julio 5, 2022
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Havana

La última Milán verde

Foto: Antena 3

Texto: Redacción Cuba Noticias 360

Aunque para las nuevas generaciones quizás parezca que se trate de una escena cualquiera de la película Conducta, las gomas de borrar fueron para los estudiantes de finales del siglo XX un objeto imprescindible en sus cartucheras escolares. Las gomas de la marca Milán, fueron algunas de las que con más frecuencia se comercializaban en Cuba, que precisamente en los años noventa transitaba por el llamada Período Especial. Ante la alta demanda y la poca oferta que caracteriza al mercado comercial en Cuba, todos los cubanos de esos tiempos tuvimos alguna Milán en nuestras mochilas. Yo creo que conservo una, la vi el otro día en la esquina de una gaveta, aunque ahora está más dura que una piedra y de su tono blanco ya no le queda nada.

Las gomas de borrar fueron más que un accesorio de uso obligatorio para los estudiantes cubanos, un soporte ideal para los conocidos “chivos” en los exámenes y la clásica pregunta de “quieres ser mi novia o novio” (aunque para esa había que escribir más pequeñito, casi en clave). Lanzarlas eran una forma de juego, broma y hasta de castigo si el emisor era algún profesor o jefe del salón de clase. En mi grupo había un niño al que no les duraban nada, cuando no se las comía las estaba picando en trocitos pequeños para lanzarlas a modo de “tacos” con una liguita que siempre llevaba en el bolsillo de la camisa del uniforme y por lo que tuvo más de una “advertencia”. Recuerdo que un día me pidió una prestada, yo siempre llevaba dos y le entregué una Milán verde, la clásica cuadrada con las letras de la marca en diagonal, le dije como Pilar: quédatela, “yo tengo más en mi casa”.

Quizás esa fuera la última Milán verde que tocaran mis manos pues esta semana la compañía española de papelería ha anunciado que dejará de producir esta reconocida versión del modelo 430, que casualmente resulta su producto más popular según datos recogidos por The New Barcelona Post. Si bien se desconocen los motivos de esta decisión, es muy probable que próximamente la goma verde sea objeto de interés de muchos coleccionistas de dentro y fuera de la isla. Ahora me quedo preguntándome cuál habrá sido el destino de mi última Milán verde, si habrá sido ingerida, mutilada, lanzada o simplemente estará en un cajón de aquel compañerito travieso cuyo nombre no logro recordar. Pero como el verde es el color de la esperanza, dicen, prefiero quedarme con esta opción más optimista y conservar la que aún tengo, no vaya a ser que a la marca le dé por dejar en su catálogo solamente a la versión de tono rosa.

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