noviembre 26, 2021
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Eliminado @realDonaldTrump en redes sociales: ¿censura o protección de la verdad?

Texto: Darcy Borrero

Hace dos semanas, el pasado jueves 7 de enero de 2021, las redes sociales más populares bloquearon las cuentas del presidente Donald Trump.

“Como resultado de la violenta situación sin precedentes y en curso en Washington, D.C., hemos requerido la remoción de tres @realDonaldTrump Tweets que se publicaron hoy por violaciones graves y repetidas de nuestra política de integridad cívica”, dice Twitter. Significa que la cuenta de @realDonaldTrump se bloqueará durante 12 horas después de la eliminación de estos Tweets. Si no se eliminan los Tweets, la cuenta permanecerá bloqueada”, detalla la plataforma.

Finalmente, sus cuentas fueron eliminadas. 

Este hecho sin precedentes fue llevado a cabo por Twitter y Facebook a solo 13 días de la esperada transición hacia el gobierno del demócrata Joe Biden y estuvo motivada por las manifestaciones pro Trump del 6 de enero en la sede del Congreso de Estados Unidos.

Como lo describen algunos medios, el asalto al Capitolio de Estados Unidos del 6 de enero de 2020 no solo le pasó factura al Donald Trump presidente, sino al Donald Trump empresario.

El mandatario saliente no se conformaba con el veredicto que daba como ganador de las elecciones de 2020 a su rival y citó a sus seguidores para ese día en el Capitolio. Luego de un discurso de su líder, algunos de estos manifestantes irrumpieron en el importante sitio mientras sesionaba el Congreso. Hubo muertos.

Aunque simpatizantes de Trump alegan la penetración de miembros de Antifa en sus filas y achacan a estos la violencia desplegada para escalar —literalmente— las paredes del Capitolio, las mencionadas plataformas transnacionales decidieron bloquear al presidente de la nación.

En un entorno en el que han ido desapareciendo los mitos asociados a la horizontalidad de las redes, vuelve el debate sobre la (des) democratización de estas. En toda la historia de Twitter, desde su fundación el 21 de marzo de 2006, no había ocurrido algo así. Los analistas y usuarios más activos se preguntan si acaso ésta será una puerta para el bloqueo a dictadores y otros líderes sociales, políticos e influencers. 

Mientras, medios como CNN se hacen eco de una duda universal: ¿Por qué no se ha tomado la misma decisión con otros líderes mundiales? Jack Dorsey, presidente ejecutivo de Twitter, admite: La suspensión de la cuenta de Trump era correcta, pero sienta un precedente «peligroso».

¿Por qué las de Bolsonaro y otros autócratas no las han suspendido? A quiénes cuestionan esto, Juan Carlos Pedreira, experto en tecnología y redes sociales les dice vía CNN que probablemente estas plataformas no quieren afectar la actividad de usuario que tienen en esos países. Tal vez no quieren meterse en asuntos políticos para enemistarse con cierto segmento de la población. Creo que falta también conocimiento cultural local cuando las decisiones [sobre determinados países] se toman en oficinas satelitales como Silicon Valley, o desde Londres, por ejemplo, sin la participación local.

En cualquier caso, la frontera entre suspender y censurar información es muy delgada. Regresa el antiguo dilema: ¿Hasta dónde llega la libertad de expresión, o la libertad misma de cada individuo? Hasta dónde la responsabilidad social que se pondere sobre cualquier manifestación narcisista o ególatra. El usuario Donald Trump contaba, al momento del cierre de su cuenta con unos 80 millones de seguidores en Twitter. Sin embargo, ahora la plataforma la presenta como cuenta suspendida y ni siquiera se puede ver el número de seguidores. Como si nunca hubiera existido.

“El hecho de que un director ejecutivo pueda desconectar el altavoz del presidente de los Estados Unidos sin ningún control y el equilibrio es desconcertante”, detalló el comisionado de la Unión Europea, Thierry Breton, en un artículo de opinión publicado en Político. Su postura atraviesa también la franja del debate sobre lo privado y lo público que despierta el silenciamiento a un ser humano, en este caso uno de los más poderosos e influyentes del mundo.

En este affaire, la canciller Ángela Merkel fue una de las que habló de la suspensión en términos de “problemática”, en tanto limita “el derecho fundamental a la libre expresión”.

Más tajante, el activista ruso Alexei Navalny recurrió a Twitter para denunciar allí mismo esta suspensión como «un acto inaceptable de censura», en un ejemplo de la preocupación que la medida ha generado entre algunos defensores de la libertad de expresión, especialmente en países donde la misma no está garantizada.

A partir de aquí parece que se abre una puerta sin retorno. Las redes sociales se muestran en definitiva tan verticales como la vida misma a pesar de los ideales del liberalismo o la democracia. Twitter anunció también el cierre de “más de 70.000 cuentas” vinculadas a la teoría de la conspiración QAnon, que antes de las elecciones también había sido objeto de bloqueos y cierres en Facebook.

Para los cubanos, este tipo de decisiones de Twitter no es novedoso. Lo único que cambia es la magnitud de los bloqueos. Las cuentas fantasmas —unas 526 administradas por organizaciones juveniles vinculadas al Gobierno cubano, entre ellas la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU)— que suspendió permanentemente en octubre de 2020 fueron un tímido precedente de lo que es hoy un shock mediático mundial.

No hay que olvidar que aquella suspensión fue parte de una investigación que incluyó un total de 1594 cuentas asociadas a operaciones de información de los Gobiernos de Irán, Arabia Saudita, Cuba, Tailandia y Rusia.

“Después de la investigación, suspendimos permanentemente las asociadas con las cinco redes, por varias violaciones a nuestras políticas de manipulación de la plataforma. Además de aplicar nuestras políticas, compartimos previamente estos datos con el Instituto de Internet de Stanford para su investigación y análisis independiente”, fue la explicación que dio la plataforma en un comunicado.

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