. ¿Tendrá algún impacto en la política hacia Cuba a corto o mediano plazo? Veremos.

1 Comentario

  1. El error mas frecuente en este tipo de propuestas esta en creer que los problemas cubanos son el resultado de la presión de los Estados Unidos.
    Es exactamente al revés: la invasión por Giron y el bloqueo fueron el resultado de las confiscaciones sin compensación por el Gobierno Cubano; la agresividad de las administraciones norteamericanas es la respuesta a la instalación de 47 misiles nucleares en Cuba bajo el control de una potencia extranjera, enemiga de los Estados Unidos durante toda la Guerra Fria ; el resentimiento americano contra el gobierno cubano fue también incentivado por aquella carta a Khrushov para que diera “el primer golpe”; y que me dicen de aquella carta a Celia, antes del triunfo de la Revolución ? ; después hay un largo listado de desencuentros, durante mas de 60 anos, que no menciono por irrelevantes .
    Así que la pregunta que deberíamos hacer es : quiere “cambiar” el Gobierno Cubano? Por supuesto que no, porque sus políticas no son el resultado de la acción norteamericana, sino de una ideología : ya lo han dicho muchas veces, no negociaran “ni uno solo de sus principios”; y aquí hay que quitarse el sombrero: han sido consecuentes. El Cuba Study Group debería dejar de leer a Marx (a Groucho, no Carlos !) , aquel que decía : “Estos son mis principios; si no le gustan, pues tengo otros” !

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