mayo 17, 2022
20.2 C
Havana

La Moderna Poesía: el contemporáneo desastre

Fotos: Roy Leyra / CN360

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Hace dos años las redes en Cuba centralizaban muchos debates, como siempre, pero uno de ellos era el estado de la insigne librería habanera La Moderna Poesía. El inmueble fue cerrado y con esto se abrió paso a un vertedero y fuente de aguas albañales que hasta hoy permanecen en el inicio de la Calle Obispo.

“Desde que comenzó la Covid no caminaba por la calle Obispo. Hoy intenté redescubrir esta zona y me encontré con la librería «La Moderna Poesía». De adolescente se me dibujaba una sonrisa cuando la recorría. Era un lugar colorido y mágico. Hoy es un sitio abandonado, triste, hecho pedazos. Hay mucha desidia en la ciudad y una cantidad de lugares en las mismas condiciones”, denunciaba en su perfil de Facebook el realizador Daniel Chile.

Pero él también hijo del fotógrafo Roberto Chile, se suma a una cadena de artistas y personas interesadas por salvaguardar el “verdadero patrimonio de la nación” como Ián Padrón, Wendy Guerra, y muchas otras, que tal vez no son tan conocidas, pero que les interesa que la historia de su país contada a través de edificios como este, permanezca para las futuras generaciones.

Es de extrañar que en una zona la cual claramente se reconfigura para mostrar una imagen más cultural y tradicional al visitante extranjero—justo en la otra esquina se encuentra El Floridita, unas cuadras más adelante la manzana de Gómez, ahora Gran Hotel Manzana Kempinski, y justo después se rehabilita la extinta Sala Kid Chocolate, y El cine Payret en un complejo turístico— se deje la edificación de la Moderna Poesía en tal estado de abandono. Contrarrestra con la imagen de “revolución y progreso” que proyecta dicha zona.

Lo lógico sería que luego de dos años “alguien” respondiera a estos comentarios con un gran plan de restauración del lugar. Pero hasta el momento la respuesta está más escondida que El libro de arena de Jorge Luis Borges.

La librería, fundada en 1890 por el inmigrante gallego José (Pote) López Rodríguez, es de esas edificaciones que con solo mirarla sabes que habita la historia que ella misma ha creado. Desde sus inicios el local se convirtió en una fuente de conocimiento. Según reseñas del periódico de la época El Fígaro: “30 000 periódicos llegaban diariamente a casa de López y los 30 000 desaparecían en un abrir y cerrar de ojos.” Así era la avidez de conocimiento que siempre se ha tenido en esta nación.

A pesar de los gobiernos, las modas, y los hábitos de lectura, la Moderna Poesía, siempre estuvo ahí, impoluta. Solo cerraría sus puertas una vez antes de esta: en 1998, cuando la Oficina del Historiador de la Ciudad la restauró para devolverle el antiguo brillo, el cual en aquel momento vino en una venta mixta de sus materiales en el extinto CUC y en peso cubano.

Ahora parece que su cierre se alarga en el tiempo y en la desidia de las personas que olvidaron aquella máxima de “leer es crecer”. Aquellas personas que olvidaron lo moderno de la poesía y se han sumado en el contemporáneo desastre.

2 Comentarios

  1. Lástima, los libros son el tesoro del saber y La Moderna Poesía, siempre fue una buenísima librería. De adolescente la visitaba y siempre salía con algún buen libro.

  2. Hay muchos hogares que construir, y muchos ciudadanos aglomerados en la Capital, que viven en muy pésimas condiciones para estar pensando en Edificios arcaicos y librerías de antaño, ya habrá tiempo para estos,el próximo siglo si es que existen aún.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

2 + diez =

Último minuto