noviembre 26, 2021
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40 años de “Una pelea cubana contra los demonios”: ¿seguimos así de supersticiosos?

Texto: Jorge Suñol

Pudiera decirse que en este 2021 todavía peleamos contra demonios, el demonio de la pandemia, y sus efectos en la sociedad, la economía, la política, en todo. Pero hace cuarenta años, el destacado cineasta Tomás Gutiérrez Alea, nos regalaba otro combate, llevado a la ficción y convertido en un clásico para el cine cubano. Se trata de “Una pelea cubana contra los demonios”.

Región de Remedios. Pleno siglo XVII. Un cura pretende que la comunidad se traslade de lugar. Ni el temor a los ataques piratas, ni las bondades que el cura atribuye al asentamiento propuesto convencen a los habitantes. La cruzada oscurantista provoca la muerte y la destrucción, cuenta la sinopsis de este filme de 1971.

Dirigida y escrita por Titón,  un guion que también fue trabajo de José Triana, Vicente Revuelta y Miguel Barnet, esta película, repleta de simbología religiosa, viene a señalar que todo es pura superstición, y además expone la complicidad con el poder y la explotación de la ingenuidad de la gente sencilla.

Hay que decir que en el siglo XVI, espacio temporal que recrea el filme, los pobladores de Cuba llevaban una existencia dura y difícil marcada por la superstición y el fanatismo. Bueno, si hablamos de fanáticos y religión, en pleno siglo XXI, los cubanos de hoy tampoco se quedan atrás.

Una pelea cubana contra los demonios
Cartel del filme

Poco tiempo después de la muerte del sabio Fernando Ortiz, autor del libro “Historia de una pelea cubana contra los demonios”,  texto en que se inspira esta propuesta, llega la cinta, que según contara el cineasta el trabajo de guion fue “difícil y agónico”.  

El filme, explora el carácter multidimensional de la Revolución. Titón tenía claro ya que justicia y libertad son extremos difíciles de conciliar, más allá de las buenas intenciones y las promesas de un mundo.

Con el objetivo rescatar ese patrimonio cinematográfico y que las actuales generaciones puedan disfrutar del largometraje, el Festival de Cine de La Habana promueve el espacio Clásicos restaurados, dentro del cual se ha exhibido la película.

“Durante todos esos años, la idea de Una pelea cubana contra los demonios fue trabajando dentro de mí y enriqueciéndose. Le he dedicado demasiado tiempo, pero no me arrepiento en absoluto porque al final ha sido como un gran exorcismo, un real sacadiablos, una especie de fumigación espiritual. Ahora, gracias en parte a esa experiencia, he llegado a aclararme muchas cosas con relación al cine, a la Revolución y a mí mismo”, confesaba el propio director de cine en aquel entonces.

Con música original del estelar Leo Brouwer, e interpretada por José Antonio Rodríguez, Raúl Pomares, Silvano Rey, Mares González, Olivia Belizaire, Reinaldo Miravalles y Armando Bianchi, la cita es parte imprescindible de la filmografía cubana, regalada por Tomás Gutiérrez Alea, el cual comentó una vez sobre la magia y oportunidad del séptimo arte:

«Para mí el cine sigue siendo un instrumento valiosísimo de penetración de la realidad (…). El cine no es retratar la realidad simplemente. El cine es manipular. Te da la posibilidad de manipular distintos aspectos de la realidad, crear nuevos significados y es en ese juego que uno aprende lo que es el mundo».

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