febrero 5, 2023
30.2 C
Havana

Jazz Vilá: En “Candela” no se apagan los móviles

Texto: Jorge Suñol

Foto: Eduardo Rowdriguez

Candela siempre se llamó Candela. Hace dos años, cuando era un monólogo. Es la primera vez que un proyecto de Jazz Vilá se queda con el nombre de sus inicios. Y todo indica que habrá que tomárselo muy en serio, porque “viene mucho fuego”.  Lo dice su propio director, el mismo que meses atrás se despedía en el Cine La Rampa con una exitosa temporada de Farándula. Fue un gran espectáculo. Hubo risas, muchas lágrimas y gratitud. Jazz siempre ha sido un tipo agradecido. Los aplausos dijeron suficiente.

Este 1ro de diciembre la sala Adolfo LLauradó va a arder. Es el estreno de Candela. La gente ya está preguntando cómo entrar al show. La obra estará todo el mes de diciembre, en los horarios y días habituales: viernes y sábado a las 8 y 30 de la noche y los domingos justo a la 5 de la tarde. El público se prepara para lo que vendrá. Jazz nos tienes acostumbrados a la locura, pero es una locura racional, nos reímos y en cuestiones de segundos estamos con la cabeza llena de preguntas. Eso, naturalmente, atrae.

Partamos de algo: “Quién vaya a ver Candela, por favor, vaya con su móvil cargado y encendido. No se puede ver esta obra si no lleva su móvil. O no la disfrutará por lo menos de la misma manera”, cuenta, de entrada, el propio director.

“Esta propuesta surgió con la idea de abordar el tema de las frustraciones, los anhelos que tienen los artistas.  Pero, evidentemente, después de una pandemia y de vivencias personales muy fuertes, todo eso me alimentó como artista y es lo que ha hecho que emergiera finalmente, a partir de esa primera llamarada, por llamarlo así, este gran fuego que estoy seguro va a ser. La obra surgió como una chispa, ahora es una gran ave fénix que va a dar fuego al teatro cubano”, anuncia Jazz.

Cuba Noticias 360 conversa con este actor y dramaturgo cubano horas antes del estreno. Estuvimos en el ensayo general y captamos algunas fotos. Lo que podemos decir: vaya a verla, se reirá mucho. No se preocupe si sufre un apagón y tiene que alumbrar la sala con la linterna de su móvil. Es una cuestión de solidaridad.

Yordanka Ariosa, en el papel de Perla Rosa. Foto: Roy Leyra.

¿Qué arriesgas con esta obra?

Lo que arriesgo es la trayectoria de éxitos. Yo pienso que eso es algo que uno asume como artista, cada vez que uno hace un nuevo proyecto, ya uno está arriesgando.  Me he arriesgado tres grandes veces con Rascacielos, Eclipse y Farándula y me ha ido cada vez mejor. Estoy seguro que una vez más la puesta es una apuesta ganadora. El mayor riesgo que estoy poniendo es siempre mi alma, mi corazón y mi pasión en el teatro”.

¿Qué fue lo más difícil de concebirla?

“Ha sido precisamente la estructura. Crear una obra híbrida, una obra que funcione tanto para un espacio convencional teatral, como para un espacio alternativo, un espacio abierto, un espacio cerrado.  Eso genera una dificultad. No solamente para mí como director y para la puesta en escena, sino también para los actores.  

“A eso se le suma el hecho de que es una obra donde todo el tiempo los actores principales están en escena. No hay momento de descanso aparente para ellos y eso, por supuesto, provoca una carrera de resistencia. Es algo bastante difícil desde el punto de vista del montaje. Luego no hay como un andamiaje tan amplio en cuanto a la puesta en escena, por tanto, no hay donde esconder mucho. El 99 % recae en el trabajo de los actores”.

¿Quiénes son las piezas claves en Candela?

Las piezas claves de esta puesta en escena. Foto: Roy Leyra.

“Si nos referimos a los actores, por supuesto, es Yordanka Ariosa, esa excelente actriz con todos sus premios, sus trabajos, su visceralidad y su entrega increíble. Es para mí una diosa de ébano que tengo la oportunidad de tener en este olimpo que es Candela y por supuesto, ese gran comediante, pero sobre todo actor, que es Michel Pentón y que, desde luego, ha hecho un trabajo que creo es realmente el papel de su carrera. Sin dudas es un personaje que apela a la comedia, pero es de un dramatismo fuerte, que hace se desdoble de una manera increíble”.

Jazz no pierde la oportunidad y agradece a todo el equipo que está y estará involucrado, desde el punto de vista del estilismo, de la concepción de los personajes, los vestuarios, la reescritura de la obra, pero menciona, especialmente, a Juan Carlos Núñez, el director de la Sala Adolfo LLauradó, que siempre ha apostado por sus puestas en escena y ha hecho de esa sala, casa y vitrina de sus estrenos.  

“Te pronostico que Candela va a ser como los grandes fuegos que a veces azotan lamentablemente varias regiones de nuestro planeta. Va ser la obra de Jazz Vilá que más va a viajar. Fíjate como te estoy diciendo, dentro y fuera de Cuba. Se va a expandir, con una llama infinita”, me dice con certeza, luego de contarme que el proceso de selección de los actores fue algo que fue surgiendo, pues él cree que “las obras se van construyendo como una torre de babel”. Y en esta, los espectadores están involucrados de una manera muy activa como personajes de la puesta. Pero siempre pensó en Yordanka para que asumiera el papel de Perla Rosa.

“Tengo la expectativa de que la gente se entretenga, que vaya y se olvide de la pesadumbre de la cotidianidad, pero, sobre todo, que la gente salga del teatro con un gran deseo de vivir, con un gran deseo intentar y seguir intentando sus sueños, con muchas ganas de ofrecer su corazón”, añade.

Hay varios momentos cumbres en esta pieza. Pero, sin duda, el repertorio musical escogido, engranan de forma dinámica con la presentación de los confictos de los personajes. Aunque crean en algún punto que Se acabó, es justamente todo lo contrario.

Momentos del ensayo general. Foto: Roy Leyra.

Para este artista, quien ha trabajado como actor en varios largometrajes tanto dentro como fuera de Cuba (Hotel Coppelia, 2021; El rey de La Habana, 2015; El Acompañante 2015; Juan de los Muertos, 2011, Fátima o el Parque de la Fraternidad, 2015) el reto más más grande no es un personaje, “es la resistencia de haber decidido dedicar mi vida a una carrera donde estás expensas de que alguien te dé un trabajo. Lo más difícil es esa carrera de resistencia, mantener la ecuanimidad entre un personaje y otro”. Y desde la posición de director considera que es “asumir la responsabilidad de transformar una idea personal en algo colectivo y que eso deje de ser tuyo, para ser de la gente”.

¿Qué no puede faltar en ninguna obra de Jazz Vilá?

 “No puede faltar el entretenimiento, no puede faltar ese sentido de magia que tiene que tener una obra para que el espectador entre al teatro y se olvide. El teatro es un mundo como el de Alicia. Cada espectador tiene que ser como Alicia. Entrar en ese Wonderland. Tiene que haber ese sentido de que lo que estoy haciendo no es para mí, es para los espectadores”.

¿Cuánto influye en un artista migrar hacia otro país y seguir haciendo teatro desde la realidad de Cuba?

“Hacer teatro, actuar, dentro y fuera de Cuba, es algo que le ocurre a un actor cubano, americano, asiático, africano. Si en la Antártida hubiera gente, puede que también, cuando logras que tu vocación sea tu profesión. Los artistas son juglares que van por el mundo. A veces algunos, su talento, su trabajo, su esfuerzo, los lleva a su municipio a su condado, a su provincia, a su país y, a veces, a otros continentes. Yo soy de esos últimos que he tenido esa suerte, de haberme esforzado mucho para poder llevar mi arte y mis raíces como cubano a otros lugares del mundo y poder no solamente hacer mis personajes, sino también exponer mis ideas como director.

“La emigración te marca, como te marca las realidades de muchísimas maneras. Cada país tiene sus particularidades, cada momento y cada tiempo, también, tienen sus particularidades y eso marca la creación de un artista. En ese sentido, es lo más bonito que tiene nuestra carrera y no hay que verlo como algo negativo o algo que rompa tu vida, al contrario, los artistas tenemos esa magia de ser como El Principito, de ir por varios planetas hasta llegar a darnos cuenta que nuestra rosa, la nuestra, es única”.

¿Le falta riesgo al teatro cubano?

Michel Pentón, como Candela. Foto: Roy Leyra.

“Yo creo que al teatro cubano realmente lo que le hace falta es una renovación en el sentido sobre todo de la concepción del propio teatro como un fenómeno de entretenimiento, como un fenómeno de masa y, en ese sentido, juegan un papel fundamental el hecho de cómo nos replanteamos la promoción y la distribución del hecho teatral, como parte de nuestra cultura y como parte, también, del entretenimiento. Por tanto las obras también han de modernizarse en cuanto a la forma. 

“Tenemos que pensar nuevas formas de cómo nos replanteamos el teatro, de como otros géneros también tienen que invadir nuestro teatro. Como el propio teatro tiene que, incluso si los teatros no están en las mejores condiciones crear espectáculos, replantearnos las obras para otros espacios donde concebirlas”.  

“Hay que remodelar y  cambiar todo lo que deba ser cambiado en función de que teatro cobre una vida, una vitalidad como la tuvo. Sería muy importante y necesario tratar de rescatar ese repertorio tan maravilloso de nuestro teatro cubano, como el de Héctor Quintero, por ejemplo. Es importante que nuestra memoria teatral se mantenga viva y retomar esos clásicos contemporáneos. Tenemos una tradición muy rica de teatro y, a veces, queremos buscar referencias de otros continentes, de otras ideologías, que están lejanas. Entonces no hace falta más desnudez, lo que hace falta es más raíz”.

¿Sueña su teatro como una aventura?

“Yo sueño el teatro como una religión. No lo sueño, lo vivo, lo respiro, me alimento de él. El teatro es  esa catedral, como te decía, es un templo para mí, es un templo en el que juego, en el que lloro, en el que río, en el que transformo ideas personales,  en el que transformo y vuelco mis valores, mis raíces, lo que pienso, lo que defiendo como ser humano. El teatro es un bálsamo para el alma,  un bálsamo que cada ser humano debería beber alguna vez en su vida,  ya sea desde el punto de vista de que lo practiques o desde el punto de vista de que lo observes. El teatro es una especie de libro de historia del presente, que te hace poder verte y ver lo que tú vives de una manera muy cercana, es un reflejo totalmente de lo que eres, de lo que somos como seres humanos. Entonces diría que lo sueño, lo sueño infinito, lo sueño inmortal”.

¿Qué le ha dejado el cine?

“El cine es mi alma, por decirlo de algún modo, es donde yo he hecho la mayoría de mis personajes, de mi carrera, es algo que hago muy para mí. El teatro lo hago para la gente, siempre lo digo, y la actuación, sobre todo en el cine, la hago para mí. Guardo con añoranza muchísimos trabajos y no es que sea reiterativo o que sea reduccionista, pero desde luego Juan de los Muertos es el proyecto que realmente le tengo mayor añoranza. Ahora que han pasado más de diez años de esta película, realmente siento que es algo fundamental, que cambió mi carrera y que llevo en el corazón de una manera muy especial.

“Luego ha habido otros proyectos que les tengo mucho cariño. No te podría dejar de mencionar a Hotel Coppelia, por el cual he recibido la nominación como mejor actor principal en los premios de la Asociación de Cineastas de República Dominicana, estar nominado en esa categoría con actores dominicanos para mí es un grandísimo honor. Además, la película (The Mick and the Trick) que acabo de estrenar de junto a Peter Greene, es algo que voy a recordar. Esa es mi primera experiencia en el cine americano junto a esta gran estrella, que siempre admiré y vi películas de él desde niño”.

Jazz anuncia que el drama y la gozadera “están garantizadas”. Y nosotros también. Mucha suerte con las entradas, desea. Recuerden “lo más importante es que nunca apaguen su móvil. Manténganlo encendido. Candela, lo que representa es la esperanza. Porque cuando una película se quema una canción se levanta”.

Aunque crean en algún punto que Se acabó, es justamente todo lo contrario. Foto: Roy Leyra.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here